jueves, 28 de enero de 2021

JAMÁS BESADO Y LA MAESTRA MIEL (tiempo y referencialidad en la educación boliviana)

 


 

¿Se acuerdan de esa película en que Draw Barrimore es periodista y va a la escuela secundaria a hacer una nota de encubierto? Pues algo así me pasó a mí. A los 34 años, ingresé nuevamente a estudiar a la Normal. Y, aunque no es lo que quiero contar, y si es lo que ustedes se están preguntando, sí, me sentí jamás besado.  

Se preguntarán “¿y para qué te has metido a estudiar otra vez?”. Pues, resulta que hay cosas para las que uno tiene suerte en la vida y otras en las que no. Conseguir trabajo es parte del conejo oculto en el sombrero de la estadística.

Presumimos que la educación es un deber consagrado del Estado y que cada escuela es un templo del saber, pero, de hecho, la educación es un conjunto de guetos laborales, barricadas de oportunidad desigual detrás de trincheras de amontonadas tesis en 5 ejemplares.

Cada título profesional es más un título nobiliario. La oferta académica se traduce en la oportunidad de comprar status social y un margen pequeño de oportunidad laboral. Llegado el momento todos sabemos que lo van a contratar al sobrino de doña “este” o al ahijado de don “coso”, tanto en ámbito público como privado. Es interesante como tutoriales de youtube están dando soluciones de conocimiento práctico para todo, mientras las habilidades académicas formales se van devaluando.

Yo estudié Derecho, pero no lo vuelvo a hacer. Me había casado y ningún banco quería ofrecerme un crédito de vivienda con esa fuente laboral. Entonces traté de enderezar la vida, hacia el lado siniestro. Podría pasar cinco años en el bufete o buscar un trabajo convincente para el banco.

Al ver la convocatoria a la Carrera De Comunicación y Lenguajes, dije “esto me viene como piedra para el q’alapari”. Iba a hablar todo el día de literatura (la mayor pasión de mi vida), y me iban a pagar por eso.

Con absoluta seguridad los recién salidos del colegio estaban más frescos que yo en problemas de lógica; no me gustaba mucho el inglés, pero me podría ir bien. Todo era cuestión de que los postulantes tuviéramos un poquito de voluntad y muchas ganas de que el Estado nos mantenga. Digo, es una irresponsabilidad a la que casi todos en este país aspiramos. ¿O a qué se le llama política?

Quiero dejar claro que este no es un escrito que quiera mancillar la dignidad del maestro boliviano. Hay mucha riqueza en esa muy poco reconocida labor. Y yo, en mi experiencia en la Normal, y antes de eso, he conocido la calidad humana de muchas personas. Es más, mi existencia ha sido un homenaje a aquella mujer maravillosa llamada María Luisa, quien me dio uno de los regalos más hermosos de la vida: haber aprendido a leer. Pero, desde luego, pondré aquí algunas posturas, criterios y conductas que anónimamente pueden ser identificables en todo el país y puede que cada uno las acepte con mayor o menor conformidad.

Yo tenía una pesadilla recurrente. Puede parecer una exageración, pero es cierto. Soñaba que me aplazaba en religión y, no importaba mi edad, me hacían volver al colegio y usar el uniforme.

No es que me ponga a jugar al conferencista internacional para poderles decir que “los sueños se hacen realidad”, pero esa pesadilla se cumplió. Aprobado el examen de ingreso, me hicieron firmar que me comprometo a usar el uniforme de la Normal. Ropa negra formal ideal para funerarias y funcionarios de matrix. Para las señoritas, guardapolvo y cabello recatado.   

Este uniforme parece perfecto para alguien que ha asistido recientemente a la muerte de su autoestima, Desde luego este compromiso firmado es inconstitucional y, más que nada, inhumano, porque implica la renuncia a la personalidad propia y el derecho a la identidad (más allá de que usar traje saca el James Bond que hay en mí).

Poco antes de la pandemia el nuevo Señor X (nuevo porque apenas hubo cambio de gobierno han barrido con los funcionarios), puso énfasis en el cumplimiento de esa obligación. Yo tenía muchas ganas de preguntarle si además era necesario lucir una peluca medieval. Seguramente ronda los cincuenta años, pero es un chiquillo al lado de Ozzy Osborne. ¿Es que acaso el Rock and Roll no nos ha enseñado nada en los últimos 60 años? ¿no estamos hoy en la era de la diversidad?

Tanto él como el anterior Señor X, a pesar de la distancia política entre ellos, estaban, y están, perfectamente de acuerdo en este detalle. Lo que hace pensar que es un problema de TRADICIÓN Es toda la personalidad anacrónica de la mentalidad colectiva.

La Ley 070, propone una interesante bibliografía para la formación de maestros. Gran parte es terrible lastre post moderno; pero también cuestiona ese tipo rigidez y estancamiento de la educación en esa actitud en la que sólo se forma un tipo de ser humano: el sumiso.

Como todo en la historia de este país, una cosa es la que se dice y otra la que se hace. Por tanto, la parte más bonita de esa bibliografía anticonductista no pudo hacer carne en lo que llevo de condena en el aula seis.  

Asistimos a clase peinaditos y vestiditos para que no se note que cada día en el espejo, vemos al perro de Pavlov. La educación liberadora, revolucionaria y descolonizadora se ocupa de esconder las colas de ratas skinnereanas, insinuando, sugiriendo, controlando, puntualidad y asistencia obligatoria.

Yo estuve orando en mi interior “oh bendito país socialista de vida democrática por el cual, mi padre peleó contra la dictadura y yo con toda mi generación marchamos el 2003 haciéndonos encanar, sin motivo, para preocupar a nuestras familias peleando por un país mejor, ¿por qué replicas las relaciones de opresión de la empresa de un país industrializado del viejo mundo que requiere del obrero su esclavitud de 8 a 12 y de 2 a 6, donde el obrero, para poder darse un objetivo de vida cumpliendo con el sangrado deber de llevar pan a la casa, hace el trabajo para que el dueño del capital se enriquezca, así como el estudiante, en la ilusión de aprender, cumple con un deber absurdo para que su maestro pueda cobrar su sueldo?”

Pero traté de acomodarme. En lo que llevo ahí, me llaman la atención dos cosas. Una es la psicología de los maestros que podríamos resumir en tres puntos. 1) Quienes llegan al aula a contar sus problemas personales, haciendo un espacio de distención sicológica. 2) las de autoridad excesiva que acuden solo por la sensación de poder que el aula les provoca. 3) quienes realmente tienen una vocación y relación con el conocimiento y que son las que más motivan.  

La otra cosa que pude observar es esta: Si hay algo interesante en la mentalidad del maestro es la idea acerca del tiempo. Aquí debo hacer una diferenciación entre el tiempo subjetivo y el tiempo concreto.

Vayamos primero por el tiempo concreto.

Entendemos que el tiempo es una convención. ¿Qué es lo que hace que el tiempo exista? El suceso. Si el sol no pudiese salir consecutivamente y cumplir su ciclo, no tendríamos idea de los que es un día. Como raza humana, en nuestro paso por diferentes culturas, hemos tratado de entender el universo en base a sistemas matemáticos y cálculos que nos permitan, más a menos, con exactitud determinar cosas y ayudarnos a vivir con ese conocimiento y que favorezcan nuestra estadía en este mundo. 

A la sociedad de la revolución industrial el cálculo de cada minuto le valía muchísimo porque apenas se inauguró la producción en cadena se podía contabilizar el trabajo de un obrero por la cantidad de piezas que pudiese ensamblar, de tal forma que fuera mecánico, monótono y además de susceptible de contabilidad, tanto en resultado físico como de tiempo.

Con los años se fue cumpliendo sagradamente horarios de oficina y empresa, dando el mecanismo de la vida en las ciudades como la conocemos y a la gran enfermedad del siglo XX: El estrés, los atolladeros de automóviles, trasladando gente de un lugar a otro, tratando de llegar a tiempo, todo el tiempo.

Es ahí donde el tiempo concreto pasa a ser tiempo subjetivo. En este siglo XXI, el rigor de los empleos ha disminuido en base a relojes más individualizados de producción, o por lo menos es la tendencia[1]. Es decir, el tiempo se ha pluralizado, al igual que muchas cosas. La pandemia mundial ha ayudado a este proceso con el llamado teletrabajo.

Un ejemplo, de la subjetividad del tiempo y su relación con los resultados de la actividad humana podría ser Kasparov contra Karpov. Veamos esta cita del diario el País: “A Karpov le gusta dormir hasta muy tarde, generalmente hasta mediodía. El reglamento de la competición prevé que las partidas deben comenzar a las cinco de la tarde. Es una norma incluida no hace mucho tiempo, y los partidarios de Kasparov entendieron en su día que se trataba de una decisión del presidente de la federación mundial, el filipino Florencio Campomanes, para favorecer a Karpov”[2].

¿A qué me refiero con esto? A que nuestro sistema educativo está ahora cimentado en la idea de que una hora es exactamente igual a otra. Y en teoría y concepción lo es. Ambas constan de 60 minutos y, por tanto, la carga horaria académica es la misma para todos, estudiantes y maestros.

Las 4 hrs. diarias en que los estudiantes sacrifican el trasero por el país en pupitres públicos o privados son las mismas, y el Estado, como máquina industrial de principios del siglo pasado, piensa que el resultado de cada niño o joven será el mismo. La hora de actividad mental de Kasparov o Karpov, es una hora cualitativa de tiempo por los resultados a conseguir.

En una entrevista, Salazar Mostajo dijo a Mariano Baptista que nadie podría comprender la experiencia de Warisata. A nadie le podía caber en la cabeza que carecía de horario, vacaciones y recreos. De seguro tenía la finalidad de que estos tres conceptos fueran la misma cosa recreo, vacación y conocimiento. Ahí tenemos la escuela ayllu como uno de los pilares de la ley 070.

En “Zedar de los espacios”, un poema épico de ciencia a ficción de Ramiro Condarco Morales, se puede intuir la tesis de que el único fin del ser humano es aprender. Incluso cuando tienes todo el tiempo del universo a tu disposición, no podrías saciar esa necesidad. Por tanto, aprender es una actividad, permanente e indiferente. Si aprender es la máxima cualidad humana, entonces es intrínseca, carece de relación laboral de producción y es más bien una actividad de solaz y creatividad.

Si algo puede darnos idea de la concepción subjetiva del tiempo, o tiempo relativo, (a la manera de Einstein), es la música. La música es tiempo. A pesar de que cada minuto sea igual a otro, la música hace que cambie de valor, con intensidades y frecuencias, mensajes y pálpitos distintos. Como las artes, todas, son sincronización con el universo. Cualifican el tiempo. Lo devuelven a su relación primera de concepción, hacen del suceso (llamémosle minuto o segundo), un evento cósmico.

¿Cómo llevamos eso tan bonito a lo fáctico? Me parece que la economía creativa es una gran salida, la compra de tiempo por resultado académico y viceversa. Ojalá pudieran tomarse otras iniciativas como reemplazar la hora académica por el crédito estudiantil. Desde ese punto de vista, la puntualidad parece un invento de los taxistas.

Yendo a la descolonización del tiempo, hace más o menos un año, llegó una psicóloga argentina con un libro estrafalario que llevaba por tema la “pacha y sicoanálisis”, que tenía mucho de izquierda, que está de moda por allí. Algo así como que la pacha fuera la antítesis natural del capitalismo. Era en síntesis un coctel de materialismo dialéctico freudiano pachasófico.

Como vivimos en la era de la plasticidad del concepto indígena y su proyección al concepto “Pacha”, se convierte en un juguetito maravilloso para que jipis y neo jipis laven su conciencia histórica, fotografiándose con la primera alpaca que encuentran en su camino.

Los españoles evidentemente llegaron a esta parte del mundo, violenta, ambiciosamente. Con ellos perdimos muchas cosas; pero hay algo a lo que no llegaron y es “a la conquista del tiempo”, de nuestro tiempo subjetivo. El tiempo es lo más puro que existe en nuestras mentes postcolombinas. Porque el sol sigue saliendo y cumpliendo su ciclo.

Vale decir que el suceso cósmico no ha cambiado, nuestros ciclos ancestrales no han sido alterados. Cambiaron códigos, pero ritos, mitos y ritmos se han mantenido, porque el ciclo agrícola se ha mantenido también.

La sacralidad del tiempo hace que lo subjetivo para los andinos esté sujeto a momentos, y no a minutos. Por eso cuando nos invitan a una boda, tratamos de llegar siempre al mejor momento y no en la hora correcta. La subjetividad de nuestro tiempo es así. Esto lo explica mejor Josef Estermann al final de su libro “Filosofía Andina”, que también forma parte de la biblioteca sugerida.

No es que sea un pretexto para la impuntualidad, sino que me parece bastante inocente de parte de directores y maestros pensar que van a erradicar una de las principales razones de nuestra identidad, plantoneándote a cantar el himno nacional, cada vez que llegas atrasado, lo cual no sólo provoca un odio a tu almohada y a tu patria. Ya lo hicieron con mis abuelos, con mis padres, conmigo hace veinte años y lo hacen ahora. ¿No debería probarse otra cosa?

También es inocente de mi parte pretender que esa tradición cambie. Es el juego del perro y el gato. Es un pugilato de inactividad, inmovilidad. Un estancamiento social en el cual nadie quiere ceder. El tiempo institucional de nuestra educación es un tiempo en contra sentido cultural. Y debiera reflexionarse, sobre todo hoy, que la pandemia nos obliga.

Otra idea que me parece interesante, dentro de la concepción abstracta del tiempo, es la que tienen los maestros acerca del futuro. Durante el tiempo que llevo en la Normal vi que hay una obsesión por el tiempo futuro y un menosprecio del presente.

Desde luego, la subjetividad del tiempo también hace que el futuro tenga una percepción distinta en cada uno. Pero en los maestros es casi siempre uniforme. Esto tiene que ver con la concepción arquetípica del ser humano.

Al proceso de la formación del ciudadano boliviano, no le interesa la pluralidad. Voy a ejemplificar la clasificación de las personalidades.

Una primera clasificación es la sexual, por la cual se distinguen a hombres y mujeres. Clasificación que, por más básica que nos parezca, hoy mismo está en discusión conceptual. La educación sólo quiere: hombres de bien y mujeres de bien. Hombres de traje y portafolio para ser íconos pintados en puertas de baño; y mujeres que sepan, bordar, coser y abrir las puertas para ir a jugar.

Una segunda clasificación es el horóscopo. La pongo de ejemplo, para ver como el arquetipo de las personas “de bien” puede nublar la idea de construcción de sociedad. Existen sólo doce clases de personalidades que están dispuestas por los astros y esto escapa del control de nuestro destino. Vale decir que, si naciste el 30 de febrero bajo el signo de la vizcacha, tienes como característica tener espíritu de abuelita, brindas amor y buñuelo a todos los niños del mundo, pero que si naces el 31 de febrero bajo el signo de la cotorra te conviertes inmediatamente en un hijo de puta.

¿A qué va el ejemplo? A que la educación al querer formar el arquetipo, posterga toda intención de plenitud del estudiante real del tiempo real, del ahora: “cuando ustedes sean mayores, serán…”. Nadie “es”.

Porque toda voluntad está menospreciada por la intensión determinista de que todos sean personas “de bien” para nuestra sociedad. Es decir, un inevitable destino del cual ninguno de nosotros deberíamos escapar, entendiendo a hombres y mujeres “de bien”, como estas personas sumisas, por tanto, con una sola conducta (conductismo ¿sigues ahí?).

Hay otra clasificación la de inteligencias múltiples de Howard Gardner, destrezas según desarrollo y predisposición. Esta quizá tenga mayor vigencia que las anteriores, pero es la que menos atención tiene.

Ahora veamos tres aspectos:

¿Cuál es el arquetipo?

Si nos pusiéramos a hacer un dibujito de cuál es la persona ideal que construye la educación boliviana ¿qué tendríamos?

Pongamos que este dibujito lo hacen el Señor X de la Normal, mi niño interior, un niño(a) cualquiera y un funcionario entendido en la ley 070.

El Señor X, seguramente dibujaría un tipo con pantaloncito y camisita bien planchados, cantando 8 horas al día el himno nacional, todo pasposo, por hacerlo cara al viento y al sol, de manera disciplinada; un ser humano que necesita que su país aumente la producción de crema lechuga. Como muchas personas, el Señor X se dibujaría a sí mismo.

Mi niño interior dibujaría una persona con una larga capa plateada, cabello verde, cuerpo hecho de lluvia y sin zapatos.

Ahora están las descripciones de las personas que más nos interesan:

El funcionario de ley 070, entregaría el dibujo al último, es más quizás no podría dibujar a un ser despatriarcalizado, descolonizado, plurilingüe y multicultural. ¿Cómo se dibuja eso? No podría, porque ese arquetipo no existe. Es la construcción mutante del espíritu de postmodernidad que inunda y rebalsa el texto de la ley. Imagino que en Estados Unidos cuando tenían la necesidad de ese ser humano empezó a circular la historieta de Superman. Y la ley 070 es la búsqueda del PLURIMAN.

La construcción del estereotipo ha producido dos cosas: la repetición del mismo o su figura antagónica inmediata. La segunda, la frustración que representa no poder cumplir con el perfil.

El niño o niña, poniéndole en claro que debe dibujar solamente a una buena persona, dibujaría, reconstruirá su primera referencialidad, sus padres.

Si tenemos inteligencias múltiples lo más probable es que a temprana edad ya tengamos una vocación marcada por varios factores y libre predisposición natural hacia determinadas actividades. De acuerdo con esa aptitud uno va buscando sus referencialidades. Muchas veces, van a contradecir al arquetipo.

Por ejemplo, coincidimos en que Jaime Sáenz es uno de los puntos más altos de la literatura boliviana. Pero si preguntamos al Señor X si le gustaría que su estudiante dibuje como una persona “de bien” a un majareta semivampiro, como era Sáenz, como principal referencialidad de la bolivianidad que se quiere construir, de seguro dirá que no.

Al Señor X le interesa que todos canten fuerte el himno nacional por 8 horas mirando un mástil. Le interesa que el niño se contemple en el mástil hasta ser el mástil. Eso le interesa al maestro tradicional, la improductividad patriótica.

Aquí encuentro un gran problema con el sistema educativo y nuestro imaginario colectivo: No hemos sabido construir nuestras referencialidades. Los niños crecen imitando a los futbolistas fracasados de la selección boliviana, y en el completo desconocimiento de nombres maravillosos como Eduardo Mitre, Erasmo Zarzuela, Betzabé Salmón, Liliana Colanzi por sólo decir algunos, y entender que esas referencialidades, de los puntos más altos de nuestra cultura nacional, y otros representativos de nuestra historia y de nuestra actualidad, están plenos de humanidad, hechos de realidad. Realidad que casi siempre es antiarquetípica. Esto construye una imagen real de objetivos logrados, no se pierde en la vacuidad ilusoria de un futuro inalcanzable y ayudado con la cultura pop en el mundo, que también hace lo suyo y con presupuesto propio.   

¿Cuál es el antagonista estereotípico?

Para identificar antagonismos debemos definir claramente a cada uno de los ejemplos anteriores.

El Señor X representa a la tradicionalidad en el magisterio boliviano. Mi niño interior, es mi realidad subjetiva no lograda. El niño (a)  que dibuja a sus padres, la educación natural perceptiva. El funcionario, el sistema oficial de educación.

La tradicionalidad genera dialécticamente anti tradicionalidad. Aunque estoy en desacuerdo con muchísimos preceptos de la ley 070, y sería realmente largo de charlar, ella representa esa anti tradicionalidad. Pues ha sido hecha por intelectuales que en su mayoría no han pisado aula como maestros. Es una batalla entre Godzilla y King Kong. Dos monstruos, horribles cada uno, que van destrozando todo mientras pelean.

Al hacer las prácticas educativas, pude ver que, aunque el nuevo sistema (que ya no es tan nuevo porque tiene casi 10 años, con motivaciones ideológicas de hace 30), realmente representa una novedad. Es decir que los maestros de este país están siendo formados para educar a niños de 1990, mientras que en la realidad de las escuelas está enseñando hoy, como debiera educarse a los niños en 1970.

Si no fuera por la pandemia, no hubiéramos podido pisar tierra. Ni siquiera estábamos en el tiempo concreto correcto. Nuestro tiempo subjetivo es incongruente, 1970, 1990, 2020. Tres tiempos unísonos en subjetividades diferentes.

¿De qué está compuesta la tradición? Fácil, gremialismo sindical, estructura social de prestigio y actividad retrograda. Sobre el gremialismo sindical creo que sobran las impresiones. Sobre la estructura social, que poco vemos o no queremos ver, están justamente las maneras de vestir, los mundillos de envidias, que existen, me imagino en todas las actividades humanas. ¿Por qué le importa tanto que usemos el uniforme al Señor X?, porque un grupo de viejitas asisten al desfile y critican las medias corridas de las estudiantes de la Normal. Nada más. El prestigio social, es parte de esa tradición, que se exige a sí misma, que se repitan sus propios ciclos de modos, y hasta de peinados, más que de asuntos propiamente educativos. Sobre las actividades retrogradas voy a limitarme a decir que son todas esas que están cargadas de falsedad y que tienen como ejemplo la hora cívica, donde no se canta, sino que se hace fonomímica.

La hora cívica, está vigente todos los lunes en la Normal. Me puse a pensar, hasta hacer una conjetura. Yo imagino su origen en la época de María Josefa Mujía (seguramente coincide en Latinoamérica), que reunía a gente para recitar y cantar canciones patrióticas recaudando fondos para la guerra del pacífico: veladas artísticas de la sociedad pudiente. Los maestros de la época seguramente querían replicar en los colegios las buenas costumbres de la gente civilizada en su bohemia de champagne. Un intento de ascender a un pueblo salvaje a la hipocresía de alcurnia. Por eso el patrioterismo no es una condición cívica, es folklore.

Mi niño interior es el antagonista de lo que soy yo. A estas alturas de la crónica, se preguntarán si en mi estadía en la Normal, tuve un gran romance, o que si tal vez ya soy un soltero de segunda mano. Debido a que esta crónica tiene mucho de futuro, voy a dejar mi correo electrónico aquí, para que puedan consultar directamente con la fuente almaeninvierno@yahoo.es  

¿Qué genera la postergación de futuro?

Pues que se queda en el imaginario, porque nunca fuimos un país, sino que seremos. Es un país ahogado en la probabilidad. El país del quizás. País del presente devaluado. Nunca un estudiante, es valioso por su propia definición de sí mismo, sino en la definición de la que el sistema le hace dependiente. Tenemos la frustración a flor del suelo.

La construcción del arquetipo sin referente da este clima de insatisfacción que más tarde es insatisfacción social e insatisfacción política.

La educación basada en el tiempo institucional hace que nunca cumplamos metas. Toda visión de futuro pasa por borrar los esfuerzos inmediatos anteriores, de tal modo que siempre comenzamos de cero. Los referentes están nulos y, por tanto, nuestro dibujo es el de un país huérfano, sin referencialidad inmediata.

Recuerdo que cuando murió Ramiro Condarco Morales, que hemos nombrado líneas arriba, se hizo un velatorio por Michael Jackson, que había coincidido su muerte con el pensador orureño y boliviano.

Esto revela la realidad de la que hablo. Estamos tan hambrientos de ese referente y, en esa concepción de postergarnos mentalmente en el imaginario colectivo, que hemos destruido lo mejor de nosotros, anulando nuestra propia referencialidad.

El futuro ha llegado a nosotros, por fuerza de necesidad, con la pandemia, haciéndonos reaccionar frente al mundo tecnológico que nos brinda conocimiento a borbotones y deja relega al maestro a la tarea de poder encaminar la dilucidación de esos contenidos y a forjar la voluntad de aprender que en muchos casos se deja por pereza.

Cuando hablamos de puntualidad, les recuerdo que estamos llegando treinta años tarde a nuestra responsabilidad histórica. La ley 070 ha indefinido el arquetipo. La fuerza tradicional se aferra a sus modos. ¿Qué espacio dejan para aprender y para enseñar? Desde luego, la golosina del conocimiento y el aprendizaje sigue estando en el recreo.

Sé que es difícil entender algunas cosas que he dicho, pero como hemos abierto este escrito con referencia a una película, cerremos con otra, para hacer las cosas más simples. Bastaría con ver “Matilda” con mayor atención. ¿O es que soy yo quien no entiende por qué Tronchatoro sigue presente en mi vida? Adópteme maestra Miel.

 

SERGIO GARECA

Oruro, 2020  

 

domingo, 9 de agosto de 2020

PERFIL PSICOLOGICO DE MASAS

 

PERFIL SICOLÓGICO DE MASAS 1. Con absoluta seguridad, cada día hay una actitud racista contra un negro en Estados Unidos. ¿Qué hizo especial a la muerte de George Floyd? A mi modo de ver, fue el contexto sicológico. La pandemia mundial ha arrinconado al ser humano a la impotencia de acción. Siendo un fenómeno que va más allá de sus acciones, el ser humano se siente vulnerable y necesita asociarse y activarse. Es la manera en que siempre se ha hecho política. La muerte de George Floyd, fue, además de un hecho injusto, un detonante social, que hubiera pasado desapercibido en un tiempo normal, teniendo a la gente en sus actividades cotidianas.

 

PERFIL SICOLÓGICO DE MASAS 2. En el país, la crisis sanitaria crea crisis sicológica, y esta a su vez se alimenta de la crisis política y los detonantes se van marcando. El escándalo de los respiradores y el desastre sanitario son el marcapaso nacional. Poco a poco nos acercamos al paro cardiaco. Lo que vale decir que podemos pasar de una tragedia sanitaria a una tragedia social de un momento a otro. La impotencia frente a la enfermedad hace que focalicemos nuestra frustración hacia un objetivo para descargar la fuerza hacia él. Ese objetivo es y será político, a falta de poder derrocar al virus.

 

PERFIL SICOLOGICO DE MASAS 3. Cuando el punto de frustración e impotencia pase de ser un objetivo político pasará a ser un objetivo indeterminado. Los propios miembros de la sociedad en una confusión donde todos son acusadores y culpables a la vez. Proceso que termina con un chivo expiatorio. La muerte simbólica de la culpa para la conquista de la paz social.

 

SERGIO GARECA

Oruro, junio 2020

EL MOVIMIENTO CULTURAL BOLIVIANO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

 


Entrando en temas de cocina.

El dinosaurio pisa a la lagartija, el choclo sonríe a los marlos, el representante de los representantes sólo hizo representaciones y nunca presentaciones. Nadie se presenta. Nadie dice yo soy. Pero todos sabemos que ese es. Todos cultos cultores, nadie cultiva. Puro hortelanos. Titiriteros que no dejan titiretear, autores que no dejan autorear, autistas, pintores de pinta. Los actores se enojan porque todos estamos actuando. Varios en variedades.  Los etéreos cazando hadas. La ministra pesando verduras. Los famosos, los fumosos, los firmes, los firmantes, los anónimos, tutoriales, putoriales. Los colectivos, los selectivos. Gestores, indigestores.

Todos los artistas somos seres humanos y, como tales, está demostrado, también merecemos extinguirnos. 

Durante años le hemos prestado atención y tomado partido por la organización del movimiento cultural boliviano, insípido hasta el día de hoy, para que haya políticas de atención sectorial y que tengan su incidencia en la sociedad.

Los artistas, gestores culturales y otros inmiscuidos con la actividad cultural, siempre hemos sido bastante difíciles de gobernar y de aglutinar. Precisamente porque el arte se brinda a la reflexión y, en algunos casos, la individualización y personalización del criterio de cada propuesta se convierte en un fenómeno interesante en cuanto sea obra y sea arte.

El arte es político, siempre. Es político en cuanto, cuestiona, y reflexiona, desde la propia naturaleza de la política, hasta la denuncia de la injusticia social y el universo de temáticas infinito que puede abordar. Pero al momento de hacer propuestas a nivel organizativo estatal, carecemos en absoluto de efectividad práctica.

Apenas se han manifestado las opiniones respecto de la pandemia y la cruda situación económica que representa para todos el no poder ejercer actividades que nos den algún rédito económico para sobrevivir; nuestras grandes y complejas cabezas talentosas, se han chocado unas contra otras y de manera miserable, unos y otros hemos reclamado representatividad y liderazgo y no hemos hecho más que revelar que somos una sopa de menudencias, para que el estado también caliente sus propias tripas.

El Ministerio nos ve la cara de idiotas y todas las anteriores autoridades, de igual modo, por esta desunión de sectores y regiones. Se ha vuelto notorio que toda alta capacidad humana está solo enfrascada en nuestro talento, que sublima nuestra pobre y miserable condición humana. Pero más allá de eso, esta crisis nos demuestra que como dijo Lin Yutang “el cerebro de los humanos es igual que el hocico de los cerdos y sólo sirve para buscar comida” (lo digo de memoria, así que no es cita textual).

Nuestra miseria común ha hecho que rompamos nuestros corrales y nos arrojemos como bestias a disputarnos los huesos que ni siquiera nos arrojan. El movimiento cultural boliviano es un conjunto de perros famélicos, flacuchos, anémicos y desahuciados.

Tan aburridos nos encontraríamos en nuestras casas durante la cuarentena, que apenas el tedio nos ha rebasado hemos destapado una gran olla hirviente de deslealtades, miramientos, envidias y cobardías.

¿Cuál la solución? ¿Cuál la propuesta? Penosamente las respuestas aún están muy lejanas. Ha fracasado la ley general de culturas, la propuesta de ley del artista, y la ola de sectorialización nos pondrá en un gran concurso de quien se gana en caerle mejor a diputados que no tienen ni fe ni conocimiento en el área. Este gobierno dará largas, mientras nadie se pone de acuerdo con nadie.

Por lo menos los policías tienen a sus mujeres que piensan por ellos, ya que no los dejan sindicalizarse. A nosotros ningún gobierno nos deja ni dejará controlar ni siquiera los carnets en el mercado. Hasta mientras este será un concurso de arrodillados para que algún funcionario público decida cuál es el payaso que hace quedar mejor a su gobierno.

Cuando el país se calme y bajen las aguas; no cambiará nada más que la respetuosa relación que llevamos todos entre todos, serruchando el piso mutuamente desde la concesión del silencio, que la crisis no nos ha permitido.

Ojalá antes de esta crisis también no hubiésemos tenido la oportunidad de saludarnos de mano por estar sosteniendo algo. Pero ya nos veremos, seguramente, para saludarnos todos, con o sin barbijo, sin dar la cara, con las manos vacías, sabiendo que ya nos tocaba pedirnos el codo.

SERGIO GARECA

ORURO, MAYO 2020.

 

  

martes, 21 de julio de 2020

DIA DEL ODIO 2020



El año 2011, el Colectivo Perro Petardos lanzó el primer manifiesto por el DÍA DEL ODIO.  Esta celebración se llevó a cabo durante cinco versiones. Los principales fundamentos para aquellos momentos fueron: motivar a la catarsis social de los aspectos contra las que sentimos inconformidad como seres humanos, la mala política y las frustraciones del diario vivir, dejando claro que no era un pretexto para conductas pelotudas como la xenofobia, el racismo y otras ideas por el estilo*.
Es cierto que cada día es un día del odio. Día a día sufrimos la agresión de un medio ambiente hostil, políticamente, socialmente, económicamente y hoy más que nunca, la frágil situación sanitaria del mundo. Muchos amigos y familiares ahora están en cenizas. Odiamos su ausencia.
Este año el DÍA DEL ODIO es un simple recordatorio de que el uso de los barbijos no debe significar la mordaza social. Es por esa razón que vamos a motivar a la libertad de expresión convocando a que nuestros amigos y otros desconocidos puedan expresarse.
Por tanto, convocamos a la CANDIDATURA LIBRE. Ya nos han demostrado que cualquier pelotudo puede postularse a la presidencia del país y que todos podemos prometer falsamente, así como soñar vanamente con un entorno mejor.
Pueden subir su TIK TOK POLÍTICO promoviendo su propia candidatura a la cabeza de su propio partido o agrupación ciudadana imaginaria al perfil perro petardos colectivo.
A su vez quedan invitados a escuchar nuestros podcast eróticos de encuestas calientes acerca de las mejores candidaturas.

FELIZ DÍA DEL ODIO 2020
KOLECTIVO PERRO PETARDOS

* “Por el estilo” significa “la misma huevada”

jueves, 11 de junio de 2020

PERFIL SICOLÓGICO DE MASAS a tres meses del covid 19 en Bolivia


PERFIL SICOLÓGICO DE MASAS 1. Con absoluta seguridad, cada día hay una actitud racista contra un negro en Estados Unidos. ¿Qué hizo especial a la muerte de George Floyd? A mi modo de ver, fue el contexto sicológico. La pandemia mundial ha arrinconado al ser humano a la impotencia de acción. Siendo un fenómeno que va más allá de sus acciones, el ser humano se siente vulnerable y necesita asociarse y activarse. Es la manera en que siempre se ha hecho política. La muerte de George Floyd, fue, además de un hecho injusto, un detonante social, que hubiera pasado desapercibido en un tiempo normal, teniendo a la gente en sus actividades cotidianas.

PERFIL SICOLÓGICO DE MASAS 2. En el país, la crisis sanitaria crea crisis sicológica, y esta a su vez se alimenta de la crisis política y los detonantes se van marcando. El escándalo de los respiradores, el desastre sanitario en el Beni y el cierre del ministerio de Culturas son el marcapaso nacional. Poco a poco nos acercamos al paro cardiaco. Lo que vale decir que podemos pasar de una tragedia sanitaria a una tragedia social de un momento a otro. La impotencia frente a la enfermedad hace que focalicemos nuestra frustración hacia un objetivo para descargar la fuerza hacia él. Ese objetivo es y será político, a falta de poder derrocar al virus.

PERFIL SICOLOGICO DE MASAS 3. El cierre del Ministerio De Culturas, ha sido otro detonante en el contexto cultural en una etapa terrible para el país. Pero en este caso es también un maximizador de la impotencia. La primera frustración frente a la pandemia se acrecienta con la frustración organizativa, a su vez, la frustración política. esto no sólo ha de pasar en el sector cultura.

PERFIL SICOLOGICO MASAS 4. Cuando el punto de frustración e impotencia pase de ser un objetivo político pasará a ser un objetivo indeterminado. Los propios miembros de la sociedad en una confusión donde todos son acusadores y culpables a la vez. Proceso que termina con un chivo expiatorio. La muerte simbólica de la culpa para la conquista de la paz social.

SERGIO GARECA
Oruro, junio 2020

miércoles, 15 de mayo de 2019

UN PITUFO ESTÁ HACIENDO MAL SU TRABAJO REFLEXIONES SOBRE EL CONFLICTO ALCALDÍA Y CONSEJO DE CULTURAS




La ciudad antes que ser un hábitat es un dolor. Es un espacio común, pero también es un imaginario común. Y, dentro de ese imaginario, quienes estamos acostumbrados a imaginar estamos fuera de lugar.

Hoy ha salido en La Patria una nota a cerca de un reclamo por parte del Consejo de Culturas al Alcalde Municipal. Es necesario aclarar algunas ideas.

Contrario a lo que piensa el burgomaestre, nuestro reclamo desde luego va más allá de una afrenta simplemente personal.  

El movimiento cultural de nuestra ciudad tiene una larga herida moral que no ha sanado nunca con el tiempo; y la gestión municipal actual, penosamente es el dedo descreído que no piensa, ni se proyecta hacia ninguna parte, pero que se enorgullece de entrar en la llaga. Este año hemos tenido uno de los presupuestos aprobados más altos de los últimos años y ha sido encarado de la manera más irresponsable.

Tal vez sea un complejo idiosincrático de nuestro país, el que encarna en nuestro señor alcalde cuando dice que somos nosotros quienes no logramos nada como institución  ni como personas; y echa la culpa a otro, como lo hacemos todos. Una parte de asumir responsabilidades es poder afrontar nuestros errores, pero es desde el comienzo una máscara de soberbia que le enceguece.

Si podemos hacer didáctica esta pequeña explicación diremos que si esta fuera la aldea de los pitufos, el pitufo pintor está pintando, el pitufo escritor está escribiendo, el pitufo actor está actuando. En resumidas cuentas cada uno de los actores culturales trabaja cada día constantemente, en su rubro y muchos con distinciones en el interior y exterior e interior de nuestro país. Además que desde la gestión cultural ponemos en alto el nombre de nuestra ciudad a través de redes culturales que tienen que ver con las distintas artes, danza, teatro, literatura, pintura y otros. Y que desde nuestras actividades le damos nombre y renombre a nuestra bella tierra. Por tanto cumplimos como ciudadanos, como artistas con nuestra labor de resguardo de nuestra identidad, regional y nacional.
Ahí están nuestros triunfos.
Y el gran error de la gestión pública está en que el municipio puede invertir en mochilas chinas, computadoras asiáticas, automóviles japoneses o chinos. Pero que dentro de su planificación no puede invertir en el trabajo honesto de sus artistas a ningún nivel. Que puede invertir en una impresora que de aquí a unos años será chatarra electrónica, pero no puede adquirir  ninguna obra de arte que será el referente de identidad cultural de nuestros nietos y de toda persona que habite nuestra sociedad. Que mientras nosotros somos responsables con nuestra historia. El municipio se engalana con inversiones millonarias de adquisición de basura.  
No es un problema sólo de nuestro municipio. Ocurre que en nuestro país nadie ha querido lavar recursos con cultura, les es más fácil y accesible la obra civil, el sobreprecio en cualquier otro ramo. Porque no representamos un ingreso a los niveles de negociado, somos ignorados por todas las esferas del estado, y así como a todas las personas que tienen un trabajo honesto en este país se nos trata como inexistentes.
Ese es su fracaso.
Esta no es una lucha de hoy es una lucha de hace tiempo porque se reconozcan nuestros derechos como seres humanos y se reconozca nuestro trabajo y su aporte al imaginario de nuestra sociedad.

Pero si existen acusaciones inmediatas.
1.       Que si bien la actitud de la actual administración del municipio era hacer la diferencia, ha fracasado en el intento. Nuestra autoridad es una más del montón.
2.       Reclamamos la actitud irresponsable desde la nominación de una foránea en la Secretaria de cultura, pasando por la poca transparencia de la ejecución presupuestaria hasta este momento.
3.       Hacemos notar que esto trae consecuencias a todos los procesos de creación, producción y promoción cultural que cada gestor y artista viene encarando desde hace tiempo atrás. Porque las autoridades son pasajeras en el ejercicio de sus funciones. Pero en los años venideros quienes trabajamos por vocación tendremos que encarar las consecuencias de estas decisiones fuera de criterio.  

En nuestro ámbito, muy pocas empresas privadas invierten en cultura; y la única inversión significativa, por deber asignado y competencia específica es la Secretaría de Cultura de nuestro municipio. Es una puerta grande, que generalmente se cierra en nuestra cara. En esta y otras gestiones. Es un reclamo permanente y constante.
Se ha solicitado varias veces una reunión para hacer conocer estas problemáticas y dar a conocer las opciones de solución, pero siempre hemos obtenido una negativa. Y ese es nuestro reclamo. La autoridad no está a la altura de lo que acontece. Es un extraño, un ajeno en nuestro ámbito. Nunca lo veremos en nuestros ruinosos teatros, en nuestras pequeñas galerías de arte, en nuestros conciertos, y sobre todo en nuestras bibliotecas.
No esperamos que nos entienda, pero que pena por nosotros los soñadores, que nunca nos damos cuenta de que la esperanza nos traiciona.

SERGIO GARECA
MAYO, 2019
  



martes, 23 de abril de 2019

I PREMIO NACIONAL DE POESÍA "HILDA MUNDY" (Oruro-Bolivia)

I PREMIO NACIONAL DE POESÍA "HILDA MUNDY"
(Oruro-Bolivia)

Género:  Poesía
Premio:  Publicación y 1000Bs 
Entidad convocante: Kolectivo Kultural Perro Petardos

BASES

El Kolectivo Kultural Perro Petardos en el uso plenipotenciario de sus atribuciones, antes que nada, ociosas, convoca al I Premio Nacional de Poesía “Hilda Mundy”; bajo las siguientes bases:

I. Podrán participar los escritores de cualquier nacionalidad con residencia en Bolivia, cuyos trabajos estén escritos en lengua castellana.

II. Los textos que participen en el concurso deben ser necesariamente inéditos.

III. Cada autor no podrá presentar más de dos obras.

IV. Se presentarán los textos vía correo electrónico a perropetardos@gmail.com con el asunto "PREMIO NACIONAL DE POESÍA “Hilda Mundy”. a partir de la fecha hasta el día 22 de julio, Día del odio.
a) El formato del documento del texto debe ser Word. El tema es libre. Se requieren en total, como mínimo, 200 versos; no hay límite máximo de extensión. Tipografía Arial 12. Interlineado 1,5. Firmado con pseudónimo
b) El formato del documento de los datos biográficos del autor debe ser Word. Conteniendo, Carnet de identidad, correo electrónico y teléfono, título de la obra y Seudónimo. 

V. El premio será único e indivisible, consistente en 1000  y publicación del libro ganador.
VI. Cualquier controversia será resuelta por los organizadores

Oruro, 23 de abril de 2019.