domingo, 7 de agosto de 2011

Querida maria sophie


De no ser por este día,
No sentiría tu ausencia
No tendría que correr a las tiendas
Por cartones de colores
Con ositos cursis
O con  tiernos roedores
Que a ti me recuerdan…
Solo te escribo estas líneas
Para que sepas que sin mi no hay vida
Para que me extrañes!!
Para que….
Haber si al lado de ese fisicudo
De traje  y corbata, que se gana la re plata
Me extrañes!!!
Ya verás,
Muy pronto me extrañaras.
Y desearás verme,
Tenerme entre tus brazos
Y decirme “papucho te amo”
Como lo solías hacer, bueno
Nunca me dijiste así
Pero sé que mueres por hacerlo
Por que se por mi,
Que tú no serás feliz con ese
Adinerado y exitoso guapo
Que solo sabe presumir sus lujosos autos
Me extrañaras a mi cuando el te lleve a España
O cuando viajes a Alemania,
Pensarás en mi cuando sea la hora de la cena
Recordarás nuestros anticuchos en la plaza aquella (ya se me fue el nombre)…
Y además…recuerda que juraste
No cambiarme jamás
Por que yo era el papacito de tu vida
El que llenaba tus noches y tus días
Ahora solo lleno los riñones.
Con cervezas y algunos rones,
Ron, cuando hay dinero
y cerveza la que haya en los basureros.
Este ha sido  mi camino desdichado,
desde que tu me has engañado.
Encontrándote con otro que ahora es millonario.
Maldita mi suerte, de haberte querido
era que me quede con la hija del Gumersindo.
Quiero decirte por ultimo que deseo que seas feliz,
al lado de ese, que tiene nombre de gringo.
Pero esto nunca te lo voy a perdonar
Te odio por ser feliz sin mí
Como pudiste dejarme así,
Mal agradecida, ingrata
Ahora me arrepiento
 de haberte dado las llaves
de mi casa….
Si algún día regresas (yo sé que lo harás)
Devuélveme mi pijama de kung fu  panda!!!

Atte.: el que nunca será tuyo de nuevo
Pd: espero que te guste la colección de discos de guardianes del amor que te adjunto, te dedico todos esos temas…

EL OTRO


Un hombre que ahora dá miedo
y al que sólo se puede complacer
bajando totalmente las defenzas.
Un hombre de cuidado,
mezcla de azúcar refinada y
algún metal esmerilado,
de sonrisa lejanda, de risa calculada,
de tristeza gris,
de espontaneidad meticulosamente
calculada,
de superada modestia,
de ingnominiosa vanidad,
de duras críticas que pudieran ser ciertas,
Sr. poseedor de toda la verdad.

De elegida falta de visión y
de cruel realidad racionalizada,
premeditada y escogida creencia
como quien sabe en lo que debe
creer para ser feliz o (aún) algo más porque él lo sabe y
y yo lo sé pero para él (el amor) es un aditivo y para mí
(el amor con él que no siente nada)
es un paso en el vacío,
un saborizante con sabor a químico.

En un momento de mi vida él fue algo más,
un brazo fuerte, una sonrisa amable,
una inapetencia inocente,
unas ideas interesantes,
una teoría de conjuntos donde estuvo muy cerca de mi vida...
Y tuve la suerte de conocerlo así y me ayudó a arreglar
las tejas abiertas cuando había lluvia..
Y tuve la suerte de conocerlo así
pero ya no queda del hombre el mismo,
ya es otro,
o tal vez siempre fue así
y yo no ví como me veía y ahora que lo sé
conozco más de él que él a mí.

El ganador del 2º concurso de cartas de desamor esta en manos de la internet.

Después de una larga discusión y largas semanas de reñidas discrepancias, el Kolectivo Perro Petardos deja la elección del ganador del 2º concurso de cartas de desamor a la Internet. En este entendido colgaremos los 3 trabajos finalistas en nuestro blog para que la gente que se de una vuelta por el mismo sea quien mediante voto democrático decida tanto al ganador como al 2º y tercer lugar. La votación se realizara mediante e-mail, el mismo deberá ser envia do a  perropetardos@gmail.com, tener como asunto: "2º concurso de desamor" y en el contenido del mail deberá ser el titulo de alguno de los 3 textos finalistas.

- El Otro
- Querida Maria Sophie
- Tu rompiste mi corazón


La votación tendrá la duración de 2 semanas empezando el Lunes 8 de agosto, hasta el 15 de agosto.el resultado será dado mediante el blog y el facebook el día viernes 19 de agosto.

martes, 5 de julio de 2011

LA CONVOCATORIA LLEGA A SU FIN

La convocatoria al segundo concurso de cartas de desamor llega a su fin con varios participantes, los trabajos premiados se darán a conocer el 22 de julio en las actividades del día nacional de ODIO.


jueves, 30 de junio de 2011

MANIFIESTO POR EL DÍA DEL ODIO


1.    El día del odio es una respuesta a todas las fechas del tirano kalendario festivo, planeadas para rebajar los más puros sentimientos humanos a la kondición merkantil.

2.    Nace el día de odio kon el fin de impulsar propuestas alternativas al “amor” karroñero de la kanción pop; kon una encendida subversión a la diktadura infausta de los medios ke oredenan, manipulan y kondicionan kuando amar y kuando no.

3.    El día del odio es una prueba de libertad. Libertad, en el ejercicio de nuestras konvicciones, ke traspasan la tela gallinera monótona de un falaz mundo de retórikas makinales, kon años perfektamente iguales uno tras otro, kon día del amor, día de las madres, día de a patria, karnavales y otros tantos santos.

4.     El  día del odio es una katarsis, todos podrán gritar y expresar su odio hacia lo ke kieran y hacia kien kieran, el día del odio es la abolición de la y hipokresía y las engañosas buenas kostumbres en aras de la paz.

5.    El día del odio no debe ser de ninguna manera un pretexto para la estupidez, los renkores infundados, o patétikas muestras de racismo, sexismo, homofobia, xenofobia, y demás aberraciones eskatológicas.

6.    El día del odio es, por sus konsecuencias, una afirmación dialéktica. Kon nuestro odio reafirmamos el amor.

7.    Eskogemos y enarbolamos el día 22 de julio, víspera del día de la tarjeta, y kualquier otro día necesario komo EL DIA UNIVERSAL DEL ODIO.


                                                    .  PERRO PETARDOS .
           KOLEKTIVO DE AGRESÍON KULTURAL

NOTA: el día del odio no deberá ser manipulado para fines faranduleros, marketineros, polítikos y demás

lunes, 6 de junio de 2011

"GUAU, GUAU, ¡¡¡BANG!!!" - kompilación kartonera del komik orureño

Hoy en La ciudad de La paz la presentación del "GUAU GUAU BANG" el komik del KOLEKTIVO DE AGRESIÓN KULTURAL PERRO PETARDOS"


En nuestro primer numero encontramos los trabajos de jóvenes(des empleados) que nos cuentan sus historias a través de dibujos.

Algunos de los trabajos que presentamos son:

"relato" de Alejandro Valdez
"mito" de Alvaro Carvajal
"el raro" de Dante Garcia
"pacto maldito" de Jaime Achocalla
"fin de día" de Jaime Peréz
"el borracho atomiko" de Sergio Gareca
"sin marcha" de Nelly Tapia
"el perro petardos" de Mauricio Castellón




Y para que se queden pikados les dejamos el manifiesto del kolektivo
que también forma parte del primer numero del
"GUAU GUAU BANG"

esta noche en dinamita cerebral - La poesía y el maestro

en el día que no pasamos clases porque es su día damos una pequeña mirada a los buenos y a los malos maestros.

y para que se queden esperando los dejamos con una muestra de un gran maestro.

“Esencia y misión del maestro” – Julio Cortázar

Escribo para quienes van a ser maestros en un futuro que ya casi es presente. Para quienes van a encontrarse repentinamente aislados de una vida que no tenía otros problemas que los inherentes a la condición de estudiante; y que, por lo tanto, era esencialmente distinta de la vida propia del hombre maduro. Se me ocurre que resulta necesario, en la Argentina, enfrentar al maestro con algunos aspectos de la realidad que sus cuatro años de Escuela Normal no siempre le han permitido conocer, por razones que acaso se desprendan de lo que sigue. Y que la lectura de estas líneas –que no tiene la menor intención de consejo- podrá tal vez mostrarles uno o varios ángulos insospechados de su misión a cumplir y de su conducta a mantener.

Ser maestro significa estar en posesión de los medios conducentes a la transmisión de una civilización y una cultura; significa construir, en el espíritu y la inteligencia del niño, el panorama cultural necesario para capacitar su ser en el nivel social contemporáneo y, a la vez, estimular todo lo que en el alma infantil haya de bello, de bueno, de aspiración a la total realización. Doble tarea, pues: la de instruir, educar, y la de dar alas a los anhelos que existen, embrionarios, en toda conciencia naciente. El maestro tiende hasta la inteligencia, hacia el espíritu y finalmente, hacia la esencia moral que reposa en el ser humano. Enseña aquello que es exterior al niño; pero debe cumplir asimismo el hondo viaje hacia el interior de ese espíritu y regresar de él trayendo, para maravilla de los ojos de su educando, la noción de bondad y la noción de belleza: ética y estética, elementos esenciales de la condición humana.

Nada de esto es fácil. Lo hipócrita debe ser desterrado, y he aquí el primer duro combate; porque los elementos negativos forman también parte de nuestro ser. Enseñar el bien, supone la previa noción del mal, permitir que el niño intuya la belleza no excluye la necesidad de hacerle saber lo no bello. Es entonces que la capacidad del que enseña –yo diría mejor: del que construye descubriendo- se pone a prueba. Es entonces que un número desoladoramente grande de maestros fracasa. Fracasa calladamente, sin que el mecanismo de nuestra enseñanza primaria se entere de su derrota; fracasa sin saberlo él mismo, porque no había tenido jamás el concepto de su misión. Fracasa tornándose rutinario, abandonándose a lo cotidiano, enseñando lo que los programas exigen y nada más, rindiendo rigurosa cuenta de la conducta y disciplina de sus alumnos. Fracasa convirtiéndose en lo que se suele denominar «un maestro correcto». Un mecanismo de relojería, limpio y brillante, pero sometido a la servil condición de toda máquina.

Algún maestro así habremos tenido todos nosotros. Pero ojalá que quienes leen estas líneas hayan encontrado también, alguna vez, un verdadero maestro. Un maestro que sentía su misión; que la vivía. Un maestro como deberían ser todos los maestros en la Argentina.

Lo pasado es pasado. Yo escribo para quienes van a ser educadores. Y la pregunta surge, entonces, imperativa: ¿Por qué fracasa un número tan elevado de maestros? De la respuesta, aquilatada en su justo valor por la nueva generación, puede depender el destino de las infancias futuras, que es como decir el destino del ser humano en cuanto sociedad y en cuanto tendencia al progreso.

¿Puede contestarse la pregunta? ¿Es que acaso tiene respuesta?

Yo poseo mi respuesta, relativa y acaso errada. Que juzgue quien me lee. Yo encuentro que el fracaso de tantos maestros argentinos obedece a la carencia de una verdadera cultura, de una cultura que no se apoye en el mero acopio de elementos intelectuales, sino que afiance sus raíces en el recto conocimiento de la esencia humana, de aquellos valores del espíritu que nos elevan por sobre lo animal. El vocablo «cultura» ha sufrido como tantos otros, un largo malentendido. Culto era quien había cumplido una carrera, el que había leído mucho; culto era el hombre que sabía idiomas y citaba a Tácito; culto era el profesor que desarrollaba el programa con abundante bibliografía auxiliar. Ser culto era –y es, para muchos- llevar en suma un prolijo archivo y recordar muchos nombres…

Pero la cultura es eso y mucho más. El hombre –tendencias filosóficas actuales, novísimas, lo afirman a través del genio de Martín Heidegger- no es solamente un intelecto. El hombre es inteligencia, pero también sentimiento, y anhelo metafísico, y sentido religioso. El hombre es un compuesto; de la armonía de sus posibilidades surge la perfección. Por eso, ser culto significa atender al mismo tiempo a todos los valores y no meramente a los intelectuales. Ser culto es saber el sánscrito, si se quiere, pero también maravillarse ante un crepúsculo; ser culto es llenar fichas acerca de una disciplina que se cultiva con preferencia, pero también emocionarse con una música o un cuadro, o descubrir el íntimo secreto de un verso o de un niño. Y aún no he logrado precisar qué debe entenderse por cultura; los ejemplos resultan inútiles. Quizá se comprendiera mejor mi pensamiento decantado en este concepto de la cultura: la actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visión de la realidad.

Así tiene que ser el maestro.

Y ahora, esta pregunta dirigida a la conciencia moral de los que se hallan comprendidos en ella: ¿Bastaron cuatro años de Escuela Normal para hacer del maestro un hombre culto?

No; ello es evidente. Esos cuatro años han servido para integrar parte de lo que yo denominé más arriba «largo estudio»; han servido para enfrentar la inteligencia con los grandes problemas que la humanidad se ha planteado y ha buscado solucionar con su esfuerzo: el problema histórico, el científico, el literario, el pedagógico. Nada más, a pesar de la buena voluntad que hayan podido demostrar profesores y alumnos; a pesar del doble esfuerzo en procura de un debido nivel cultural.

La Escuela Normal no basta para hacer al maestro. Y quien, luego de plegar con gesto orgulloso su diploma, se disponga a cumplir su tarea sin otro esfuerzo, ése es desde ya un maestro condenado al fracaso. Parecerá cruel y acaso falso; pero un hondo buceo en la conciencia de cada uno probará que es harto cierto. La Escuela Normal da elementos, variados y generosos, crea la noción del deber, de la misión; descubre los horizontes. Pero con los horizontes hay que hacer algo más que mirarlos desde lejos: hay que caminar hacia ellos y conquistarlos.

El maestro debe llegar a la cultura mediante un largo estudio. Estudio de lo exterior, y estudio de sí mismo. Aristóteles y Sócrates: he ahí las dos actitudes. Uno, la visión de la realidad a través de sus múltiples ángulos; el otro, la visión de la realidad a través del cultivo de la propia personalidad. Y, esto hay que creerlo, ambas cosas no se logran por separado. Nadie se conoce a sí mismo sin haber bebido la ciencia ajena en inacabables horas de lecturas y de estudio; y nadie conoce el alma de los semejantes sin asistir primero al deslumbramiento de descubrirse a sí mismo. La cultura resulta así una actitud que nace imperceptiblemente; nadie puede despertarse mañana y decir: «Sé muchas cosas y nada más». La mejor prueba de cultura suele darla aquél que habla muy poco de sí mismo; porque la cultura no es una cosa, sino que es una visión; se es culto cuando el mundo se nos ofrece con la máxima amplitud; cuando los problemas menudos dejan de tener consistencia; cuando se descubre que lo cotidiano es lo falso, y que sólo lo más puro, lo más bello, lo más bueno, reside la esencia que el hombre busca. Cuando se comprende lo que verdaderamente quiere decir Dios.

Al salir de la Escuela Normal, puede afirmarse que el estudio recién comienza. Queda lo más difícil, porque entonces se está solo, librado a la propia conducta. En el debilitamiento de los resortes morales, en el olvido de lo que de sagrado tiene es ser maestro, hay que buscar la razón de tantos fracasos. Pero en la voluntad que no reconoce términos, que no sabe de plazos fijos para el estudio, está la razón de muchos triunfos. En la Argentina ha habido y hay maestros: debería preguntárseles a ellos si les bastaron los cuatro años oficiales para adquirir la cultura que poseen. «El genio –dijo Buffon- es una larga paciencia». Nosotros no requerimos maestros geniales; sería absurdo. Pero todo saber supone una larga paciencia. Alguien afirmó, sencillamente, que nada se conquista sin sacrificio. Y una misión como la del educador exige el mayor sacrificio que puede hacerse por ella. De lo contrario, se permanece en el nivel del «maestro correcto». Aquéllos que hayan estudiado el magisterio y se hayan recibido sin meditar a ciencia cierta qué pretendían o qué esperaban más allá del puesto y la retribución monetaria, ésos son ya fracasados y nada podrá salvarlos sino un gran arrepentimiento . Pero yo he escrito estas líneas para los que han descubierto su tarea y su deber. Para los que abandonan la Escuela Normal con la determinación de cumplir su misión. A ellos he querido mostrarles todo lo que les espera, y se me ocurre que tanto sacrificio ha de alegrarnos. Porque en el fondo de todo verdadero maestro existe un santo, y los santos son aquellos hombres que van dejando todo lo perecedero a lo largo del camino, y mantienen la mirada fija en un horizonte que conquistar con el trabajo, con el sacrificio o con la muerte.

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Artículo publicado el 20 de octubre de 1939, en la Revista Argentina, y firmado por Julio Florencio Cortázar, profesor, graduado en letras en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta de Buenos Aires.
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Texto extraído del libro: “Papeles inesperados”