martes, 15 de octubre de 2013

AQUÍ CANTA BOLIVIA: UN FESTIVAL RETROGRADA


Dos son los únicos paradigmas culturales de este país: el mestizaje, propugnado por el Movimiento Nacionalista Revolucionario el 52; la descolonización y la pluriculturalidad que supuestamente es el paradigma de este gobierno y que, sin embargo no es obra suya, sino una tendencia que se ha ido forjando con el tiempo con muchos aportes que vienen de la investigación sobre todo.

Cuando nació el Festival Nacional de la Canción, en la década de los 60s, el paradigma imperante justamente era el mestizaje, es decir, meter a todos en el mismo saco de la bolivianidad y la construcción de la identidad nacional, que era un dilema pendiente desde los tiempos de Tamayo.

La aparición del boom folklórico encabezado por Los Jairas, provocó una expectativa en el público nacional y se formó un movimiento que dio vida y vigor a la música folklórica del occidente boliviano. Por ese entonces entrar con un charango o una quena a la plaza era, mal visto. Los charangos y las quenas aún tenían el estigma de música de indios. Hasta que un buen día al gringo Favre se le ocurrió tocar la quena y ya está. Si un gringo puede no debe ser tan malo, dijo nuestra idiosincrasia.

En su momento el festival aporto a vencer las taras sociales y tuvo su efecto en la difusión y crecimiento de la música nacional.

Para comienzos de los ochenta un movimiento interesante empezaba a desarrollarse, al margen del festival y del carnaval, y mucho mejor, conquistó Europa. La recuperación de la música autóctona, la mirada se volcó hacia lo puro y lo ancestral. El charango y la quena, junto con las zampoñas, ya tuvieron su lugar mientras estuvieran ya catalogadas dentro de lo criollo y por tanto lo nacional.

El efecto de ese creciente desarrollo musical, tuvo adaptaciones de otros sitios influyentes, fruto de eso nos queda por ejemplo la manera de cantar de los Kajrkas, que es el prototipo general de los grupos folklóricos. Se exigía tanto la armonía vocal que Oruro tuvo grandes sextetos, que ya estaban muy al margen de lo que pudiésemos llamar folklórico, o lo nacional, o lo nuestro. Eso marcó los noventa.

Mientras tanto el Jach´a Flores y otros músicos importantes como Gerardo Yañez, construían y apoyaban junto a otros artistas lo que hoy conocemos como pluriculturalidad, la capacidad de reconocernos en la diversidad.

Como todo en la vida el festival entró en decadencia y era perfectamente justificado pues ya había dado sus resultados. Había un mercado estable que establecía las exigencias a los grupos folklóricos.

Cuando se retoma el Festival De La Canción, en este milenio, a alguien se le ocurrió que su noche hermosa de ñusta  perdida en el antaño era la mejor noche de su vida, y quiso meternos a todos en aquella noche y por eso este festival debía llevarse a cabo bajo las condiciones de un festival con la tecnología y pensamiento de los sesenta hasta los ochenta.

Hoy este festival es un desastre tanto financieramente, tecnológicamente y culturalmente.

Financieramente durante estos años solo han servido para el despilfarro del corto presupuesto asignado a la cultura. Y el festival no logra nada, ni infraestructura, ni publicidad ni efecto alguno.  Está tan retrasado que ni tiene página de Facebook, sabiendo que hoy por hoy es el medio más efectivo de publicidad.

¿Qué es una canción boliviana hoy? Es una pregunta que quienes viven aún su época de gloria y la luz de aquellos reflectores del pasado les ciega los ojos.

No está a la altura de los nuevos paradigmas y no cae en cuenta que el folklore está en decadencia, porque nuestra sociedad ya es sociedad de consumo y exige nuestros folkloristas estén a la altura del pop internacional. Es un logro de este festival que ya en cualquier disco podamos bailar morenada.

Pero hay tanta música desperdiciada, ninguneada, maltratada y vejada. Música maravillosa como el barroco de Chiquitos, sin desmerecer el hip hop, el rock nacional o la cumbia, ¿serán menos bolivianos que un cuarteto de semi mariachis tocando una balada con charangos y de yapa encima un poncho?

Para rematar el festival se llevará a cabo en una cancha: música en un coliseo deportivo, eso sí, hay que reconocer, es por demás folklórico.

 

Sergio Gareca  

lunes, 14 de octubre de 2013

A propósito de una “Reseña” sobre “Insurgentes”


Estas palabras contienen indignación y desacuerdo, la primera la tengo desde niño, cuando vi “Yawar Mallku”, película de Jorge Sanjinés que mostraba de la manera más cruda el país que habito y que ha sido encubierto desde la idea de “mestizaje”. Por eso me indigna que luego de esa historia de encubrimiento de varios siglos, en pleno siglo XXI, se intente seguir encubriendo cinco siglos de desborde insurgente indignado con incoherencias con nombre de “reseña”. Escribo esto a propósito de una opinión de Diego Ayo sobre “Insurgentes” de Jorge Sanjinés, publicada en el No 7 de “El Desacuerdo”, quincenario de reciente aparición, que publica sólo algunos desacuerdos.

Siento, que estamos viviendo tiempos sorprendentes, ¿será que existe una “crisis” de los sentidos? O más bien será que ¿los sentidos que algunas personas utilizan para oír, ver, y hablar, o escribir, dejaron de funcionar? Pero, el que más me preocupa es el sentido común. Parecería que vivimos una época de “secuestros express” y éste sentido, el sentido común, a algunos se les “a pirdiu”, quién sabe dónde.

En estos últimos años, caminar por las calles de algunas de nuestras ciudades, me ha llevado a pensar, que la vida cada vez tiene mayor intensidad, se escucha decir cínicamente: “uno ya no puede decir nada”, o “no sé por qué esta gente reacciona de todo”. No sé si esto sólo pasa en Bolivia, pero es éste suelo el que transito y casi siempre, a pie, o en nuestros vernáculos “minibuses” y por eso es desde este suelo que me pronuncio.

Hasta hace una década, aunque antes esto tenía mucho menor intensidad, me refiero a la intensidad de las reacciones, era “normal” escuchar insultar en la calle de muchas maneras, a diferencia de la Argentina, aquí, si se escuchaba decir: “hijo de tal”, podía hasta correr sangre, pero no pasaba nada cuando se escuchaba: “cholo de tal!!!”, “indio!!!”, “serás pues su chola!!!”, “estás oliendo a coca!!!”, nadie reaccionaba, a veces ni los o las aludidas, yo tampoco, porque para mí esa realidad también era la “normal”. Alguna vez que caminaba por las calles de Santa Cruz, escuché un cruce de palabras, “chiriguano de tal!!!”, el interpelado respondió: “¿y tú? guarayo serás!!!”.

Pero no sólo esto era lo “normal”, una vez cuando era niño, en la ciudad de Oruro, en la fila para entrar al cine (a propósito de alguno que se llama “cinéfilo” y otro que aparece como “esteta”), delante de mí se encontraba una señora que, por suerte aprendí a decir que era una “señora de pollera”. Ésta se encontraba con su familia, cuando llegaron a la puerta en el momento en el que la persona que controla, pide las entradas para que uno pueda entrar a la sala, se produjo un incidente muy particular, que recién lo entendí años después. El boletero le dijo que ella no podía entrar a luneta, que si quería mirar la película debería ir a galería, yo sabía que ahí iban los que no tenían plata para pagar la entrada y no entendía por qué alguien que sí podía pagarse su entrada, es más ya la había comprado, no podía entrar. Toda la familia, “obedientemente” se fue a galería, nadie ni dijo ni hizo nada, yo tampoco.

Años más tarde en el mismo cine vi varias películas en blanco y negro, aunque a mí me gustaban las a color, pero ese mi hermano fregón, el mayor, me llevaba, y yo tenía que ir nomás. Ahí, en esas películas, vi cómo, para algunos que se creen superiores, la mujer es un objeto, pero así hayan sido los “indios” y las “indias” del último rincón de Bolivia, les dolía y también querían justicia, pero como no la tenían, la buscaban por ellos mismos. También me enteré que los “Cuerpos de Paz” se vinieron, como parte de un proyecto imperial a esterilizar a las mujeres que vivían en las comunidades campesinas. Luego, vinieron muchas historias más, que traían otro tipo de indignaciones historizadas referidas a los “nadies”, de las que yo no tenía idea de quién era el que las contaba, pero yo salía de todas ellas cargado de indignación y sin saber por qué en nuestro país había tanta injusticia. Recién de adulto me enteré que ese señor era Jorge Sanjinés a quien nunca pude darle las gracias, por tanta indignación compartida con gente anónima como yo.

Sí, como decía, los tiempos han cambiado, ahora si uno insulta con alusiones “culturales”, la cosa puede ser grave, “hasta una ley ya hay”, para aquellos entendidos; o sino, “reaccionan y nos pueden pegar”, ¿que “salvajes” no? Así como los tiempos han cambiado, los procesos de liberación han ido dando algunos pasos, eso lo sé yo, mi caserita del mercado, mi doñita de los periódicos y muchos a los que casi siempre les insultaban o no les dejaban entrar a algunos lugares. Igual que mis caseritas, yo, que voy al cine a mirar películas nomás, puedo decir que la ignorancia es atrevida, como la del señor ignorante Diego Ayo, que no sabe lo que es una reseña y, a título de ésta, traza una serie de contradicciones e incoherencias, para insultar, como si le hubieran dejado el ojo en tinta, su actitud parecería a fin con su ser ignorante confesado por él mismo.

Cuando leo lo que él escribe me encuentro con su primera contradicción, “en mi modesto entender… la película… me pareció mala”, pero se pasa el trabajo de escribir una “reseña”, a la altura de su “modesto entender”. No hay que pasar al siguiente párrafo para encontrar la segunda incoherencia: “Opino como espectador cinéfilo. Y como tal… no sé qué vi”. Papirri!!! Anotate!!!, otra metafísica. Por eso no sigo con los demás párrafos. Pues, era una película señor, y todas las películas muestran historias, pero claro, hay historias que indignan y otras que dejan “los ojos en tinta” y esta era una película sobre los “nadies” de la historia de Bolivia, pero, para ser consecuente con su “modesto entender” y con su “no ser crítico”, se pone a extrapolar su “no sé que vi” con la realidad política del país; que los indígenas aquí y allá, que los mestizos aquí y allá, que el TIPNIS aquí y allá, algo de genética y no se qué, sobre algunos rococós que nunca existieron en el lago Titicaca y otras barbaridades que repite constantemente, a la altura de su “modesto entender”. Este señor encarna nomás lo que él dice ser, un ignorante.

Parecería que en estos tiempos, los que hablan por el “ojo en tinta”, no se dan cuenta que el estado de realidad ha cambiado en Bolivia, que nunca fue y menos ahora, en blanco y negro y que en nuestro país, como en los demás, los procesos nos están obligando a ser críticos, y si no lo es, y tampoco “sabe lo que vio”, señor Ayo, no cometa el irrespeto de insultar, porque los tiempos están cambiando y eso del insulto “grave puede ser, ¿no ve?”.

Finalmente me quedo con la historia, aquella nunca contada, sin nombres, pero con rostros de los, hasta hace poco, siempre vejados, siempre golpeados, siempre insultados, siempre invisibilizados, siempre explotados. Esa historia que desborda y que provoca insultos en las palabras impotentes de los necios, que encubren su ignorancia con su “modesto entender”. Las exquisiteces las dejos para los chicharrones del “Campo Verde” de Quillacollo, los anticuchos de mi caserita de la velas en La Paz, el q’ara pecho en Sucre y el charquecan en Oruro y no sigo para no hacer antojar más.

Javier Reynaldo Romero Flores

EL CARNAVAL DE LA INTEGRACIÓN ARGENTINO-BOLIVIANA Y LAS HERRAMIENTAS DE LA APROPIACIÓN CULTURAL


El otro efecto de la descolonización es la apertura a un nuevo coloniaje seguramente.

¿No es acaso familiar eso de “lo nuestro”, “nuestra cultura boliviana”, y ahora, y a su turno “la cultura latina”, “lo latinoamericano”?

Lo “Nuestro” o “lo boliviano”, nos sirvió en los sesenta y setenta para que muchos de quienes estaban perdidos en su identidad cultural pudiesen buscar en lo que durante siglos habían odiado, algo suyo.

Hoy el hecho se repite al intentar afirmar una identidad boliviana en el exterior, donde naciones como la Argentina, que se ocupó de deshacerse de cuanto salvaje tuvo a su alcance, pueda decir que existe una Patria Grande, una nación latinoamericana.

A mí me parece que aquí hay gato encerrado.                           

Yo creo que alguien ya le vio muy bien el negocio al folklore y está buscando tener su beneficio “cultural” por no decir monetario a toda costa. No vayas a ser que el carnaval de Oruro, se lleve a cabo el 2025 en Buenos Aires con traslado de Virgen del Socavón y todo.

La bolivianidad nos ha succionado nuestra cultura, y lo hará con todo lo que se le ponga al paso. Porque este sigue siendo un país retrograda, que habla de pluriculturalidad y aplica los teoremas movimientistas del cholaje. Que a nombre de folklore nos desconoce como autores de todo lo que ha pasado.

El carácter “anónimo” del folklore es la herramienta máxima del robo y el ultraje cultural y es algo que debemos superar urgentemente. Poco a poco aparecen los nombres de nuestros mascareros, bordadores y danzarines quienes han tenido aportes específicos a cada una de las danzas del carnaval.

Cuando oímos a los mediocres comentaristas durante la transmisión de la entrada de Integración en Buenos Aires, nos damos perfectamente que donde existe cultura existe la ignorancia.

Para los ojos del espectador idiota, evidentemente una “manifestación cultural” de las características de lo “boliviano”, es ponerse una pollera, o envolverse en lentejuelas. Jamás verán el sentido profundo de las cosas porque de lo único que se han percatado es del disfraz, de la farándula, de la parafernalia que el colonizador necesita para renovar su poder y chuparnos el alma como siempre.

Solo quiero soltar, para acabar, unas cuantas preguntas: ¿Por qué entre los auspiciadores de la transmisión lo único orureño fue la Banda Poopó? ¿Dónde estaba la ACFO? ¿Quién financió la llegada de las bandas de Oruro a esa entrada?

Señores, al parecer,  desde que el carnaval es de la humanidad, nada nos pertenece.      
Sergio Gareca

viernes, 13 de septiembre de 2013

LA FERIA DEL LIBRO: NUESTRO CONOCIDO FINAL TRISTE


No porque sea Oruro todo tiene que ser un carnaval. La feria se llevó a cabo pese a todo y sobre cualquier opinión en contra y lo que tuvimos fue  el tolderío, en un salón de fiestas y con afiche de kermesse de parroquia que tanto temimos.

Hace meses que llegó al Consejo de Culturas una carta que nos convocaba a participar en la organización de la feria y, pese a las buenas intenciones de la entonces responsable, nunca nos pudimos poner de acuerdo en cuanto al lugar y las características de la feria.

Desde hace tiempo hemos tenido un montón de reuniones infructíferas.

Nuestra intención fue que Ministerio que contaba con un presupuesto de 40,000 Bs., Gobernación (90 000 Bs) y la alcaldía (130 000 Bs.) pudiesen juntarse y hacer una súper feria, (Pongo montos aproximados), en un lugar bonito o cuando menos adecuado, con visitas del interior y exterior del país.  Ahora toda esa plata donde irá a parar, solo por no poder hacer las cosas juntos.

Para los ojos de nuestros burócratas las acciones tanto del Kolectivo Perro Petardos como las del Consejo de Culturas y la mesa de Libros son perjudiciales. Y desde luego lo son y lo seguirán siendo, pues mientras ellos sigan diciendo que lo blanco es negro y lo negro es blanco, jamás nos vamos a entender.

Como artistas tenemos la mirada en el futuro, mientras otros no solo tienen mirada en el pasado sino simplemente ceguera crónica. Porque no se dan cuenta que el ámbito literario y cultural sufre el perjuicio de años y años de negligencia de los aparatos públicos.

Pero bueno, como bien me ha dicho un amigo sabio en estas semanas: no tenemos porqué salvar del analfabetismo a nadie. Y como bien me dijo otro amigo sabio en un encuentro en Cochabamba, cuando le preguntaron si en Oruro las autoridades apoyaban la literatura y contesto que NO, y ni falta que nos hace.

Porque si no nos apoyan nos jodemos y sí nos apoyan también.  

No es la primera vez que nos frustran la idea de una Feria como se debe. Ya el 2011 nos pasó lo mismo y ya teníamos la mirada de la prensa nacional encima, y como siempre fuimos nosotros quienes tuvimos que pagar por la irresponsabilidad de los otros.

Antes y luego de la Ley Del Libro al Ministerio solo le interesa llegar al pueblo, armar la carpa, poner su letrero hacer un par de payasadas e irse.

Sepa el pueblo orureño, del daño económico que sufre el sector cultural solo por la falta de visión de quienes en su vida habrán abierto un libro con la ilusión de todos esos que sabemos y entre quienes nos conocemos.

Agradezco al Comité de Literatura Infantil y Juvenil, a la Revista el Escribidor, a UNPE, a SODESBO, a escritores independientes, a Gea por esa Fotografía hermosa que menos mal no desperdiciamos en esta feria y desde luego a mi Jauría de Perro Petardos por permitirse soñar conmigo nuevamente aunque nos hayan hecho trizas los sueños.

SERGIO GARECA

almaeninvierno@yahoo.es

   

    

miércoles, 4 de septiembre de 2013

SOBRE EL ESTATUTO AUTONÓMICO DEPARTAMENTAL DE ORURO


APUNTES DESDE EL PUNTO DE VISTA CULTURAL I

CONSIDERACIONES GENERALES

Yo estaba diciendo, que, después de todo, y cuando digo todo, me refiero a,  por lo menos, tomar en cuenta, masacres mineras, fundación del primer sindicato campesino, pasando por la tesis de Pulacayo, fundación de la COB, la caída del nacionalismo, de las dictaduras, 21060, marcha por la vida y octubre de 2003, estábamos todos de acuerdo con que hasta aquí ya estaba bueno del asunto y nos íbamos a dar un tiempito para pensar los lineamientos de nuestra libertad. La libertad cuando menos dentro de ese corral que llamamos país y que geográficamente está reconocido por todos los demás países que a su forma y modo les succionan la vida a sus habitantes cuando no los habitantes a la madre tierra, seríamos unos capos para elaborar nuestro Estatuto Autonómico. Pero parece que no, no hemos aprendido casi nada.

Quien tenga un tiempito, y eso sí hay que rescatar de la actitud de la Asamblea Departamental, puede recoger un ejemplar gratuito de sus oficinas al frente del colegio William Booth. Luego de dar una leidita liviana al documento quizá pueda apreciar las siguientes cosas:

Con temor a pecar de zonzo ignorante, hasta donde yo tengo entendido, las grandes ramas de la filosofía del siglo XX se sitúan geográficamente en la antigua Unión Soviética y China con el Marxismo, o Materialismo Histórico; toda la Europa no socialista con la filosofía de café (Existencialismo, pragmatismo y otras) y EEUU, que daba por resuelto el tema de la libertad con los fundadores y redactores de su acta de independencia y cuyos intelectuales se acomodaron más al estudio de la lingüística como problema filosófico (Incluido Noam Chomsky en sus primeros años). No se toman en cuenta a Hindúes o Mahometanos porque supuestamente están estancados en su religión, a pesar de que hubo un auge New Age en los sesentas y setentas, y tampoco los países tercermundistas porque se nos consideran pueblos jóvenes e ignorante.  

En Latino América, tuvimos la fuerza del Marxismo muy presente y al parecer una incipiente cosecha de filósofos, que básicamente no son muy leídos y conocidos, lo que nos da mucho para especular. Sin embargo una florcita exótica fue abriéndose principalmente en nuestro país y ha dado fruto y semilla, el indigenismo y el indianismo, que nos han dejado los pilares de la que hoy conocemos como tronco de todo el lineamiento del proceso de cambio: pluriculturalidad y descolonización, gracias a un largo transcurso de investigación antropológica y social.

Ahora me pregunto, con puro afán aristotélico confeso, ¿a cuál de todos estos modos de pensar se acomoda el proyecto de Estatuto Autonómico?

¿Será un Estatuto Marxista? No, pues si así fuera comenzaría por identificar los medios materiales de la infraestructura para ascender dialécticamente hacia la súper estructura y que tendría como fin ideológico el bien común a través de la apropiación colectiva de tierra, industria y control de comercio.

¿Será un Estatuto que protege sus capitales internos con un sistema de reinversión pública en educación y cultura, que no son más que mecanismos de control social para domesticar a la gente, como al parecer pasa en las Europas?, ¿o ha dado un salto del derecho positivo a un nuevo paradigma que se adecue a las otras ciencias que pasaron a constructivismos y otros post modernismos? Pues NO.

¿Será un Estatuto basado en principios elementales y acumulación de tradiciones jurídico administrativas, aplicadas a casos concretos como en Estados Unidos? Tampoco.

¿Será un Estatuto que quiere volver a la sabiduría de los pueblos antiguos agregando elementos de la ciencia contemporánea sin necesidad de avergonzarse o perder sus tradiciones y dogmas fundamentales como los pueblos del lejano Oriente? Ni aunque el Dalai Lama lo recomiende. No es nuestro caso.

¿Será un Estatuto descolonizador basado en el querer, hacer, saber y poder, en lógica cíclica con rotación de responsabilidades? ¿Será novedoso, lleno de amor y fiel a su filosofía ancestral como lo demuestra el art. 1 del Estatuto Autonómico de la Nación Originaria Uru, que de entrada declara su amor a la Madre Tierra y la dependencia del ser humano a ella? Pues, señoras y señores, penosamente NO.

¿Cómo podemos entonces clasificar nuestro Proyecto de Estatuto, sí es un heredero de los códigos Banzer en su forma y estructura, si es básicamente una repetición del modo de hacer y pensar las cosas de hace más de veinte años a la fecha; y que en lugar de buscar la simplificación del problemático embrollo jurídico se atasca en el enseñoreado todopoderoso proceso de cambio que lo puede  todo; olvidando que el Código penal más perfecto del mundo haya sido tan fácil como decir Ama suwa, Ama Llulla y Ama Qhella; manteniendo la estructura triangular piramidal que fomenta militarismo y dependencia de poder sobre un pueblo con mentalidad cíclica y valores distintos al enlatado sistema de cosas tan neoliberal como cualquier otro? Podemos decir que este Estatuto es un mamarracho anacrónico.

Porque se aferra a la maquinaria burocrática colonial que tanto se critica en el discurso y que no sirve más que para dar orgasmos múltiples a asesores, analistas y verborréicos; y producir MIERDA, MIERDA, MIERDA Y NADA MÁS QUE MIERDA. Porque no nos ofrece nada nuevo, ES EL ESTATUTO DEL BUEY QUE AMA Y ADORA EL YUGO, PORQUE ES EL ESTATUTO DEL ASNO QUE LAME HASTA EL PAROXISMO DEL PLACER EL LÁTIGO, PORQUE ES EL ESTATUTO DEL AVE QUE EN EL DÍA EN QUE SE ABRIÓ LA PUERTA PREFIRIÓ LA JAULA. Y nosotros pobres hijos de esta Tierra, cargaremos con la pesada cruz de quedar en ridículo frente al futuro, porque cuando se nos dio la libertad de pensar por nosotros mismos, no pudimos y no quisimos ser nada más que esto que no somos, esto que heredamos y, lo peor, esto que dejaremos para el futuro.

                                                                                                                                                 

SERGIO GARECA

almaeninvierno@yahoo.es   

martes, 3 de septiembre de 2013

PERIODISMO TELEVISIVO: UN CASO DE ENANISMO CRÓNICO

Mijail Miranda Zapata
(Cochabamba, 27 de Agosto)

Más allá del patético discurso que maneja la iglesia católica, o la venenosa radicalidad con que obran algunas activistas feministas, más allá de demostrarse que nuestra sociedad es incapaz de plantearse con seriedad debates complejos y verdaderamente importantes,  más allá de hacerse patente que nos es imposible mantenernos ajenos a consignas facilistas o discursos engolados y elocuentes, uno de los grandes destapes que ha provocado la discusión del aborto es el de un periodismo televisivo que padece un enanismo profesional crónico. Ninguna novedad, pero, ¿hasta cuándo tenemos que aguantarlos?

Me remito a dos muestras. Una periodista de la Red Uno Cochabamba, visita el hospital materno infantil del mismo nombre. En él consultan con el director cuántos abortos mal practicados se atienden al día. La respuesta alarma a la entrevistadora, dos a tres por día. Se filtra el comentario de que es un número muy alto. Al cerrar la nota se concluye que eso sucede en tan sólo uno de los nosocomios de la ciudad. ¿Qué sucede en el resto?, se preguntan. Y lo que en realidad tendrían que preguntar, a los profesionales médicos, dejando de lado morbosidades, es si todas esas mujeres se indujeron el aborto voluntariamente, o si fueron víctimas de consultorios clandestinos. La respuesta sería un rotundo no. Porque el aborto es una entidad del embarazo que puede presentarse por múltiples factores que no se corresponden necesariamente con una actitud que el padre Obermayer calificaría de homicida. No todos los abortos que se atienden en los hospitales han sido provocados. El director del Hospital Cochabamba lo aclaró, pero la gente de Notivisión prefirió irse por las ramas.

Algo similar ocurrió con una irrisoria “investigación periodística” de ATB. En ella se develaban los “oscuros entretelones de una red criminal de aborteros”. Cuando en realidad lo único que se hizo fue comunicarse con un solo anuncio, que tan irresponsablemente publican en las gacetas comerciales de los diarios, que ofrecía “soluciones” para los embarazos no deseados. La soberbia de la gente de ATB llegó a tal punto que afirmaron que su trabajo daba resultados, esto producto de la detención de uno de los jóvenes que facilitaba las “pastillas abortivas”. Quizás hasta este punto resulte aceptable la labor desarrollada por estos periodistas, dados los antecedentes en los que, siendo testigos de robos, golpizas y accidentes de tránsito, prefieren filmar los hechos para luego repetirlos hasta el cansancio, sin siquiera atreverse a intervenir.

Entonces descubren que las píldoras reciben el nombre de Cytotec, y que están siendo comercializadas ilegalmente en nuestro medio. Llega a tal punto su ingenuidad que celebran su proeza laboral, presentan el informe con orgullo, cuando la realidad demuestra que el Cytotec, su costo, sus propiedades y su efectividad en el incremento de la contractilidad uterina están ampliamente difundidos entre los jóvenes de todas las edades. Por otro lado, no se toman la molestia de indagar en que el Cytotec es en realidad el nombre comercial de un fármaco denominado genéricamente como Misoprostol. No aclaran, tampoco, que, aunque su uso obstétrico se ha extendido mundialmente, gracias a los bueno resultados obtenidos en la terapéutica de retención placentaria, abortos incompletos, trabajo de parto prolongado, este en realidad es un fármaco utilizado en el tratamiento de patologías gástricas. Estos son los periodistas que nos mantienen informados día a día.

24 horas después, en el mismo canal, presentan una entrevista anónima a una mujer que tuvo (¿eligió?) abortar. El titular era contundente: “Yo aborté”. El entrevistador no hizo más que escarbar en las consecuencias psicológicas y físicas que conlleva una interrupción del embarazo. Se habló de las crisis depresivas que provoca un aborto. Argumento usado hasta el cansancio y que omite otro síndrome muy conocido en el ámbito ginecológico y psiquiátrico: la depresión pos parto (acá un breve artículo al respecto http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-75262003000600006&script=sci_arttext). Finalmente rematan afirmando, sin ningún asidero médico científico, que esta mujer estuvo a punto de morir a causa de una hemorragia producida por un embarazo ectópico 6 meses después del aborto. Olvidaron, tenían que hacerlo, mencionar que los embarazos ectópicos surgen a partir de una multiplicidad de factores y casi ninguno asociado a un aborto previo. Olvidaron, también, que esta patología se presenta en aproximadamente 1 de cada 50 embarazos. Y principalmente olvidaron preguntar a la entrevistada por qué luego de un embarazo no deseado, que tuvo que interrumpir, no optó por usar algún método anticonceptivo que, por cierto, nuestros hospitales públicos brindan gratuitamente a todas las mujeres en edad fértil*. ¿Falta de información, quizás? ¿Por qué los medios masivos están más ocupados en el rating y en cuidar una falsa moral que en difundir información que promueva una sexualidad saludable y sin tabúes?

¿Por qué no indagar en el costo social de los abortos mal practicados? ¿Por qué no investigar en las limitaciones económicas que conlleva interrumpir un embarazo? ¿Por qué no hablar de lo riesgoso que resulta para las mujeres de escasos recursos someterse a procedimientos insalubres, mientras que personas con mayores ingresos pueden beneficiarse con técnicas y fármacos adecuados? ¿Por qué criminalizar a la mujer y sus decisiones? ¿Por qué lanzar bombas de humo sobre un tema tan difícil de discutir y sobre el que tendría que desplegarse toda la seriedad posible? ¿Por qué dar tanta cobertura a las “marchas por la vida” y omitir casi completamente otro tipo de voces? ¿Cuándo y por cuánto tiempo más los noticieros televisivos dejarán de lado el compromiso que asumieron con la sociedad, como periodistas, como cuarto poder del estado? ¿Cuánto tiempo más llenarán las pantallas de crónica roja, morbo y banalidad?

Uno siempre trata de darle soluciones fáciles a las incomodidades. Apagar el televisor en casa, punto final. Pero uno almuerza en la pensión de la esquina, por la tarde come su sándwich donde la casera, por la noche come en la broastería de la plaza y, en definitiva, uno tiene derecho a protestar contra tanta iniquidad alguna vez.

Todos se rasgan las vestiduras defendiendo la libertad de expresión y el derecho a llenar de basura nuestros hogares y uno termina por preguntarse: ¿Quién carajos defiende el derecho ciudadano a la información veraz, oportuna y de calidad?


 *Recientemente el Ministerio de Salud y Deportes ha incluido un nuevo método en su amplio abanico de opciones anticonceptivas. http://www.bolivia.com/vida-sana/sexualidad/sdi294/69735/salud-implementa-nuevo-metodo-anticonceptivo-denominado-implante-subdermico

EL ABORTO Y LA FALSA POLÉMICA


Los bebés son lindos. Los niños son lindos. Los adultos somos idiotas.
La otra noche con mucho aspaviento la iglesia católica encabezaba una populosa marcha de adolescentes y una larga fila de mojigatería. Y la otra “otra” noche, un cuarteto de muchachas esperaba en la esquina del Parque de la Unión, a que las personas  se agrupen y reclamen por la despenalización del aborto. Penosa, pero justicieramente, la resistencia nunca goza de los beneficios de la democracia y de las multitudes tempranamente.
La figura es fácil. Dentro de nuestra preconcepción del mundo de manera dual simplificamos las cosas al extremo: blanco y negro, malo y bueno, muerte y vida.
Frente al mundo veloz y precario donde toda verdad no soporta una semana de publicaciones en Facebook, la verdad universal de la doctrina católica, tan vigente por siglos, se ve amenazada por la post modernidad, la caída de las instituciones de dominación como sustento de la sociedad como la familia (con papá, mamá y wawitas), gracias al divorcio; el dogma se va cayendo y pierde actualidad. Por eso recurre a inventarse falsos debates donde la lógica es simple. “La iglesia le dice sí a la vida” y por tanto todo aquello que esté contra la iglesia tiene como una opción: la muerte. Igual discurso absurdo se maneja para dormir a las masas políticamente: el mar es la Patria, sin mar no hay patria y por tanto no hay libertad. Así el ejército vela por nuestra libertad desfilando con sus pistolitas y gallardía por las calles, mientras se incendian los predios del poder dentro de las cárceles. ¡Cuánta libertad puede lograr el dinero dentro de las paredes de Palmasola!
Visto desde ahí las activistas por la despenalización del aborto (dado que son en su mayoría mujeres), para quienes quieren quedar bien con el poder divino a costa de cualquier cosa, son pues, calacas con guadaña que están detrás de las embarazadas y seguro son tan malas que caminan pateando conejitos y pollitos por el campo. Y serán señaladas y apedreadas por ser unas sacerdotisas de satán, y serán quemadas en el celeste útero de la tierra.
Tal como ha pasado con la reciente censura de las fotografías que desde Oruro, Nohelia Sahunero, subió a Facebook en una protesta en torno a este tema. Y así seguirá pasando, por lo visto. Es que el asesinato pasivo de nuestra ignorancia es menos atroz, vende menos y por eso no nos interesa.
Reforzados los prejuicios, podremos rezar limpiamente antes de acostarnos con la conciencia tranquila después de haber vencido a las fuerzas de la muerte. Pero no pensaremos que:
Para nosotros los hombres nunca fue necesario abortar, porque no matamos a nadie pero destruimos la vida de millones de niños que jamás verán nuestro rostro ni sabrán escribir nuestro apellido, de mujeres crédulas que andan por ahí ganándose la vida como pueden con los niños en los awayus que cuelgan de sus espaldas. Porque, señores padres, así son tantos. Así hemos criado al resentimiento del mundo.
No pensaremos gente que corre un riesgo inimaginable en clínicas clandestinas. Que gracias a nuestros prejuicios fomentamos una industria ilegal creciente y de muchos ingresos. Que dejamos en la impunidad a médicos sin escrúpulos y otro mercado de muerte crece o cuando menos se mantiene por demás estable, tan atroz como cualquier guerra.
Porque llegando a edad fértil uno ya sabe lo suficiente del mundo como para sentir miedo y actuar estúpidamente. Y el “Valor vida” no nos importa mucho a la hora de comer pollito o matar una mosca, y el “valor vida humana”, tampoco nos importa mucho a la hora de saber que con todo el dinero del vaticano se solucionaría la deuda de los países pobres.
Termino este pequeño artículo con una oración: Dios Mantennos en la inocencia infantil, mantennos vivos en el amor y perdona que seamos tan cretinos.

SERGIO GARECA