viernes, 6 de enero de 2017

Poesía de elusión Aproximaciones a “Blanco” de Cecilia de Marchi Moyano.


El libro “Blanco” de Cecilia de Marchi Moyano, es la búsqueda de la autenticidad contextual, con un esporádico hilo de metáfora. Utiliza lo anecdótico, descriptivo, narrativo con una aguja de sutileza, en la que, blanco, mesa, cuarto pared, papel, tiempo, vida y hospital son una sola cosa.

El libro trata de la fragilidad de la senectud y es una narración azarosa de la acumulación de eventos, inolvidables. Es decir porque ni siquiera la enfermedad del olvido puede afectar a esos eventos.

Sobre esa blancura que es más tiempo que otra cosa, existe la suciedad de esos momentos. De los infortunios. La suciedad de la misma vida. Cecilia se autocontempla en su personaje y este a su vez en una planta seca. Por allí aparece un color (¿azul?) como un algo en la inmensa nada que es el tiempo (¿acaso un hijo?)

Hay que destacar el notable equilibrio entre sitio y situación que hace en cada una de las narraciones breves que forman ese todo poético que es el libro. Así como la riqueza sensorial, de los elementos de lo material y su relación con el estado de ánimo. Podríamos decir que hace poesía con los sentidos. Los olores, y la ausencia de color son importantes.

Podríamos por fin denominarla poesía de elusión. Los pensamientos de la profundidad  son tangenciales, es el texto trivial el centro de la narración. La estética trata de eludir lo inexorable. Otro lugar donde ir y otro vacío que llenar.

 La intensión de la narración es re construir el olvido a través de los recuerdos. P0or eso es que el libro a momentos parece perderse tratando de encontrar una realidad más sólida. También es el diario de una vejez forzada por la empatía. Y en el deafío de no saber cuánto podemos ser nuestros otros.

La situacionalidad tiene solo de universal la compasión humana. Muere la metáfora en la particularidad, por peculiar. Es un retrato que expone una miseria, otra, en propiedad.

SERGIO GARECA
Enero 2017



martes, 27 de diciembre de 2016

¿Dónde está el asado? APROXIMACIONES A LA POSMODERNIDAD I


Imaginemos una fiesta. En esta fiesta hay asado. Durante mucho tiempo la ciencia y el conocimiento han asistido a esa fiesta, también los fanáticos de la ciencia y el conocimiento.
A mediados del siglo pasado la fiesta se había elitizado (y seguramente también etilizado). Desde luego mucha gente quedó fuera. La cultura occidental ya había renegado lo suficiente de sí misma para ese tiempo. Las vanguardias artísticas aplastaron inmisericordemente todo cuanto pudieron y el existencialismo ya nos había dicho que es bastante molesto es existir. Mientras una rama del pensamiento entraba de cabeza a la tecnología, la filosofía se abandonó a abstracciones escatológicas.
En ese escenario quienes quedaron fuera de la fiesta, empezaron a mirar más allá de sus narices arias, y se consolidaron, entre otros, los estructuralistas y constructivistas dándole a la retórica científica la jerigonza que hoy les caracteriza, además de su afán neologizador, su complejo de un nuevo comienzo, la construcción de una narrativa creíble de la realidad, y decidieron hacer su propia fiesta.
Se dijeron a sí mismos “No nos dejan entrar a su fiesta y haremos otra mejor”. Pusieron un letrero grande en la fiesta, celebrando la muerte del academicismo como era conocido y prometieron el nuevo origen de la ciencia y la cultura. Es decir, el asado. Fue entonces donde llegaron por montones, revistas, libre pensadores y otros que, resumiendo, llegan a ser todos esos hippies que enredados en el new age se dedicaron a hablar de todo lo que fuera posible mientras servían el asado. Pero el asado nunca llegó y aún hoy no ser ponen de acuerdo en quién debe ir a comprar la carne o prender el carbón ni nada. Algunos han llegado al extremo de convertirse al vegetarianismo.
Posteriormente muchos de ellos, se dieron cuenta que necesitaban comer, que como cultura libre y comunal eran pésimos trogloditas así que se amarraron las coletas y se dedicaron a dar clases en las universidades, y como un buen sindicato inventaron con el tiempo, maestrías y post doctorados, sobre casi cualquier cosa, a fin de mantenerse en la cumbre del nuevo conocimiento cuyo axioma máximo es “Todo está mal hasta este punto de la historia, menos yo, que digo que todo está mal”.  Y así sigue la fiesta sin que nadie sirva el dichoso asado.
En nuestro país también los hippies llegaron tarde, cansados de que la élite del pensamiento boliviano aún influido por el nacionalismo (sin que esto quiera decir que es un buen asado), se reformaron y consiguieron lindos y bellos trabajos en los años ochenta junto a las ong´s. Por entonces se planteó un purismo estratégico como instrumento de liberación basado en la negación pura y simple del conocimiento universal (s decir de la fiesta con asado) y la “revalorización” ancestral.
Con el tiempo el discurso, pluricultural y descolonizador se fue oficializando (Veamos la Constitución de 1994), hasta llegar al punto en el cual vivimos donde el discurso liberador es un pretexto para que se justifiquen las viejas prácticas y convenciones de dominación. Todo proyecto gubernamental, por ejemplo, pasa por el concepto de cambio de realidad, acorde a la metodología de aquellas Ong´s  y bajo un disfraz de intelectualidad izquierdista.
Cumplido el objetivo de construir una narrativa eficiente, eficaz para la estabilidad del poder se sientan a la mesa. Pero aún no hay asado. Hay un cuento acerca del asado que va a llegar. O un cuento sobre el asado que se nos dice ya comimos.
Pero aquí estamos a estas alturas de la historia, ojalá fuera masticando charque, observando el circo de futbol, telenovela y política,  con dos invitaciones a festejar. La primera fiesta se ha vaciado, pero allí aún están comiendo asado. Y está la otra. La postmodernidad.   


Sergio Gareca
Diciembre 2016

viernes, 9 de diciembre de 2016

Diabluras para los niños de Oruro




Desde la desaparición de la maravillosa revista “El Chaski” dirigida por Manuel Vargas, no ha existido un reducto editorial, que contenga la aptitud verbal de los niños. Queda quizá un patio vacío, una calle vacía o un barrio motorizado.

El ambiente es propicio para las diabluras, después de tanta calma. Y es precisamente “Diabluras”, la revista que asume el difícil desafío de las circunstancias. “Diabluras” es la reciente revista de literatura infantil y juvenil, dirigida por Carla Gonzales, y está contextualizada en la ciudad de Oruro y que tiene como público objeto a niños desde los siete años.

Primeramente crea un universo virtual reflejo de su realidad inmediata. La diablada, las plagas y wakas sagradas y, desde luego, el equipo de fútbol San José. Es decir una primera intención es reafirmar la identidad local por medio de la literatura, así como lo hicieron sus antecedentes casi inmediatos como el Quirquincho Martín Arenales de Hugo Molina Viaña.

En el contenido del primer número encontramos como estructura planteada a futuro varios segmentos.

Inicia la travesía la publicación del cuento “Los tres cosmonautas” de Humberto Eco, que nos propone un acercamiento a la literatura universal, nos plantea una fuente referencial para su nueva búsqueda web y nos otorga un mensaje de amistad, como una breve referencia del autor.

A lo largo de la revista encontraremos varios juegos lingüísticos, que refuerzan el uso creativo de las palabras, como la identificación de antónimos, dibujos, laberintos y otros que proponen actvidades.

Contiene también un sector dedicado a los pequeños lectores que relatan su relación directa con la lectura. Otra sección titulada “el diablito pregunta” que en esta ocasión entrevista a la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil.

Continúa con sectores que estimulan la creación de niños y jóvenes publicando, comics, poemas y cuentos.

La edición además es encomiable, tanto por el diseño gráfico y la calidad de impresión, tanto como el trabajo de ilustración en el que han trabajado varios de los artistas de la ciudad. Como Saúl Rivera, Raúl Quispe y Carla Rojas.

Se trata de una alternativa para que padres e hijos, niños y adolescentes puedan reencontrarse a través de las palabras. A mí ya me escuecen las manos para cortar y pegar por cualquier parte los adhesivos, pero le dejo esta experiencia a mi hija.

Sergio Gareca
2016

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Yo no sabía que había una ciudad llamada ciudad Darío (Aproximación a la influencia simbolista en la poesía de Rubén Darío)


Yo no sabía que había una ciudad llamada ciudad Darío. No sé cómo podría imaginarse la selva azul y su misterio. Así se llama la ciudad que alguna vez fue Metapa en Guatemala, lugar del nacimiento del Poeta Rubén Darío y que hoy lleva ese nombre, este año conmemoramos cien años de la muerte del vate, como lo han hecho en muchas partes del mundo, en el Japón tan distante como en el VII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), celebrado en San Juan de Puerto Rico, cuya importancia reside en la Edición conmemorativa de Prosas profanas y otros poemas (1896), Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas (1905) y, en prosa, Tierras solares (1904). Y aunque de saberlo, se me hacen agua los ojos, no hemos tenido noticia de ello por nuestras tierras.

En ocasión de este centenario el Club del Libro “Milena Estrada Sáenz” ha organizado un evento de homenaje. Con ese grato motivo he de tratar de remontar a otra ciudad imaginaria, llamémosla también Darío mediante las alas del Simbolismo.

El término “simbolismo” se remonta al manifiesto publicado por J. Moréas en el suplemento literario de Le Figaro (1886) y la fase de mayor actividad del movimiento se sitúa entre 1885 y 1897. Entre los diez y veinte años de Rubén Darío.

Cuatro son los nombres más representativos de Francia  en este movimiento y son los llamados poetas malditos Charles Boudelaire, Verlaine, Rimbaud y Mallarmé.

De Baudelaire, “cuyas Flores del mal (1857) contenían ya en germen sus postulados esenciales: oposición declarada al realismo, al positivismo y al espíritu científico y concepción del mundo como un misterio que el poeta ha de desvelar alterando su inteligibilidad, suspendiendo el juicio lógico y penetrando en los dominios del ensueño y del subconsciente. La obra de Baudelaire, además, lograba la síntesis de las dos tendencias fundamentales del movimiento: una dimensión parnasiana, a través de la búsqueda de una belleza ideal, y otra decadente, manifestada en la atracción por lo artificial y lo perverso.”

Así como de las frases terminantes “No nombrar, sugerir” de Mallarmé y “Ante todo, la música” de Verlaine podemos encontrar las influencias, sobre todo Verlainianas de Rubén Darío, quien conoció personalmente a Verlaine en 1893 a los 26 años.

Antes de la voz exponencial de Darío, se sentía dentro de la poesía castellana un cansancio, y exigía una urgente dosificación de energía y frescura, que sólo fue hallada por esta influencia, cuyos rasgos fudamentales son:

De acuerdo al concepto:
La búsqueda de la verdad escondida, es decir “el símbolo” se apoya en las correspondencias secretas de la naturaleza.
La imaginación como la manera más auténtica de interpretar la realidad.
La espiritualidad cercana al misticismo y lo oculto.
La fantasía, la intimidad y la subjetividad exaltada

De acuerdo a la técnica:

La música de las palabras
La libertad de Prosificación

Estas influencias se dejaron sentir luego de la publicación de Azul en 1888.

El crítico Boliviano Rivera Rodas sitúa a Darío, en su magistral ensayo “Cinco momentos de la Lírica Hispano americana”, dentro del segundo momento, es decir, con la POESÍA DE REVELACIÓN; apuntando precisamente estas características aclarando que es la imagen que resurgir el concepto clásico de la naturaleza donde Darío es “el explorador de fenómenos y manifestaciones que se originan más allá de lo inmediato”.

El poeta está dotado de una actitud reflexiva frente a la realidad, y encuentra en la mujer “el símbolo substancial” de su poesía. Es “un restaurador de la naturaleza en la lírica”, es decir “desentraña el misterio de las cosas naturales”.

Toda  su obra es la transición en la lírica hispanoamericana de  la visión subjetiva a la visión objetiva, con dos modos de aprehender la realidad externa: representaciones o percepciones, mediante la emoción o la imaginación, que tomará un curso conceptual o metafórico.

Culminaremos con una última observación de Rivera Rodas:

“La visión subjetiva Maneja el lenguaje del significado hacia el significante; la visión objetiva, en cambio, parte del significante hacia el significado”.

Antes de regresar de la ciudad donde la imaginación se potencia, demos un último paseo por la lectura de Divina Psiquis.

Sergio Gareca 2016

XIII
DIVINA PSIQUIS

I

¡Divina Psiquis, dulce mariposa invisible
que desde los abismos has venido a ser todo
lo que en mi ser nervioso y en mi cuerpo sensible
forma la chispa sacra de la estatua de lodo!
Te asomas por mis ojos a la luz de la tierra
y prisionera vives en mí de extraño dueño:
te reducen a esclava mis sentidos en guerra
y apenas vagas libre por el jardín del sueño.
Sabia a la Lujuria que sabes antiguas ciencias,
te sacudes a veces entre imposibles muros,
y más allá de todas las vulgares conciencias
exploras los recodos más terribles y obscuros.
Y encuentras sombra y duelo. Que sombra y duelo encuentres
bajo la viña en donde nace el vino del Diablo.
Te posas en los senos, te posas en los vientres
que hicieron a Juan loco e hicieron cuerdo a Pablo.
A Juan virgen, ya Pablo militar y violento;
a Juan que nunca supo del supremo contacto;
a Pablo el tempestuoso que halló a Cristo en el viento,
ya Juan ante quien Hugo se queda estupefacto.


2

Entre la catedral y las ruinas paganas
vuelas, ¡oh Psiquis, oh alma mía!,
-como decía
aquel celeste Edgardo,
que entró en el Paraíso entre un són de campanas
y un perfume de nardo-.
Entre la catedral
y las paganas ruinas
repartes tus dos alas de cristal,
tus dos alas divinas.
Y de la flor
que el ruiseñor
canta en su griego antiguo, de la rosa,
vuelas, ¡oh, Mariposa!,
a posarte en un clavo de Nuestro Señor. 

viernes, 7 de octubre de 2016

LA PALABRA Y LA CACERÍA DEL ANIMAL HUMANO: un comentario al libro de Carlos Condarco



Si algo tiene la palabra, es poder. Tanto ha ahondado la ciencia en el conocimiento del cosmos que ha podido acercarse, cuando menos en datos, a las estrellas. Sin embargo, hasta el día de hoy, el lenguaje, y por ende, la palabra, parecen ser la única ciencia en cuyas constelaciones podemos indagar en busca del gran misterio del pensamiento humano.
En pleno uso de ese poder, Carlos Condarco Santillán, nos obsequia la segunda edición del libro de cuentos “Con papá en el zoo”, una colección narrativa llena de sorpresas y cumbres cuya circulación ha sido demandada largamente por el público. Cuentos como “El toro”, traducido a quechua e inglés, “La simiente” llevada al cine, o “Arteaga el inmortal” XIV Premio Nacional de literatura “Franz Tamayo”, (1980), se encuentran en este libro.
Una fuerza natural, la misma del paisaje transcurre las páginas, un reflejo altiplánico, un viento furtivo, acomoda la arcilla de la cual parecen estar hechos los personajes: el hombre y el río. A su vez, en la misma pincelada, aparece la inmarcesible voluntad del ser humano que ha de vencer toda dificultad planteada por esa misma fuerza natural, desde su aparición en el alba de su inteligencia. La violencia del paisaje.
En otro escenario, más humano, dentro de cuatro paredes, están otros personajes sus pasiones, el cuchillo y las mujeres. En otro, a su vez se rasga el arcano y aparece, tan agraciada la muerte y la leyenda, una muchacha que alcanza las cumbres para quedar ciega en la nieve, un horno de montaña viva, o la poderosa palabra impronunciable.
En estas atmósferas, circula la siguiente tipología: El Hombre Natural y Anti- Natural, en permanente lucha de voluntades, la voluntad de la naturaleza y la otra voluntad naciente del ser humano que la ejerce como indomable ejercicio de su propia existencia; El Hombre Apasionado, el irascible vehículo del destino que se conduce con el corazón averiado; el Hombre Legendario, que ha mistificado su entorno y se ha mistificado a sí mismo; por último, el Hombre Filósofo Carnicero, que ha hecho en la razón una herida y nos ha dejado ver la sangre. Es ese nuestro alimento.
Como se ve, nos encontramos con una sutil invitación a un paseo para ver al animal humano, en su habitad natural.
¿Habrá alguien que se atreva a encontrar en estas páginas su propia palabra?

 SERGIO GARECA
ORURO 2016

viernes, 5 de agosto de 2016

EL ODIO QUE TE TENGO






El odio que te tengo es capaz de pulverizar montañas, de secar mares, de cambiar el curso de los buses. Es un odio sincero, a la altura de gente como nosotros. El odio que te tengo es tan odio que es un odio al que no puede acceder la gente común, que también odia. Al final, todos tenemos derecho a odiar, pero mi odio es diferente. Mi odio es, de lejos, mi mejor arte. Odiar puede parecer fácil pero es un arte extremo, es algo que se aprende tras largas temporadas en el infierno, buscando amor en avenidas desiertas empapadas de tristeza bajo lluvias de fuego. Fácil es querer, fácil es amar, fácil es pensar en la limitada armonía de las cosas porque nos hace creer que somos buenos y la bondad es un sentimiento miserable y mentiroso. Estúpido es decir “te amo” y esperar que te crean. Odiar en cambio, te acerca a lo monstruoso, te enfrenta a lo siniestro, a lo sucio, a lo espantoso de ser quien eres. Te hace saber que eres, también, malditamente humano. Un murciélago ciego en busca de su caverna en la desolada extensión de la noche y la palabra. El odio es eterno, el odio procura la locura. El odio enfrenta la frustración de no poder retener eso que llamamos amor, entonces lo mejoras, lo superas, lo odias. Odiar es de lejos un sentimiento contradictorio, pero eso es lo que somos, también. Odia y serás libre. Odia y vencerás. Odia y caminarás directo al infierno. Ódiame por piedad yo te lo pido, es el grito desamparado de los amantes frustrados. Los amantes odian más y mejor, es el amor en su estado puro. Mientras más profundo es el amor, más profundo es el odio. Si te amo y no te puedo retener, pues te odio y ese odio perdurará más allá de nuestra carne y la ternura que hoy te tengo. El odio que te ofrezco es la llave del infierno, no del paraíso; es la llave de una cantina no de la iglesia; es la llave del heavy metal no del pop; es la llave que da al otro lado de la puerta antes de que empiece el Apocalipsis que acabará con el mundo y no podamos ya recuperarnos. Abraza este sentimiento que es tan puro como el alcohol y el silencio. No lo rechaces y no dudes de él ni siquiera un segundo: el odio que te tengo, es el odio que te mereces. Te odio.

ALEX AILLÓN

Especial para PERRO PETARDOS

FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA BOLIVIA 2016




1. Chiru Chiru bus, calienta motores, el Freddy dice estamos listos y pisa el acelerador. Primera parada, El Corderito del Choko, salen excelentes tostadas y un pejerrey. La cerveza, que de amarilla se pone solar, amenaza los días de poesía que seguirán. Ya con el corazón contento y suculento aventamos la mirada a los restos Wankarani, espantamos las moscas al museo de la diablada y el Freddy arremete contra el cerro para que la Virgen más grande del mundo nos mire con carita de aplastarnos como a bichos. Hacia el sur el inmenso mar de nada que es la pampa orureña, sostenida por el infinito, y aquel celeste anfiteatro que devuelve como puede paz a la fiesta. Todo está dispuesto.


2. En la Cripta del Santuario, el tiempo esparce su aroma mineral. Jairo Jesús, elevado sacerdote, aparece, hecho leyenda, para convocar a los poetas. Benjamín Chávez clarividencia las bellas noches que se inauguran a la luz de los muertos. Vero L. Vargas, abre la jaula y salen las aves, cenizas en el aire. Raúl Espinoza, avienta la negra coca acullicada a la política. Inmediatamente Erik Varas, explorador de abismos, nos pierde en Traklpoy. Leticia Herrera (no quiero ni pensar lo filosa que es su pluma, poruqe su poesía de por sí casi nos saca un ojo), y Hugo Francisco Rivella desenvaina la palabra ciega y busca un pretexto, cualquiera, para llegar al mercado Kantuta.


3. Lunes de almitas, la misa de los poetas idos, la Qhowa en casa Cardozo, la oración de los urus, el sahumerio y tras el telón, la cueca mental de un majareta, boxeando con su idiotez. Charla, y paz de fin, un sorbo al chuflay. Y es otra la historia que contar. Hay oscuridad en la madrugada y suena la llamada. Hay un chileno bajando del carruaje del inferno.


4. Carajo no es mala palabra. Malas palabras son pobreza, dictadura, desaparecidos… dice Rivella. Jorge Encinas saca los cisnes y Jorge Contreras les hace picotear un vinilo en el tablero de Dj. Al terminar las buenas vibras del celular incómodo de la oficialidad, aparece la loca a leer el poema, o aborto de poema, nausística que limpiamos pronto con un almuercito en ardentía 2.


5. Al llegar a La Paz, nos espera otra mesa puesta, servida está la poesía, con la inauguración a cargo de Homero Carvhallo. La plaza está cercada. En la plaza San Francisco están los discapacitados acampando en espera de la respuesta del gobierno. La silenciosa consigna de sordomudos, la iluminada esperanza de los no videntes, la validación de los inválidos. Así. La poesía también se pone en situación.


6. Rery Maldonado nos dice que es tarde y mañana hay trabajo. Mille Torrico y yo nos aventuramos a la Chopería, adentro están Victor Paz, Humberto Quino y la Rery de todas maneras… cerveza y vampirismo. Al día siguiente salimos a dar vueltas por plaza San Francisco. Vemos el Campamento de heridos de la mala suerte, comiendo ají de fideo. Pasamos por los precios a los turistas… buscamos algo para la polola de Erik. Pausa en el mercado de las brujas. El niño grita “Mami apurate hay gringos”, pero somos nosotros nomás, con pinta de medio extraterrestres, pero nosotros nomás. Hasta mientras Leticia da un taller, La paz no le tiene muy buena voluntad “si esto es La Paz ¿cómo será la guerra?” pregunta.


7. La emotiva tarde no se aguanta, las lágrimas son a veces de cerveza y recuerdo y de Sopocachi, con su lágrima blanca a lo lejos, lágrima quieta, puntiaguda y blanca. Zulma Montero, arremolina las palabras en la tarde quieta y se descubre la estatua de Jesús Urzagasti. Hay foto de sociales en el Círculo de la Unión, hay otro loco salido del público con un tufillo declamatorio, aborta otra vez un poema. La noche termina con Erik y Marcelo en un cuartucho de hotel con vino y mala fama.


8. Con la misma magia disimulada, Erik vestido de Peter Pan, cuenta a Pinocho, por mientras, la emotividad del San Andrius regala a Rivella un par de voces y guitarra. Por la tarde, poetas colgantes, tomamos la línea roja y levantamos vuelo y acariciamos el cielo desde el cristal, el teleférico nos abre la ciudad y nos muestra sus entrañas abiertas al zenit, alojando una carcajada de Leticia.


9. Wara Godoy, espera en el Centro España y es la lectura de sol a fa, la maravilla de presentación de la colección hecha por 3600. Rery lo rapta al Erik. A él la noche lo trata maravillosamente y lo desviste de su saquito beis. Lo enviste con camino a la luna, de la que vuelve al medio día. Por la tarde nos vamos a inaugurar la biblioteca de la Casa del Poeta, que ha de volver a ser. Tomamos tecito en el Museo del Aparapita, hay un café y entre las fotos, mientras alguien pide el azúcar, está Rubén Vargas, como ha estado todo el tiempo.


10. Para poco antes de la clausura ya está de pie Erik, bebiendo cerveza con Cecilia di Marchi. Apuramos la marcha y llegamos al atestado teatro municipal, a degustar de la triunfal despedida de un cometa llamado Festival Internacional de Poesía de Bolivia 2016, destellante e incendiado. Poco a poco, la pizza y el ajenjo nos meten a un carro, ya está el Jimmy estacionado dentro del Bonanza, donde bailamos morenada a la despedida, a las 3 de la mañana.


11. Como el sol siempre sale, nos fuimos a abrirle la puerta a Tiwanaku, miramos, de lejitos nomás, el Titicaca y terminamos en una emboscada Folklórica en Waki. Las despedidas siempre abrasadoras y abrazadoras, nos llevan hasta otro hasta pronto, que (sabemos) ojalá podamos cumplir.


12. Para la yapa, regresamos a Oruro, vamos a Sepulturas y Cala Cala con Hugo y Tina. Paseamos por el mercado y hacemos vísperas para la leyenda de la Kantuta, y se firma.

SERGIO GARECA
ORURO2016