martes, 9 de febrero de 2021

BOLIVIA: UN PAÍS HERIDO DE MUERTE, TOSE, PARA DISIMULAR

 


A un país se lo ama con el corazón, por su cultura; con el estómago, por la comida y con el hígado por la política (no llegaré más abajo, pero todos sabemos que con aquello también se ama).   Ahora tenemos líos por el COVID, pero, siempre hemos tenido problemas de visión, por amar ciegamente donde nacimos. No hemos podido pasar a la era del tecnicolor en nuestra vida política cotidiana. Lo que resume nuestro criterio a ver las cosas sólo en blanco y negro o, en nuestro caso, mucho más contextualizado entre azul[1] y choco teñido[2].

Tenemos, por un lado, en la esquina azul, con catorce años de gobierno, y robustez a dieta de chuño[3], al MAS. Grupos sociales del anterior gobierno, que contienen en sus filas a varios tipos de personas. Podemos resumirlos en sindicatos y federaciones, funcionarios públicos y pueblos originarios y masas populares.

Así como se lo dice, en primer término, pareciera que es mucha gente. Sin embargo, como viene de una terrible crisis que significa la pérdida del poder en noviembre del 2019, todo este conjunto de personas no es más que un 35% del total de la población, actualmente.

¿A qué se debe su pérdida de popularidad si era una mayoría arrolladora? A que se ha ocupado de cercenar liderazgos emergentes (indígenas y no), en concentrar poder en una sola persona y en el monopolio político que, con los años, se fue enturbiando en estadios medios del propio partido que, desde ya, tenía problemas internos, pues, su caída no puede atribuírsele a la simple casualidad. Desde hace mucho que hubo gente serruchando el piso esperando a que pisaran en falso hasta que, de tanto intentar, les surtió.

Los sindicatos, por no perder su eslogan revolucionario y por mantener en alto la mano izquierda, sin mostrar la mano derecha con la que han recibido favores del gobierno caído no se resignan y solicitan elecciones. Ante la emergencia sanitaria, han mantenido bajo perfil, hasta que desatinadamente han decidido bloquear al país[4], cerrando carreteras a modo de medir su fuerza política, lo cual ha causado 29 muertos[5] por falta de oxígeno que se quedó varado en los caminos. Una de esas víctimas, de COVID-19[6], es la hermana de Evo Morales. La fuerza está muy saludable en desmedro de la salud de sus propios afiliados.  

Los funcionarios públicos, rapaces por naturaleza, están a la espera de elecciones, para poder continuar en funciones después de los catorce años. Al final, en el espectro electoral, ya están manchados por los años de gobierno y les queda ser consecuentes. Los más vivillos, que los hay muchos, esperarán para cambiar de amo y arrodillarse al siguiente gobierno.

El último sector, la masa popular, es más complejo, pues, en su toma de posición partidaria, tiene dentro de los componentes de identificación factores raciales, culturales y sociales. Esta identificación a ciegas, tomando el partido sólo por consecuencia, “por la camiseta”, han asumido que la emergencia sanitaria es una mentira política[7], que el COVID es invento de la derecha.

Por tanto, la política ha afectado la expansión de la pandemia. La situación política en Bolivia ha acrecentado el índice de muertes e infecciones. Lo triste es que ha ocurrido sin ningún argumento de contexto. Al MAS no le afecta en nada que sus principales cabezas estén fuera del país, gozando del dinero de esos pobres de los que tanto se han llenado la boca.

Si en algo tuvo razón el ex ministro de economía Arce, es que una familia de cuatro personas puede sobrevivir con los cien bolivianos (15 $us)[8], durante una semana. La estadística está de su parte. De hecho, podríamos encontrar familias que viven así, y no por la crisis de la pandemia, sino que es su situación de normalidad.  Y las hubo dentro de esos 14 años de “estabilidad” económica, supuesta, evidentemente, viven y han vivido con esa asombrosa y miserable cantidad de dinero; hoy ellos, que han sido siempre pobres, no hallarán mucha diferencia entre su modo anterior de vida con la actual.

Es iluso pensar que la diferencia económica golpea más a la pobreza que ya de por sí vive golpeada. Los pobres seguirán pobres, pero habrá nuevos pobres y ellos serán quienes ya perdieron, están a punto de perder o perderán su mediano o pequeño capital por deudas acumuladas en alquileres, bancos y servicios.

Los afectados también son grandes capitales y, dentro de esos grandes capitales en la región andina del país, está el comercio y dentro de ese comercio, casi siempre informal, encontraremos a una banda azul del MAS que los rodea. Son grandes capitales los que más sufren porque el pobre tiene menos que perder y, los comerciantes y empresarios, en este momento pierden más dinero, les atormentan sus créditos bancarios. Es el comerciante informal quien ha sacado a la gente a los mercados y las ventas callejeras, por tanto, ha aumentado los contagios.

Por alguna razón, dentro de la autoidentificación social, preferimos seguir asociando los conceptos y pensar siempre que indígena-pobre-humilde, viene siempre todo junto. Pero durante el último tiempo, las fiestas populares como prestes y matrimonios millonarios[9], en los cuales actúan artistas de fama mundial, nos darán la clara idea de que el cliché ha muerto, ahora no sólo el indio es pobre y no sólo el blanco es rico.

Desde hace mucho que la pugna política no es sólo de ricos contra pobres, ahora más que nunca juegan un papel importante la autoidentificación cultural, la identificación económica y la identificación social. 

El MAS ha tenido dos errores capitales en su discurso de pandemia. Uno es convocar a la gente a las manifestaciones en las calles y romper la cuarentena. Buenos puntos hubieran ganado en la opinión pública, si desde sus representantes en el exterior hubiera movido ayuda internacional o desde sus propios representantes dentro del país se hubieran ocupado de esa generalidad, sin cuerpo y sin nombre que se le llama “pobre”. Esto no quiere decir que la pobreza no exista, es más bien un análisis del uso de la etiqueta social que se utiliza por puro rédito político. Habrá otra oportunidad para poder poner a consideración que son las instituciones como la ONU o el Banco Mundial quienes reparten a los países los indicadores para la pobreza. 

El MAS pudo tomar la fuerza de la producción campesina para visibilizar la atención al área rural, no por su debilidad “por su pobreza”, sino por su potencialidad productiva y cultural. La pandemia ha sido un fuerte golpe para los capitales mundiales. La caída del petróleo es la muestra más contundente[10]. También ha sido una revelación importante entender que los sectores secundarios y terciarios de la economía han absorbido la actividad y la atención de la humanidad en general y que, es totalmente necesario, volcar la mirada de la humanidad a la agricultura y la auto sustentabilidad alimentaria en todas partes.

Aunque tengamos más canchas[11] que hospitales[12], ese conglomerado campesino maravilloso que nos da de comer con su trabajo, identificada con un símbolo, más que con una cuestión de Estado, hubiera validado su posición política. Esto nos ayuda a identificar el otro error, que es el desgaste del discurso.

El MAS ha utilizado paradigmas de la pluriculturalidad y descolonización, como herramienta ideológica. Estos conceptos son el trabajo de muchas batallas sociales desde los años ochenta en la conceptualización de una liberación que no fuera sólo económica sino también mental y cotidiana; pero en la práctica sólo sirvieron para encubrir viejas costumbres presentes durante todo su gobierno con funcionarios que tenían entre 10 y 30 años de carrera en la administración pública, que son quienes hacían del aparato estatal un insufrible calvario de trámites y que son también ellos quienes por herencia dejan “vuelva mañana” como el lema más importante del país.

Todas esas buenas ideas han perdido significado, y gran parte de pensadores y opinadores, le tienen más nostalgia a la utopía que al propio gobierno del MAS, pero vuelven a tomar peso en la balanza, regresan, por no salir mal en los afiches y en el twitter, por no caer mal a sus amigos socialistas de las universidades del exterior.

Por el otro lado, en la otra esquina, están los flacuchos ideológicos, los pititas[13].

Podemos pensar que, si el MAS tiene, alrededor de 35% de la simpatía de la población a su favor, el resto de los bolivianos es automáticamente pitita y, eso, es absolutamente falso.

Los pititas, son una minoría, muy minoría, pero a su alrededor están grupos sociales que no tienen una organización visible como los sindicatos ni un caudillo, sino que capa a capa (sospechosamente, podría ser también capa, cruz y espada), van formando afines al gobierno de Añez y otras tibiezas a medida que se alejan de la ultra derecha.

Durante los hechos del año pasado, en octubre y noviembre, las otras masas, “también populares” disconformes, salieron a la calle sin ninguna orientación ideológica ni política. La simple bronca acumulada por pequeños detalles se le fueron de las manos al MAS.

Muchos líderes, indígenas y no indígenas, buscaron espacio con absoluta representatividad de sus sectores, comunidades y espacios políticos menores. Como el MAS se los negó, se fueron constituyendo en una multiplicación de sectores contrarios a su gobierno, sin ninguna cabeza y sin ningún orden. Reyecillos por aquí y por allá.

El MAS había roto una tradición de familias, guetos, logias y círculos VIP, que gobernaban desde siempre el país. La Ultra derecha, con toda la experiencia de su maquinación; volvió para adueñarse, sin ninguna propuesta, más que el saqueo de la cosa pública, a aprovecharse del descontento de las mayorías y tomar el poder. A ellos les viene como un asunto de magia y lotería la pandemia mundial y les da además la oportunidad de prorrogarse en el poder.

El resultado de escándalos de ENTEL[14] y de los respiradores importados en el Ministerio de Salud[15], son ya la olla destapada de una sopa política de murciélago, toda virulenta y sin ningún atisbo de hacer la diferencia con nuestra historia saturada de corrupción, con el detalle de que se alimentan con discursos reaccionarios de extremo religioso y con absoluta nostalgia de las instituciones tradicionales de la sociedad.

Evidentemente, se podía haber pensado que los valores conservadores habían dejado de existir, por lo menos, mediáticamente. La religión no es una noticia que cause revuelo si la prensa no habla de un cura pedófilo. Nadie habla de las señoras que asisten el domingo a misa. Todo este conservador conglomerado humano llevaba bajo perfil para no ser tildado públicamente de machista, homófobo, retrograda y discriminador; para evitarse procesos y vergüenzas. Pero no había dejado de pensar ni sentir que lo correcto estaba y está en los valores contrarios a la época de la pluralidad y anhelaba, como lo hace hoy también, que estos valores vuelvan a tomar su lugar desde la educación y desde el propio Estado.

Las iglesias evangélicas protestantes, se jalaban los pelos porque el MAS (aunque la más de las veces era doble moral, sobre todo con ecología), tenía como parte de su discurso la recuperación de tradiciones y costumbres de los pueblos originarios, realizando ritos, que para ellos no son más que brujerías y expresiones del demonio. Recientemente, por esa razón, el actual gobierno ha cerrado el Ministerio de Culturas[16] y ha dejado en la calle las piezas invaluables del Museo Nacional de Arqueología[17]. 

Los activistas políticos, ecologistas, LGTB, y muchos otros que pelearon por vindicaciones, tanto dentro del reconocimiento de derechos como por espacios sociales, tenían toda la atención en medios y, por tanto, las de ganar frente a la opinión pública, hasta desgastar sus propias manifestaciones de escándalo público volviéndolas parte del folklore contemporáneo. A su vez fueron despertando, ya no adeptos, sino por dialéctica, reaccionarios a los ideales de libertad de expresión.

Hay un resentimiento, también contemporáneo, a partir de esas reacciones, que ha vuelto a surgir y viene de personas que también tienen fuerza política y de representación. No es casualidad Trump sea presidente de EEUU o Bolsonaro en Brasil que son representaciones de esa manera de entender el mundo y que llegaron a esos liderazgos por ese apoyo. No están solos ni son pocos.

No es una minoría inofensiva políticamente. Tiene suficiente capital, suficiente fuerza de discurso y fuerza militar para representar a todas estas personas. Lo que construye la paradoja de “el intolerante debe ser tolerado”, o “si yo no debo tratarte mal por indio o marica, tú tampoco tienes por qué tratarme mal por conservador”.

Para los pititas, la pandemia estaba siendo un viento que sopla a favor. Pero no tiene ni logros económicos, ni logros políticos. Su proyección es triste. Tienen multiplicidad de posturas, ya que no todos son conservadores radicales, sino que también hay mucha tibieza, están lejos de buenos resultados en las elecciones de octubre, que tanto han pedido los sectores sociales, para que el gobierno transitorio no se prorrogue más.

Pues bien, si por un lado está el MAS con un 35% y por el otro está en otro 30% de la población para pititas, ¿quiénes son el resto de los bolivianos?

Somos nosotros, los que estamos en la obligación forzosa, electoral, de escoger entre todos los lobos vestidos de oveja, sin saber cómo reconocer cuál es peor. Somos los que, de tanto desencanto, no queremos nada de nada, que no nos queremos ni entre nosotros, que no estamos representados por nadie, que no sabemos qué nos depara el futuro; los que no tenemos nada en común para que nos agrupe un sindicato, una federación o una escuela de repostería. Nada nos acerca los unos a los otros. Una gran masa ambivalente y deforme carente de unanimidad.

Podemos decir que la mayoría de las personas en este país, no somos más que carne fresca, esperando sobrevivir a la pandemia mundial para que la política se coma nuestros restos. A la vuelta de la esquina están las instituciones que esperan para chuparnos la sangre, impuestos, aduana, los servicios y esa parece ser la única realidad que nos importa.

Incapaces de marcar una línea política, incapaces de marcar una línea económica, esperando, siempre, a que alguien más asuma coser el parche social, que alguien más levante la fruta del suelo, que alguien más eche todo a perder para no sentirnos culpables.

Sí, esos somos la mayoría.

II

Desde hace algunos días hay tres aspectos que han llamado la atención para que pueda afectarse la opinión de esa masa flotante.

El primero es la expresión del líder indígena Felipe Quispe[18], el Mallku[19], durante un debate en un canal de televisión nacional[20]. En este debate, su parte contraria era Rafael Quispe[21].  

Hay varias cosas que decir acerca de ese acontecimiento. Primero, la nefanda provocación del canal de televisión a la opinión pública, que hace, como siempre, de la política a un pugilato verbal, en el cual es asaz folklórico y exótico ver a dos “indígenas”, obligados por la situación al debate. Lo cual reduce todo a pelea de gallos, carrera de lombrices, lucha libre de enanos. Porque para el amarillismo periodístico interesa mantener la audiencia ocupada.  No le interesa confrontar las opiniones del Mallku con Marincovik[22], nuevo ministro, que fue perseguido por el MAS por actitudes racistas en contra de los pueblos indígenas. El debate de indígenas es para el criterio de la televisión, todavía una opción política de clase “B”.

Durante el transcurso del debate el Mallku, dijo una frase, ya nada novedosa, pero que representa la corriente del pensamiento del indianismo más radical del país, y que seguramente tiene sus similares en toda Latinoamérica. Dijo: “Yo no soy boliviano”. Para Felipe Quispe, su nación es el Qollasuyu, y su lengua el aymara. El Estado colonial boliviano, es una figura política que no lo representa, en tanto su identidad racial, económica y cultural se ve amenazada por esa imposición histórica, a la cual no ha de perdonarle los 500 años del encuentro con el mundo europeo[23].

Por otro lado, Rafael Quispe, dijo: “Nuestros hijos ya son de la clase media”, para el “Tata”, como también es conocido, es absurdo ya vivir con ese rencor y es necesario construir el país en la unidad más allá de la diferencia racial. Alguna a vez dijo también “El racismo existe en la mente del racista”.

Ambos tienen fuerte influencia en la opinión de las personas sobre todo en la parte altiplánica del país y ambos discursos han encontrado hoy un mal momento para ser considerados. El del Mallku, porque ha llevado a las comunidades a las carreteras a bloquear los accesos comerciales y territoriales de La Paz. En la pandemia, la economía se ha visto golpeada, y sectores, campesinos, que proveen de productos a la ciudad, así como el tránsito de comercio con el Perú, dejan un discurso histórico, todavía válido, fuera de lugar. Los enfermos quieren vivir, los sanos sobrevivir.

El discurso de unidad de Rafael Quispe se cae por su alianza con el gobierno derechista, a lo que el Mallku le reclama ser un nuevo esclavo del hombre blanco, y que él no se aliaría nunca con sus verdugos. Sin embargo, también tiene una validez importante lo que dice. Porque en los últimos cincuenta años, sobre todo la cultura aymara, se ha levantado de sus cenizas y ha conseguido aun antes del MAS una gran fuerza económica basada principalmente en el comercio, y ha acumulado suficiente capital como para ser no sólo una fuerza política a nivel discursivo racial, también de carácter económico. A pesar de que esa fortaleza, también tiene una marginalidad con el Estado, por el contrabando que siempre le mantiene en tensión.

Hay que tener en cuenta que las iglesias protestantes tienen importante participación en el actual gobierno. Entonces mientras el Mallku reivindica su propia religión y espiritualidad precolombina, hay una masa importante de gente en ruralidad que ama al Dios de los cristianos. 

Este último aspecto revela algo importantísimo, nuevamente, el debate del país ya no es de ricos contra pobres. La tensión es racial y cultural. Aunque para sustentar digan que el MAS fue un gobierno que piensa en los humildes, mendigos y con eso se laven la cara para mostrarla a la opinión internacional. Nuestro país tiene una herida más profunda al margen de lo económico. La llegada de Evo Morales al poder definitivamente hizo un cambio histórico, bajo premisas acumuladas de la lucha social y ha contribuido también al fortalecimiento económico del área rural. Pero también ha tenido grandes resbalones, desfalcos millonarios, sobreprecios y la megalomanía del propio Evo, ocasionando que se vaya juntando el rencor reaccionario.

Como país moribundo ya no sólo debemos pensar en una reforma puramente económica, necesitamos urgentemente una revolución sentimental.      

La megalomanía, es el segundo aspecto que va a influir en la decisión de las próximas elecciones. Este no ha sido el año de Evo Morales. Ha perdido el gobierno, ha perdido a su hermana, y ahora está a punto de perder su imagen internacional[24].

Hace aproximadamente un mes empezaron a circular fotografías de Evo con una muchacha.  Se presume por ello que mantenía una relación carnal y sentimental con ella pese a ser menor de edad y ya se han presentado denuncias por cargos de estupro.

La muchacha ha declarado a la policía[25] que evidentemente es su enamorado. Ella es del trópico cochabambino donde está una de las fuerzas sociales más consecuentes con Evo. Hace unos días ella dijo que la policía la obligó a declarar de esa manera[26]. Pero el MAS no ha querido tomar la palabra al respecto. Ese silencio, desde luego, anima a decir que las acusaciones son ciertas.

Nueve muchachas más a través de una abogada[27] han indicado que también han estado en relación carnal con el ex presidente. Desde hace años que se iba rumorando por los pasillos de las instituciones públicas, que cuando Evo viajaba para entregar obras públicas, las comunidades hacían esperar a muchachitas para que pudiera escoger. ¿No les suena esto a la Fiesta del Chivo de Vargas Llosa?

Si esto se comprueba los efectos sociales son terribles, porque nuestra historia necesitaba urgentemente un gobierno popular, que fue cayendo poco a poco en la centralidad del poder en una sola persona. A pesar de la estabilidad económica, se fueron perdiendo libertades, sobre todo políticas, de decisión a nivel regional y también sectorial, lo que ha ocasionado que el estado vaya avanzando peligrosamente hacia la restricción de derechos de acción y pensamiento.

El resorte ha saltado y trae sus consecuencias. Esto hace pensar, sobre todo, que un gran descuido es pensar que la política es solo progreso económico, dando poca importancia a los bienes inmateriales como la libertad misma. Los pequeños liderazgos fueron asfixiados por completo. Gente que al principio propugnaba militancia, fue perseguida por el mismo gobierno al cual puso en el poder. Entre ellos, personalidades históricas para la izquierda boliviana como el propio Mallku[28] o Filemón Escóbar[29].

La izquierda en general dejó de estar de su lado hace mucho y poco a poco tuvo solamente a la burocracia estatal, que no deseaba perder su trabajo, pero que a pesar de ese beneficio extrañaba las ventajas y repartijas que le brindaba la vieja derecha. Y ellos también le serrucharon el piso. ¿Qué pasaba con el pueblo? El pueblo era conmovido con la construcción de propaganda de imagen. El trabajo del MAS en el poder ha tenido un éxito en el monopolio de los símbolos, en los cuales, la wiphala (bandera indigena)- raza- socialismo- Bolivia- y el propio Evo, significaban una misma cosa.

La imagen del caudillo había absorbido mucha autoidentificación tanto dentro como fuera del país. Hoy, si cae el actor del drama, se caerá toda la escenografía, y con ella casi medio siglo de lucha histórica de las fuerzas populares, por haber construido un movimiento social legitimo sobre una sola piedra.  Aquí está en juego, además, la integridad de la mujer, haciendo que el próximo voto por el MAS implique legitimar el derecho de pernada, casi medieval, y otorgar ese poder nuevamente, sería expandir ese derecho.

El tercer factor que influye en lo que pueda pasar en las elecciones es la situación psicológica de la población. En Estados Unidos se ha visto un fenómeno interesante con el caso de George Floyd. Seguramente cada día existe allí un abuso por móviles raciales. Pero como ahora estamos en tiempo de pandemia, la gente reaccionó. Trato de explicarme por qué. Resulta que, en condiciones normales, las noticias, pasan como un río de información acumulada y que cualquier noticia puede perderse más o menos rápidamente, por la vida cotidiana o por la frecuencia del mismo tipo de noticias. Ahora el estado psicológico del espectador es distinto.

La mayoría de las personas está pasando por un estado anímico de miedo, frustración, impotencia por el COVID. Pero como no tiene cara humana, toda esa carga negativa no tiene donde ser focalizada. 

La primera reacción, y la más natural, es que la gente pueda buscar a alguien a quien echarle la carga. Eso, en el común de los días, también se lo echamos a nuestros gobiernos.

Por tanto, se hace otra asociación simbólica: miedo-frustración-impotencia-racismo- abuso- muerte, todo equivalente a Trump. De igual modo en nuestro contexto boliviano, esas sensaciones han hecho que, todo acumulado se vea resumido en dos rostros visibles:

LA ECUACIÓN wiphala- socialismo- indígena- Evo- miedo- frustración- impotencia- fracaso económico- corrupción-VIRUS,

todo eso, contra:

ECUACIÓN, Añez- discurso conservador- Dios- la iglesia- familia- miedo- frustración- impotencia- fracaso económico- corrupción- VIRUS.   

Las elecciones tienen un factor sicológico importante en tanto la gente por sus propias características culturales asigna al COVID su nivel simbólico a uno de ellos.

Con los bloqueos, el gobierno iba a ser el chivo expiatorio que al pueblo le dé el placebo de la sensación de victoria y permita obtener para sí mismo la sensación de triunfo y tranquilidad. Eso hasta la muerte de la hermana de Evo Morales y el chivo expiatorio pasaron a ser casi 30 personas inocentes, víctimas de la sicosis colectiva, privadas del oxígeno que no podía cruzar los caminos.

Nuestra tradición de lucha social ha usado de estos recursos, bloqueos y huelgas. Dentro del subconsciente social, hemos estado pensando que bloqueábamos al virus, y que la lucha debe hacerse en las calles. No podemos concebir, como cultura, que “estar en casa” es la lucha por la salud.

Dentro de nuestro imaginario, en la suplantación de peligro por la personificación (de personaje), en el teatro de la política, nos darán la idea de que hay un triunfo sobre el propio virus.

Es algo penoso, porque por esa misma suplantación simbólica, muchos quedarán moralmente desahuciados, por perder, corazón e hígado en el empeño.

La radicalización de la tensión campo ciudad, la caída de los movimientos sociales por apostar a sólo una representación; y el malestar psicológico general ansioso de una victoria, que dejará un país con sabor a poco. Ese es el resultado de esta breve endoscopia de pandemia. Ojalá nos quede pulmón para seguir amando este país.

 

SERGIO GARECA

PANDEMIA 2020



[1] Azul, es el color del Movimiento al Socialismo. Partido de Evo Morales.

[2] “Choco” o “choca”, se les dice a las personas con cabello rubio. La actual presidente de Bolivia Janine Añez lleva el cabello de ese color.

[3] https://www.youtube.com/watch?v=FjFIkAaTRj8 CHUÑO MAN es un personaje de las redes sociales, quien dijo que la raza andina, aymara, no puede enfermarse de Covid, por consumir chuño, un alimento muy nutritivo.

[4] https://www.youtube.com/watch?v=m2lB_al7YX8 RESUMEN DE UNA JORNADA MARCADA POR LOS BLOQUEOS Y MOVILIZACIONES EN BOLIVIA 07/08/2020

[5] https://www.youtube.com/watch?v=B3J_wz6d42c Bloqueos organizados por la COB y el MAS provocan muertos por falta de oxígeno.

[6] https://www.youtube.com/watch?v=e860tzb5jjo Murió la hermana de Evo Morales por causa del COVID-19

[7] https://www.youtube.com/watch?v=7G64r73JKDg Destruyen cámaras de desinfección en Llallagua y exigen levantar cuarentena, indicando que el coronavirus no existe.

[8] https://www.youtube.com/watch?v=b7aC6Po6ws4 Héctor Arce asegura que con Bs. 100 alcanza para compras de la canasta familiar

[9] https://www.youtube.com/watch?v=PSONL3KRg8Y Bonney M en las fiestas de Bolivia.

[10] https://www.youtube.com/watch?v=ZFztVRd-IoQ La caída del petróleo y su impacto a nivel mundial | TN CENTRAL; https://www.youtube.com/watch?v=Wjk2TZZBFoY Petróleo de EU sufre caída histórica; precio llega hasta 1.56 dólares por barril.

[11] El gobierno de Evo Morales ha sido criticado siempre por su excesiva inversión en canchas deportivas en lugar de atender otras necesidades, como salud. Justamente el principal conflito que tuvo Evo con las protestas sociales fue contra los médicos, quienes fueron los únicos en doblarle el brazo durante los catorce años de gobierno.

[12] https://www.youtube.com/watch?v=IfQd6zzsJiU “ENTREGAR UN CAMPO DEPORTIVO ES COMO ENTREGAR UN HOSPITAL” DICE EVO MORALES EX PRESIDENTE DE BOLIVIA. https://www.youtube.com/watch?v=aPUXVvq4Y4k Hospitales Bolivia vs Canchitas evo morales.

[13]https://www.youtube.com/watch?v=nHoHCrZXy4Y “Pititas” es un apodo que se han ganado quienes han derrocado con sus manifestaciones a Evo Morales en el 2019, en alusión a que dijo en un discurso público con llantas y pititas le habían querido hacer caer. Ahora es un nombre que ellos utilizan con orgullo. Y que en el común de la población implica que son partidarios de la actual presidente Añez. 

[14] https://www.youtube.com/watch?v=ftnjf3zxkK0 EMPRESA NACIONAL DE TELECOMUNICACIONES. Arias reconoce que Gobierno Golpista de Jeanine Áñez, aprobó incremento de salario a gerente de Entel.

[15] El Gobierno de Añez, comrpó 500 respiradores de España con sobre precio. https://www.youtube.com/watch?v=OYCPuSarUEI

[16] https://www.youtube.com/watch?v=JPrsk_jF8rQ cierre del Ministerio de Culturas

[17] https://www.youtube.com/watch?v=DLTT6p0gYYA desalojo del Museo de Arqueología

[18] Felipe Quispe, un antiguo líder aymara, de la zona de Achacachi en La Paz que organizó el ejército Guerrillero Tupac Katari, en los años ochenta. Dentro de esta agrupación estaba Álvaro García Linera, Vicepresidente de Evo Morales. Felipe Quispe fue un liderazgo importante antes de la caída del Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada el 2003.   

[19] Mallku, es el cóndor líder. Dentro de las instituciones tradicionales de los andes, Mallku es una autoridad superior, sobre todo moralmente. 

[20] https://www.youtube.com/watch?v=G0cMLtHlGtc Debate: Felipe Quispe(Mallku) Vs Rafael Quispe.

[21] Otro líder aymara de una región más al sur del Departamento de La Paz. Él forma parte del gobierno actual de Añez.

[22] https://www.youtube.com/watch?v=Oz_s-wWiiZo Branko Marinkovic, nuevo ministro de Planificación del Desarrollo, https://www.youtube.com/watch?v=Q9PBrwEe74s Racismo Croata: La vida de Branko Marinkovic.

[23] https://www.youtube.com/watch?v=qjRyUODM7ts Entrevista a Felipe Quispe por Carlos de Mesa - año 2000

[24] https://www.youtube.com/watch?v=JFR2Eewv10s entrevista, a Alejandro Entrambasaguas, periodista español que anunció la publicación de fotografías controversiales de Evo Morales, en el programa del reconocido periodista Boliviano John Arandia. https://www.youtube.com/watch?v=W0CYFuoZVIM

[25] https://www.youtube.com/watch?v=MPZMgUhI1PY Declaración informativa de Noemí COMPLETA!!

[26] https://www.youtube.com/watch?v=xL0OMqxTJto BOLIVIA NOTICIAS: NOEMI presenta denuncia ante defensoría del pueblo

[27] https://www.youtube.com/watch?v=X1Gb7jVYciA Al menos 9 madres denuncian a Evo Morales, según la abogada Paola Barriga

[28] https://www.youtube.com/watch?v=SX8QdvOAnHE ¿QUIEN ES LUIS ARCE CATACORAHAY UN PELIGRO LO LO ANUNCIA FELIPE QUISPE EL MALLKU, ¿QUE OPINAS TÚ?

[29] https://www.youtube.com/watch?v=QvbGTMSeagU Filemón Escobar contra Evo. Dirigente histórico, de la marcha por la vida, fundador del MAS. 

martes, 2 de febrero de 2021

UNA CARTA NO ENTREGADA A LUIS URQUIETA MOLLEDA

 


No sé si les ha pasado a ustedes y están de acuerdo, pero la palabra que más se escucha en la vida de un boliviano es la palabra “No”. Uno va a la escuela y tienes que escuchar: no hables, no te muevas, no pienses, no respires, básicamente compórtate como si fueras pasto.

Luego llegas a la universidad, te inyectan espíritu revolucionario, entonces dices, realmente pueden cambiar las cosas. Y cuando quieres hacerlo, ya en la vida profesional, en contra de sus propias palabras, le dicen NO a ese cambio de actitud.

Nadie cree en ti, porque en verdad nadie cree en nada, es un país descreído. 

Ya en la experiencia de la gestión cultural, es el país del eterno NO. NO tenemos presupuesto, NO hay partida para eso, NO me lo permite la norma.  Quiero hacer una película. Felicidades, pero NO puedo ayudarte.

Por eso creo que sólo una persona entregada al mundo de las letras como don Luis Urquieta podía entender la importancia de ciertas palabras. En este caso, la palabra SÍ y otras que podían transmitir un aliento contundente y un efecto positivo en la sociedad.

Yo creo que en la vida hay dos clases de maestros y creo, también, que he tenido la suerte de tener ambos en el transcurso de la breve existencia que nos toca.

En esta clasificación, los primeros maestros son los que ven en ti aquello que ni tú has visto, los que se ocupan de distinguir el insipiente fulgor de lo que hay en el interior de uno. O sea, quienes te indican todo lo que está bien en ti y en tu obra. Los segundos maestros son aquellos que ven en ti, ese fuego cultivado a medias, torpe e impetuoso, ese trabajo en bruto que haces de ti mismo y lo perfeccionan. O sea, son quienes te indican todo lo que está mal en ti y en tu obra. Desde luego ambos casos se hacen desde una autoridad moral trascendente.

Dentro del primer grupo de maestros, ha estado mi padre. Como casi todos, yo empecé a escribir intuitivamente, sin querer, sin motivo, sin tener la más mínima idea de por qué. Pero mi padre fue quien me animó a publicar.

Poco después de esa primera publicación, aún inseguro y dudoso del crimen literario que había cometido de manera pública y confesa, envié mi trabajo a la Unión Nacional de Poetas y Escritores de Oruro, que en ese momento tenía como presidente a don Luis Urquieta Molleda, otro gran maestro a quien le dedico estas líneas.

Cuando terminé de leer el ensayo de ingreso, pudo decirme un par de palabras, a las que por la ofuscación del momento no pude darle la importancia debida “Él tiene un talento innato para el lenguaje”, dijo.

Su fe en mí era más de la que yo tenía en mí mismo, y fue el quien personalmente escogió un par de artículos míos para su publicación en El Duende, y de ese modo empecé a publicar con cierta constancia, ya sea en periódicos, revistas o plataformas digitales.

Con el pasar de los años esas palabras que al principio pensé que las había dicho sólo por salir al paso en una reunión formal, fueron tomando una importancia crucial, a menudo y con más fuerza se repetían en mi cabeza. Don Luis había pasado la vida leyendo, era un literato cabal ¿por qué tendría que tomarse la molestia de decir esas pocas palabras para un chiquillo que balceaba todavía los versos?

El año pasado en diciembre, gracias al festival Latinale en varias ciudades de Alemania, tuve una lectura en Osnabruck. Entre el público se encontraba una muchacha uruguaya que había ido a estudiar literatura allí y fue ella quien preguntó a los invitados cómo habíamos empezado a publicar. Don Luis había fallecido recientemente y me fue inevitable no recordarlo y no recordar esas palabras que había dicho aquella vez y, también, me fue inevitable no nombrarlo.

Hace un par de años que yo pensaba escribirle una carta justamente agradeciéndole ese gesto que tuvo conmigo en esa reunión de UNPE; pero como es nuestra naturaleza tan crédula, creí en el mañana y en la prolongación de la oportunidad. Hoy es algo tarde para que mi carta llegue a las manos de Don Luis, pero agradezco a El Duende por permitirme hacer mis palabras lo hagan de manera póstuma.

Ahora, uno puede pensar, ¿qué tiene de especial esta pequeña experiencia personal en tu vida Sergio Gareca con el resto de las personas que nos tomamos el tiempo de hojear un periódico? Pues yo pienso que nuestro país tiene mar, pero un mar oscuro, y no sólo eso; está ahogado en un temible precipicio de inconformidad, mediocridad e ignorancia por falta de una actitud que resulta muy simple de describir: La cultura del “NO”.

Muchas instituciones culturales se han acercado al noble corazón de don Luis Urquieta para pedir una ayuda y la palabra más abundante de su vocabulario era ese bondadoso SÍ. Esa palabra, esas dos letras que yo creo que pueden hacer mucho, en las escuelas y colegios, en las puertas del destino donde uno se define como persona.

Pienso que este país debe aprender mucho de esa simple actitud que ha cambiado una parte de nuestra realidad y la ha motivado a la realización. Hasta el día de hoy no conozco un ser humano que diga, yo quiero ser asesino, o quiero ser un criminal. La gran mayoría de los sueños de las personas tienen que ver con querer ser un prestigioso músico, un buen doctor o simplemente una buena persona. Pero desde siempre nos hemos dicho NO.

Don Luis era un importante mecenas para nuestro medio, pero eso no era por únicamente por la posibilidad económica de hacerlo. Hoy por hoy para convencer a una persona de que el arte es hermoso tienes que decirle que un cuadro de Van Gogh cuesta cierta cantidad de millones de dólares para que crea que es hermoso.

Pero don Luis no era así. Una vez fuimos a visitarlo con un presente que el cuadro de Jesús Céspedes. Él se alegró mucho. Precisamente porque él no veía el vacuo valor de las cosas, el sí podía apreciar el esfuerzo y la belleza que nos rodean y es por lo que, como literato, pasó ese amor a sus actos y no pisoteó ninguna de sus palabras. Yo guardo con gran cariño esas pocas que fueron para mí, pero que han sido suficientes junto al apoyo de otros grandes amigos y maestros que han sabido darme apoyo y enseñanza con humildad y desprendimiento, entre ellos Alberto Guerra, Vicente Gonzáles Aramayo y don Carlos Condarco. 

Don Luis Urquieta pasó su vida diciéndole SÍ a gente soñadora. Aquella vez no recuerdo haberle pedido nada. Pero él tuvo para mí esas nobles palabras que valen tanto. Dio sin pedir y sin esperar a que alguien se lo pidiera. Es posible que mucha de la ayuda que nos haya dado estén en los periódicos, en eventos y proyectos culturales, pero creo que el legado más importante es esa actitud afirmativa y positiva que trasciende como ejemplo, con la absoluta solvencia moral que hasta hoy le admiro.

 

SERGO GARECA

Oruro, 17 de noviembre de 2020

 

domingo, 31 de enero de 2021

BOTAS, SALOMÓN Y EL CÓNDOR QUE SE VA REFLEXIONES SOBRE IDIOSCINCCRACIA Y PODER

 


¿Alguna vez han tenido tanto amor por su país que han tenido que besar el espinoso suelo que nos vio nacer y masticar su tierra por tener la bota de un policía en su nuca?

Esto ocurrió hace casi 16 años. En aquel entonces aún nos manifestábamos contra el gobierno del MNR que había quedado en manos de Carlos Mesa. Habíamos tomado el rectorado de la Universidad, Técnica de Oruro y en una misión especial nos comisionaron para encender las antenas de la televisión universitaria.

Las cosas salieron mal y alguien denunció que íbamos a dinamitar todo y mientras yo estaba encerrado en el cuarto, que tenía al parecer muchos refrigeradores, que eran los transformadores de transmisión; llegaron las motocicletas policiales y a ordenar pecho a tierra.

Entonces pasamos un buen rato entre rejas por tener amor al país donde vivimos y por terrorismo.

Puede valer esta historia como anécdota de vida, pero creo que es necesario analizar un poco más la estampa, porque, mientras algunos podrían ver sólo un grupo de policías que nos ponían la bota en la nuca, yo veo además un grupo de bolivianos aplastando a otro grupo de bolivianos. Es decir que el boliviano una vez más en el grabado conocido de enemistad. El boliviano contra el boliviano.

De un lado un grupo de chicos que por aquel entonces confiábamos en que la revolución estaba a la vuelta de la esquina y que por arte de magia los pobres dejarían de ser pobres. Pero a pesar de que sí llevábamos dinamita teníamos esperanzas de un país mejor, sin miedo a perder la vida ya sea de un balazo o entre las rejas.

Felizmente salimos de la cárcel y no me dieron tiempo de arrepentirme de mis ideales, por suerte. Pero en la anécdota también están los policías que básicamente simbolizan el estado permanente de la legalidad, pero también la mediocridad de las cosas. Así hemos ido construyendo al país. De unos contra otros. Con la gran onda de mediocres parapetados en pequeños y miserables puestos de poder, llámese, funcionario municipal, sargento de policía o profesora de salón.  El mismo ser asustado ante el cambio, siempre dispuesto a apretar el cuello a quien amenace el mediocre estado de las cosas.

De ese modo es que nunca nadie puede surgir, porque hay todavía una bota en nuestra cabeza, una bota ideológica, una bota que no quiere aflojar porque las ideas le dan temor. Independientemente de eso, últimamente está de moda decir facho a todo lo que se mueva. Pero me parece bastante fuera de la razón que como pretexto de que por todo el tiempo que hemos andado descalzos lo primero que queramos probarnos en el pie sea un cambio de ojota por bota

Ojalá podamos dejar de tumbar a quien por no caminar quiere volar. Desde ese momento no puedo evitar pensar si sigo allí con la cara en la tierra o es que ya me puse de pie.

 

LA SABIDURÍA DE SALOMÓN.

No soy una persona muy creyente fanático religioso de la biblia y valoro el libro más como literatura histórica pero además simbólica.

Muchas de las historias de la biblia se han ido tergiversando desde su texto original por la transmisión oral, ya que no todos durante toda la historia tuvieron la posibilidad de leerla, tanto porque no había imprenta, como también el analfabetismo.

En la historia real de Salomón, él se pervierte por las vanidades al final de su vida. Pero a mí me gusta más pensar en él como una fábula de sabiduría acerca del abuso del poder.

Quizá sea una intervención arbitraria sobre el hecho bíblico, pero sirve para ilustrar lo que quiero decir.

Antes de ser rey, Salomón no era el único heredero de David. Tenía hermanos y a todos los mandó matar. También lo hizo con el anterior marido de su esposa para quedarse con ella.

Entonces, pensemos en él como alguien realmente poderoso, capaz de deshacerse de cualquiera de sus enemigos, no importa si también son poderosos o ni siquiera si son sus hermanos.

Pero una vez en el poder, Salomón, desconfiando de su propia naturaleza, oró a Dios para que le diera sabiduría. Y Dios, como es Dios, lo perdonó por lo acontecido y le brindó lo que él pedía.

Desde entonces no tuvo necesidad de levantar la espada nunca más y gobernó sin matar a más nadie.

Entonces ¿qué es el poder? Es la capacidad del uso de la fuerza para someter a quienes son contrarios al propio interés, o en su caso los intereses del Estado o la colectividad.

¿Qué es la sabiduría? Es tener la espada a la mano, pero tener la paciencia e inteligencia para no usarla nunca. Es decir, gobernar sin hacer uso del monopolio del poder (¿Max Weber?), ser capaz de matar, pero no hacerlo.

De la sabiduría emerge la justicia, entendida como el gobierno ya no de la fuerza sino de la razón, y la razón como equilibrio de los intereses, la realidad razonable.

Por último, de la justicia emerge la paz.

De tal modo que quien gobierna, ya sea un país, o un aula de universidad a través del miedo, pierde toda razón y toda justicia. Ninguno de sus argumentos puede ser razonables y ninguna de sus acciones justa.

Por tanto, un gobierno de asesinos incuba a sus propios asesinos. Y el maestro nada puede enseñar porque en el miedo de sus estudiantes está la falta de razón de su maestro, la escuela que enseña con miedo es una escuela de idiotas, donde el maestro es el idiota mayor. Y en la calle, por el mismo gobierno del miedo, el policía es la misma cosa que el ladrón, porque el ladrón lleva un cuchillo y la policía una pistola.

La redención es la parte más misteriosa. Pero la aspiración más legítima.

EL CÓNDOR, LAS LLAMAS Y LOS PASTORES

Alguna vez oí hablar de una fábula andina. En ella, un cóndor se lleva a una pequeña llama. Alarmado el pequeño pastor llama a su padre, y le dice: mirá el cóndor, se lleva a una de nuestras llamas, hay que lanzarle piedras.

El padre le dice que no. Porque el cóndor también es un ser vivo, y necesita comer. Si lo maldecimos, el cóndor ser irá diciendo: miserable pastor, no me dejó comer, que pierda todo su ganado.

Pero si le dejamos con alegría, el cóndor se irá diciendo: qué bueno es ese pastor que ha dejado que yo también pueda subsistir. Ojalá su rebaño crezca cada día.

Entonces todo será como lo diga el cóndor.

De igual modo quien pudiendo ayudar no ayuda, sólo se gana las maldiciones de los demás. Quien es envidioso del triunfo ajeno, es víctima de su propio prejuicio.

Este país está lleno de cóndores hambrientos y, también, es sabido, en vía de extinción.

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 28 de enero de 2021

LA IMPORTANCIA DE LOS COJUDOS EN LA CONSTITUCION POLÍTICA DEL ESTADO.

 


A mí no me gusta la constitución de mi país. No digo que no esté de acuerdo o no goce y defienda de los derechos que ella garantiza, que, además, están respaldados por tratados internacionales, sino que no me gusta porque al momento de hacerla se han saltado de ciertas apreciaciones sociológico-culturales que nos han ido causando problemas desde siempre.

Muchos días, o muchas noches, cuando paso por el lugar donde está el televisor de la casa oigo calificaciones de los opinólogos como la “clase media”. Hasta donde yo recuerdo esta es una clasificación de la sociedad desde la economía, en la que se clasifican a las personas en cuanto a su capacidad de adquisición y gasto. Además de la posesión de medios de producción y todo el discurso de la economía política marxista.

Pero aquí la utilizan para decirle clase media a otra cosa. Y no es solo el único concepto aplicado a la realidad, también está ese de las clases populares. Clase “hegemónica” de Gramsci, los “movimientos sociales” de Trosky; y otras clasificaciones de la realidad sacadas de las teorías políticas y entendidas de manera incompleta. Será por la “clase a medias” de historia del pensamiento a la que hemos asistido durante toda la historia de la televisión boliviana.

A mí no me gusta mi constitución porque allí hay términos que no se han incluido y realidades que no contempla, y que son de alta importancia al momento de interactuar entre bolivianos. Por ejemplo, no existe la palabra “artista” o “arte”, dejándonos a los artistas totalmente fuera de la realidad boliviana. Sin embargo, podemos vivir con y/o sin eso. Lo que es bueno en cuanto el arte se mueve en libertad sin las ataduras ideológicas suscritas al Estado como tal, pero nos abandona como seres humanos.

Otro término importantísimo que no existe en nuestra constitución es el término “cojudo”. Han puesto las lenguas de treinta y seis naciones, pero no han puesto a ni un sólo cojudo en la constitución. A esos cojudos no les importa en nada poder estar fuera de la constitución, pero viven de ella.

Para poder explicarme mejor, creo necesaria apuntar que habría que fundar una sociología boliviana a partir de nuestra habla popular. Vale decir a partir de las clasificaciones que en las calles se han ido dando de acuerdo con nuestra realidad. Antes se decían criollos y chapetones. Y creo que estas definiciones nos ayudan por demás a comprender lo que somos.

Esto podría variar según nuestra ubicación geográfica en Bolivia, pero limitándonos al altiplano podemos decir que ya los grupos humanos se han autodefinido, más allá de categorías simplemente económicas.

Si tomamos el ejemplo del lenguaje marxista sabremos que los burgueses son aquellos que vivieron en barrios de artesanos y fueron enriqueciendo su capital, hasta que el concepto actual de burgués significa lo contrario a un artesano, sino más bien un capitalista purísimo.

De igual modo podemos ver que nosotros hemos hecho una clasificación desde la mujer en la que primero está la chola, la birlocha y la chota, por último, la jailona que no pertenece a este grupo, pero si a la clasificación.

Chola la que mantiene la vestimenta y la cultura más o menos dentro de lo que se considera puro. La birlocha como término medio entre la que no es ni chicha ni limonada y de a poco usa y no usa, ni refiere toda la pureza que caracteriza a la chola, y la chota que es quien ha abandonado del todo la raíz aimara indígena.

Nótese a tiempo que esta clasificación es puramente cultural, porque cualquiera de estos términos hoy es valedero indiferentemente a los ingresos de estas mujeres. Nótese además que sólo se aplica a mujeres y no a varones.

En cuanto a los jailones encuentro que es un término mixto que es indiferente para hombres y mujeres, y que hace referencia al anglicismo high class, de alta calidad. Y que en su tiempo identificó a las personas pudientes y que, hoy, aunque esas personas no tengan un mango en el bolsillo, todavía se creen la pepa de la mandarina en honor a la gloria de sus ancestros que evidentemente eran la gente pudiente.

Actualmente, y creo que puedo aportar a esta clasificación, una subdivisión más en la que se puede encontrar por un lado a los fachos recalcitrantes y por otra a los jailones arrepentidos.

Los fachos recalcitrantes son una sola cosa y es la que siempre han sido, gente racista, etnocéntrica, cristiana, lucrocéntrica, etc. De ellos creo que tenemos clara su identidad y no hay por qué darle más vueltas.

Pero aquí aparecen los jailones arrepentidos, y esta sí es gente en revelación.

Hace nos meses mi apreciación de la división del pueblo boliviano vislumbraba a ese voto duro del movimiento al socialismo como la expresión legítima de lo popular y campesino en un 40 por ciento de votación. Y su otro extremo, en una masa sin una sola identificación al otro 40 por ciento.

Yo pensé que ese 20 por ciento restante era indeciso. Pero no. Eran en su mayoría gente que quería callarse. Gente que no se atrevía a exponerse en su medio social de ciudad. Eran los jailones arrepentidos.

El mallku tiene razón nuevamente, cuando en una entrevista le dice a una periodista “¿Por quién has votado vos? Cada uno vota por su igual”, y es verdad. El triunfo de las elecciones el MAS no se lo debe solo a los indígenas, más bien más decisivamente a los jailones arrepentidos.

Esto puede verse además en las caras rosaditas de todo el nuevo gabinete de ministros del gobierno recientemente posesionado.

¿Pero qué es un jailón arrepentido?

Un jailón arrepentido es un progre. Alguien que está en la fase dos de su racismo. Es decir, la primera fase es cuando se dice: “este indio de mierda”, sin ningún remordimiento. La segunda fase cuando se dice “estos pobrecitos indios alguien los tiene que ayudar a liberarse”. Porque no han podido superar el concepto de la inferioridad del indio.

Por lo tanto, su progresismo no alcanza como para decir. Nos retiramos de toda política y que nos gobiernen las polleras. No. Tienen ese complejo de película norteamericana, en la que son Tulio y Miguel los que entrar al Dorado para enseñar a los indios lo que es la amistad y la justicia, así de disneylanescos son. Son el blanco en Danza con lobos,

Entonces nunca podrán pasar el límite cultural. Morirán siendo jailones. Pero dudo que en un momento puedan dejar que un indio gobierne sus vidas.

Ahora Chile está en las puertas de una asamblea constituyente, y nosotros de este lado de la cordillera, los veremos siempre como jailones arrepentidos también. Como a gente que se arrepiente de que sus anteriores generaciones hayan cortado su vínculo venial con la tierra que habitan y que esa sangre derramada del pasado huele en su historia y les quita el sueño, y se sienten no solo chilenos sino bastardos de la América indígena. Los vemos gritando y saltando en multitudes con pletórico pecho revolucionario, pero cada vez que soplan un sicu, y cada vez que dan una mal pirueta de tinku, y cada vez que no pueden decir “llama”, porque no pueden pronunciar la elle, no podemos evitar reírnos y verlos ridículos. Porque nuestra clasificación popular también es racista.

Ahora, volviendo a la importancia de los cojudos debemos aclarar esto. Aún a pesar de esta clasificación tan comestible y masticable para cualquiera de nosotros. Creo que la cojudez va más allá de todos estos rangos sociales. Y de allí que creo que su importancia en la constitución debió ser contemplada. Porque la cojudez es lo más multicultural que tenemos.

Habrá que definir la frontera semántica de este término. Y es que es un término ambivalente. Muchas veces lo usamos para identificar a un amigo, a un sujeto cualquiera o a un tonto. Pero sobre todo lo usamos para insultar al que ha faltado con nosotros. Al amigo que nos ha fallado, a la persona que ha cometido un error, y por sobre todas las cosas, para nombrar al funcionario que no se merece su cargo. Así en cada posesión cuando nombran a una persona a quien de lejos no le corresponde la cartera, se escucha un murmullo casi unísono y coincidente como diciendo “¿Cómo pues ese cojudo?”.

Es interesante como esto puede saltarse la barrera racial y cultural porque desde la familia chola más chola, hasta el jailón más jailón tiene un cojudo en la familia.

Y que la constitución y la ley dicen claramente muchas cosas, buenas en su mayoría, porque la constitución es siempre tan soberanamente tierna como una carta a papanoel.

Las constituciones dicen que todos somos libres de acción y pensamiento y que todas las actividades del Estado deben fortalecer el acceso al derecho que tenemos de ser libres de actuar y de pensar, pero como son cojudos no entienden, y te dicen vuelva mañana, o no hay presupuesto o la norma me impide todo menos ser un cojudo.

La plasticidad del término cojudo también está depatriarcalizado porque así como cojudos, hay cojudas. Y en el mismo lugar de privilegio.

Y estos cojudos están por donde sea y podrían ser cualquiera. El primo de tu chica, el padrino de promoción, la envidiosa de tu propia oficina, la señora del frente de tu puesto en el mercado.

Entonces, parece un chiste, pero es un problema muy real. Y creo de alta importancia, que se pudiera todavía incluir en la constitución. Algo así como: “tú país te necesita, algún día te llamará y ese día por favor no te comportes como un cojudo”.

Yo creo que el Estado es en primera instancia una institución administrativa. Y es su obligación bajar el nivel de cojudez al mínimo.  

Esto sí se los digo a mis amigos chilenos. Porque estoy seguro de que por más chilenos que sean, no van a poner en su constitución a sus propios cojudos, “los culiaos”, “los weones“

Esos, esos son más peligrosos que el capitalismo. Hay que pelear contra la cojudez interna. Esa es la verdadera descolonización. Librarnos de los cojudos en el poder.

Hace años un tal sofocleto, escribió sobre esto. Yo no le tiré mucha pelota, porque me parecía abundante y repetitivo. Ahora tampoco me ha servido para escribir este artículo, pero se nota que algo de razón tenía.

Yo creo que, para la próxima vez, sería altamente importante tener en cuenta la sociología de nuestra lengua popular al momento de gobernar para el pueblo.

Y que la lengua oficial de la norma suprema entienda la sabiduría de la habladuría. ¿O no les ha pasado a ustedes que salen un lunes con toda la energía para empezar la semana y de pronto salta un cojudo a arruinarles el día y te manda al segip, o te dice que se equivocó el notario, que no salió tu proyecto, que la profesora le dio la cochina gana de mandar el enlace del examen a la media noche?

Yo creo que la cojudez es universal, por tanto, no tiene raza, y sobrepasa los límites cultuales que nos perjudican  y nadie está libre de cojudizarse alguna vez. Y por esa precaria inmunidad que le tenemos a la cojudez deberíamos nomás tener esas contemplaciones en la norma que gobierna, aunque sin querer, nuestras vidas.

 

SERGIO GARECA

ORURO, 2021

 

 

 

 

 

 

 

 

JAMÁS BESADO Y LA MAESTRA MIEL (tiempo y referencialidad en la educación boliviana)

 


 

¿Se acuerdan de esa película en que Draw Barrimore es periodista y va a la escuela secundaria a hacer una nota de encubierto? Pues algo así me pasó a mí. A los 34 años, ingresé nuevamente a estudiar a la Normal. Y, aunque no es lo que quiero contar, y si es lo que ustedes se están preguntando, sí, me sentí jamás besado.  

Se preguntarán “¿y para qué te has metido a estudiar otra vez?”. Pues, resulta que hay cosas para las que uno tiene suerte en la vida y otras en las que no. Conseguir trabajo es parte del conejo oculto en el sombrero de la estadística.

Presumimos que la educación es un deber consagrado del Estado y que cada escuela es un templo del saber, pero, de hecho, la educación es un conjunto de guetos laborales, barricadas de oportunidad desigual detrás de trincheras de amontonadas tesis en 5 ejemplares.

Cada título profesional es más un título nobiliario. La oferta académica se traduce en la oportunidad de comprar status social y un margen pequeño de oportunidad laboral. Llegado el momento todos sabemos que lo van a contratar al sobrino de doña “este” o al ahijado de don “coso”, tanto en ámbito público como privado. Es interesante como tutoriales de youtube están dando soluciones de conocimiento práctico para todo, mientras las habilidades académicas formales se van devaluando.

Yo estudié Derecho, pero no lo vuelvo a hacer. Me había casado y ningún banco quería ofrecerme un crédito de vivienda con esa fuente laboral. Entonces traté de enderezar la vida, hacia el lado siniestro. Podría pasar cinco años en el bufete o buscar un trabajo convincente para el banco.

Al ver la convocatoria a la Carrera De Comunicación y Lenguajes, dije “esto me viene como piedra para el q’alapari”. Iba a hablar todo el día de literatura (la mayor pasión de mi vida), y me iban a pagar por eso.

Con absoluta seguridad los recién salidos del colegio estaban más frescos que yo en problemas de lógica; no me gustaba mucho el inglés, pero me podría ir bien. Todo era cuestión de que los postulantes tuviéramos un poquito de voluntad y muchas ganas de que el Estado nos mantenga. Digo, es una irresponsabilidad a la que casi todos en este país aspiramos. ¿O a qué se le llama política?

Quiero dejar claro que este no es un escrito que quiera mancillar la dignidad del maestro boliviano. Hay mucha riqueza en esa muy poco reconocida labor. Y yo, en mi experiencia en la Normal, y antes de eso, he conocido la calidad humana de muchas personas. Es más, mi existencia ha sido un homenaje a aquella mujer maravillosa llamada María Luisa, quien me dio uno de los regalos más hermosos de la vida: haber aprendido a leer. Pero, desde luego, pondré aquí algunas posturas, criterios y conductas que anónimamente pueden ser identificables en todo el país y puede que cada uno las acepte con mayor o menor conformidad.

Yo tenía una pesadilla recurrente. Puede parecer una exageración, pero es cierto. Soñaba que me aplazaba en religión y, no importaba mi edad, me hacían volver al colegio y usar el uniforme.

No es que me ponga a jugar al conferencista internacional para poderles decir que “los sueños se hacen realidad”, pero esa pesadilla se cumplió. Aprobado el examen de ingreso, me hicieron firmar que me comprometo a usar el uniforme de la Normal. Ropa negra formal ideal para funerarias y funcionarios de matrix. Para las señoritas, guardapolvo y cabello recatado.   

Este uniforme parece perfecto para alguien que ha asistido recientemente a la muerte de su autoestima, Desde luego este compromiso firmado es inconstitucional y, más que nada, inhumano, porque implica la renuncia a la personalidad propia y el derecho a la identidad (más allá de que usar traje saca el James Bond que hay en mí).

Poco antes de la pandemia el nuevo Señor X (nuevo porque apenas hubo cambio de gobierno han barrido con los funcionarios), puso énfasis en el cumplimiento de esa obligación. Yo tenía muchas ganas de preguntarle si además era necesario lucir una peluca medieval. Seguramente ronda los cincuenta años, pero es un chiquillo al lado de Ozzy Osborne. ¿Es que acaso el Rock and Roll no nos ha enseñado nada en los últimos 60 años? ¿no estamos hoy en la era de la diversidad?

Tanto él como el anterior Señor X, a pesar de la distancia política entre ellos, estaban, y están, perfectamente de acuerdo en este detalle. Lo que hace pensar que es un problema de TRADICIÓN Es toda la personalidad anacrónica de la mentalidad colectiva.

La Ley 070, propone una interesante bibliografía para la formación de maestros. Gran parte es terrible lastre post moderno; pero también cuestiona ese tipo rigidez y estancamiento de la educación en esa actitud en la que sólo se forma un tipo de ser humano: el sumiso.

Como todo en la historia de este país, una cosa es la que se dice y otra la que se hace. Por tanto, la parte más bonita de esa bibliografía anticonductista no pudo hacer carne en lo que llevo de condena en el aula seis.  

Asistimos a clase peinaditos y vestiditos para que no se note que cada día en el espejo, vemos al perro de Pavlov. La educación liberadora, revolucionaria y descolonizadora se ocupa de esconder las colas de ratas skinnereanas, insinuando, sugiriendo, controlando, puntualidad y asistencia obligatoria.

Yo estuve orando en mi interior “oh bendito país socialista de vida democrática por el cual, mi padre peleó contra la dictadura y yo con toda mi generación marchamos el 2003 haciéndonos encanar, sin motivo, para preocupar a nuestras familias peleando por un país mejor, ¿por qué replicas las relaciones de opresión de la empresa de un país industrializado del viejo mundo que requiere del obrero su esclavitud de 8 a 12 y de 2 a 6, donde el obrero, para poder darse un objetivo de vida cumpliendo con el sangrado deber de llevar pan a la casa, hace el trabajo para que el dueño del capital se enriquezca, así como el estudiante, en la ilusión de aprender, cumple con un deber absurdo para que su maestro pueda cobrar su sueldo?”

Pero traté de acomodarme. En lo que llevo ahí, me llaman la atención dos cosas. Una es la psicología de los maestros que podríamos resumir en tres puntos. 1) Quienes llegan al aula a contar sus problemas personales, haciendo un espacio de distención sicológica. 2) las de autoridad excesiva que acuden solo por la sensación de poder que el aula les provoca. 3) quienes realmente tienen una vocación y relación con el conocimiento y que son las que más motivan.  

La otra cosa que pude observar es esta: Si hay algo interesante en la mentalidad del maestro es la idea acerca del tiempo. Aquí debo hacer una diferenciación entre el tiempo subjetivo y el tiempo concreto.

Vayamos primero por el tiempo concreto.

Entendemos que el tiempo es una convención. ¿Qué es lo que hace que el tiempo exista? El suceso. Si el sol no pudiese salir consecutivamente y cumplir su ciclo, no tendríamos idea de los que es un día. Como raza humana, en nuestro paso por diferentes culturas, hemos tratado de entender el universo en base a sistemas matemáticos y cálculos que nos permitan, más a menos, con exactitud determinar cosas y ayudarnos a vivir con ese conocimiento y que favorezcan nuestra estadía en este mundo. 

A la sociedad de la revolución industrial el cálculo de cada minuto le valía muchísimo porque apenas se inauguró la producción en cadena se podía contabilizar el trabajo de un obrero por la cantidad de piezas que pudiese ensamblar, de tal forma que fuera mecánico, monótono y además de susceptible de contabilidad, tanto en resultado físico como de tiempo.

Con los años se fue cumpliendo sagradamente horarios de oficina y empresa, dando el mecanismo de la vida en las ciudades como la conocemos y a la gran enfermedad del siglo XX: El estrés, los atolladeros de automóviles, trasladando gente de un lugar a otro, tratando de llegar a tiempo, todo el tiempo.

Es ahí donde el tiempo concreto pasa a ser tiempo subjetivo. En este siglo XXI, el rigor de los empleos ha disminuido en base a relojes más individualizados de producción, o por lo menos es la tendencia[1]. Es decir, el tiempo se ha pluralizado, al igual que muchas cosas. La pandemia mundial ha ayudado a este proceso con el llamado teletrabajo.

Un ejemplo, de la subjetividad del tiempo y su relación con los resultados de la actividad humana podría ser Kasparov contra Karpov. Veamos esta cita del diario el País: “A Karpov le gusta dormir hasta muy tarde, generalmente hasta mediodía. El reglamento de la competición prevé que las partidas deben comenzar a las cinco de la tarde. Es una norma incluida no hace mucho tiempo, y los partidarios de Kasparov entendieron en su día que se trataba de una decisión del presidente de la federación mundial, el filipino Florencio Campomanes, para favorecer a Karpov”[2].

¿A qué me refiero con esto? A que nuestro sistema educativo está ahora cimentado en la idea de que una hora es exactamente igual a otra. Y en teoría y concepción lo es. Ambas constan de 60 minutos y, por tanto, la carga horaria académica es la misma para todos, estudiantes y maestros.

Las 4 hrs. diarias en que los estudiantes sacrifican el trasero por el país en pupitres públicos o privados son las mismas, y el Estado, como máquina industrial de principios del siglo pasado, piensa que el resultado de cada niño o joven será el mismo. La hora de actividad mental de Kasparov o Karpov, es una hora cualitativa de tiempo por los resultados a conseguir.

En una entrevista, Salazar Mostajo dijo a Mariano Baptista que nadie podría comprender la experiencia de Warisata. A nadie le podía caber en la cabeza que carecía de horario, vacaciones y recreos. De seguro tenía la finalidad de que estos tres conceptos fueran la misma cosa recreo, vacación y conocimiento. Ahí tenemos la escuela ayllu como uno de los pilares de la ley 070.

En “Zedar de los espacios”, un poema épico de ciencia a ficción de Ramiro Condarco Morales, se puede intuir la tesis de que el único fin del ser humano es aprender. Incluso cuando tienes todo el tiempo del universo a tu disposición, no podrías saciar esa necesidad. Por tanto, aprender es una actividad, permanente e indiferente. Si aprender es la máxima cualidad humana, entonces es intrínseca, carece de relación laboral de producción y es más bien una actividad de solaz y creatividad.

Si algo puede darnos idea de la concepción subjetiva del tiempo, o tiempo relativo, (a la manera de Einstein), es la música. La música es tiempo. A pesar de que cada minuto sea igual a otro, la música hace que cambie de valor, con intensidades y frecuencias, mensajes y pálpitos distintos. Como las artes, todas, son sincronización con el universo. Cualifican el tiempo. Lo devuelven a su relación primera de concepción, hacen del suceso (llamémosle minuto o segundo), un evento cósmico.

¿Cómo llevamos eso tan bonito a lo fáctico? Me parece que la economía creativa es una gran salida, la compra de tiempo por resultado académico y viceversa. Ojalá pudieran tomarse otras iniciativas como reemplazar la hora académica por el crédito estudiantil. Desde ese punto de vista, la puntualidad parece un invento de los taxistas.

Yendo a la descolonización del tiempo, hace más o menos un año, llegó una psicóloga argentina con un libro estrafalario que llevaba por tema la “pacha y sicoanálisis”, que tenía mucho de izquierda, que está de moda por allí. Algo así como que la pacha fuera la antítesis natural del capitalismo. Era en síntesis un coctel de materialismo dialéctico freudiano pachasófico.

Como vivimos en la era de la plasticidad del concepto indígena y su proyección al concepto “Pacha”, se convierte en un juguetito maravilloso para que jipis y neo jipis laven su conciencia histórica, fotografiándose con la primera alpaca que encuentran en su camino.

Los españoles evidentemente llegaron a esta parte del mundo, violenta, ambiciosamente. Con ellos perdimos muchas cosas; pero hay algo a lo que no llegaron y es “a la conquista del tiempo”, de nuestro tiempo subjetivo. El tiempo es lo más puro que existe en nuestras mentes postcolombinas. Porque el sol sigue saliendo y cumpliendo su ciclo.

Vale decir que el suceso cósmico no ha cambiado, nuestros ciclos ancestrales no han sido alterados. Cambiaron códigos, pero ritos, mitos y ritmos se han mantenido, porque el ciclo agrícola se ha mantenido también.

La sacralidad del tiempo hace que lo subjetivo para los andinos esté sujeto a momentos, y no a minutos. Por eso cuando nos invitan a una boda, tratamos de llegar siempre al mejor momento y no en la hora correcta. La subjetividad de nuestro tiempo es así. Esto lo explica mejor Josef Estermann al final de su libro “Filosofía Andina”, que también forma parte de la biblioteca sugerida.

No es que sea un pretexto para la impuntualidad, sino que me parece bastante inocente de parte de directores y maestros pensar que van a erradicar una de las principales razones de nuestra identidad, plantoneándote a cantar el himno nacional, cada vez que llegas atrasado, lo cual no sólo provoca un odio a tu almohada y a tu patria. Ya lo hicieron con mis abuelos, con mis padres, conmigo hace veinte años y lo hacen ahora. ¿No debería probarse otra cosa?

También es inocente de mi parte pretender que esa tradición cambie. Es el juego del perro y el gato. Es un pugilato de inactividad, inmovilidad. Un estancamiento social en el cual nadie quiere ceder. El tiempo institucional de nuestra educación es un tiempo en contra sentido cultural. Y debiera reflexionarse, sobre todo hoy, que la pandemia nos obliga.

Otra idea que me parece interesante, dentro de la concepción abstracta del tiempo, es la que tienen los maestros acerca del futuro. Durante el tiempo que llevo en la Normal vi que hay una obsesión por el tiempo futuro y un menosprecio del presente.

Desde luego, la subjetividad del tiempo también hace que el futuro tenga una percepción distinta en cada uno. Pero en los maestros es casi siempre uniforme. Esto tiene que ver con la concepción arquetípica del ser humano.

Al proceso de la formación del ciudadano boliviano, no le interesa la pluralidad. Voy a ejemplificar la clasificación de las personalidades.

Una primera clasificación es la sexual, por la cual se distinguen a hombres y mujeres. Clasificación que, por más básica que nos parezca, hoy mismo está en discusión conceptual. La educación sólo quiere: hombres de bien y mujeres de bien. Hombres de traje y portafolio para ser íconos pintados en puertas de baño; y mujeres que sepan, bordar, coser y abrir las puertas para ir a jugar.

Una segunda clasificación es el horóscopo. La pongo de ejemplo, para ver como el arquetipo de las personas “de bien” puede nublar la idea de construcción de sociedad. Existen sólo doce clases de personalidades que están dispuestas por los astros y esto escapa del control de nuestro destino. Vale decir que, si naciste el 30 de febrero bajo el signo de la vizcacha, tienes como característica tener espíritu de abuelita, brindas amor y buñuelo a todos los niños del mundo, pero que si naces el 31 de febrero bajo el signo de la cotorra te conviertes inmediatamente en un hijo de puta.

¿A qué va el ejemplo? A que la educación al querer formar el arquetipo, posterga toda intención de plenitud del estudiante real del tiempo real, del ahora: “cuando ustedes sean mayores, serán…”. Nadie “es”.

Porque toda voluntad está menospreciada por la intensión determinista de que todos sean personas “de bien” para nuestra sociedad. Es decir, un inevitable destino del cual ninguno de nosotros deberíamos escapar, entendiendo a hombres y mujeres “de bien”, como estas personas sumisas, por tanto, con una sola conducta (conductismo ¿sigues ahí?).

Hay otra clasificación la de inteligencias múltiples de Howard Gardner, destrezas según desarrollo y predisposición. Esta quizá tenga mayor vigencia que las anteriores, pero es la que menos atención tiene.

Ahora veamos tres aspectos:

¿Cuál es el arquetipo?

Si nos pusiéramos a hacer un dibujito de cuál es la persona ideal que construye la educación boliviana ¿qué tendríamos?

Pongamos que este dibujito lo hacen el Señor X de la Normal, mi niño interior, un niño(a) cualquiera y un funcionario entendido en la ley 070.

El Señor X, seguramente dibujaría un tipo con pantaloncito y camisita bien planchados, cantando 8 horas al día el himno nacional, todo pasposo, por hacerlo cara al viento y al sol, de manera disciplinada; un ser humano que necesita que su país aumente la producción de crema lechuga. Como muchas personas, el Señor X se dibujaría a sí mismo.

Mi niño interior dibujaría una persona con una larga capa plateada, cabello verde, cuerpo hecho de lluvia y sin zapatos.

Ahora están las descripciones de las personas que más nos interesan:

El funcionario de ley 070, entregaría el dibujo al último, es más quizás no podría dibujar a un ser despatriarcalizado, descolonizado, plurilingüe y multicultural. ¿Cómo se dibuja eso? No podría, porque ese arquetipo no existe. Es la construcción mutante del espíritu de postmodernidad que inunda y rebalsa el texto de la ley. Imagino que en Estados Unidos cuando tenían la necesidad de ese ser humano empezó a circular la historieta de Superman. Y la ley 070 es la búsqueda del PLURIMAN.

La construcción del estereotipo ha producido dos cosas: la repetición del mismo o su figura antagónica inmediata. La segunda, la frustración que representa no poder cumplir con el perfil.

El niño o niña, poniéndole en claro que debe dibujar solamente a una buena persona, dibujaría, reconstruirá su primera referencialidad, sus padres.

Si tenemos inteligencias múltiples lo más probable es que a temprana edad ya tengamos una vocación marcada por varios factores y libre predisposición natural hacia determinadas actividades. De acuerdo con esa aptitud uno va buscando sus referencialidades. Muchas veces, van a contradecir al arquetipo.

Por ejemplo, coincidimos en que Jaime Sáenz es uno de los puntos más altos de la literatura boliviana. Pero si preguntamos al Señor X si le gustaría que su estudiante dibuje como una persona “de bien” a un majareta semivampiro, como era Sáenz, como principal referencialidad de la bolivianidad que se quiere construir, de seguro dirá que no.

Al Señor X le interesa que todos canten fuerte el himno nacional por 8 horas mirando un mástil. Le interesa que el niño se contemple en el mástil hasta ser el mástil. Eso le interesa al maestro tradicional, la improductividad patriótica.

Aquí encuentro un gran problema con el sistema educativo y nuestro imaginario colectivo: No hemos sabido construir nuestras referencialidades. Los niños crecen imitando a los futbolistas fracasados de la selección boliviana, y en el completo desconocimiento de nombres maravillosos como Eduardo Mitre, Erasmo Zarzuela, Betzabé Salmón, Liliana Colanzi por sólo decir algunos, y entender que esas referencialidades, de los puntos más altos de nuestra cultura nacional, y otros representativos de nuestra historia y de nuestra actualidad, están plenos de humanidad, hechos de realidad. Realidad que casi siempre es antiarquetípica. Esto construye una imagen real de objetivos logrados, no se pierde en la vacuidad ilusoria de un futuro inalcanzable y ayudado con la cultura pop en el mundo, que también hace lo suyo y con presupuesto propio.   

¿Cuál es el antagonista estereotípico?

Para identificar antagonismos debemos definir claramente a cada uno de los ejemplos anteriores.

El Señor X representa a la tradicionalidad en el magisterio boliviano. Mi niño interior, es mi realidad subjetiva no lograda. El niño (a)  que dibuja a sus padres, la educación natural perceptiva. El funcionario, el sistema oficial de educación.

La tradicionalidad genera dialécticamente anti tradicionalidad. Aunque estoy en desacuerdo con muchísimos preceptos de la ley 070, y sería realmente largo de charlar, ella representa esa anti tradicionalidad. Pues ha sido hecha por intelectuales que en su mayoría no han pisado aula como maestros. Es una batalla entre Godzilla y King Kong. Dos monstruos, horribles cada uno, que van destrozando todo mientras pelean.

Al hacer las prácticas educativas, pude ver que, aunque el nuevo sistema (que ya no es tan nuevo porque tiene casi 10 años, con motivaciones ideológicas de hace 30), realmente representa una novedad. Es decir que los maestros de este país están siendo formados para educar a niños de 1990, mientras que en la realidad de las escuelas está enseñando hoy, como debiera educarse a los niños en 1970.

Si no fuera por la pandemia, no hubiéramos podido pisar tierra. Ni siquiera estábamos en el tiempo concreto correcto. Nuestro tiempo subjetivo es incongruente, 1970, 1990, 2020. Tres tiempos unísonos en subjetividades diferentes.

¿De qué está compuesta la tradición? Fácil, gremialismo sindical, estructura social de prestigio y actividad retrograda. Sobre el gremialismo sindical creo que sobran las impresiones. Sobre la estructura social, que poco vemos o no queremos ver, están justamente las maneras de vestir, los mundillos de envidias, que existen, me imagino en todas las actividades humanas. ¿Por qué le importa tanto que usemos el uniforme al Señor X?, porque un grupo de viejitas asisten al desfile y critican las medias corridas de las estudiantes de la Normal. Nada más. El prestigio social, es parte de esa tradición, que se exige a sí misma, que se repitan sus propios ciclos de modos, y hasta de peinados, más que de asuntos propiamente educativos. Sobre las actividades retrogradas voy a limitarme a decir que son todas esas que están cargadas de falsedad y que tienen como ejemplo la hora cívica, donde no se canta, sino que se hace fonomímica.

La hora cívica, está vigente todos los lunes en la Normal. Me puse a pensar, hasta hacer una conjetura. Yo imagino su origen en la época de María Josefa Mujía (seguramente coincide en Latinoamérica), que reunía a gente para recitar y cantar canciones patrióticas recaudando fondos para la guerra del pacífico: veladas artísticas de la sociedad pudiente. Los maestros de la época seguramente querían replicar en los colegios las buenas costumbres de la gente civilizada en su bohemia de champagne. Un intento de ascender a un pueblo salvaje a la hipocresía de alcurnia. Por eso el patrioterismo no es una condición cívica, es folklore.

Mi niño interior es el antagonista de lo que soy yo. A estas alturas de la crónica, se preguntarán si en mi estadía en la Normal, tuve un gran romance, o que si tal vez ya soy un soltero de segunda mano. Debido a que esta crónica tiene mucho de futuro, voy a dejar mi correo electrónico aquí, para que puedan consultar directamente con la fuente almaeninvierno@yahoo.es  

¿Qué genera la postergación de futuro?

Pues que se queda en el imaginario, porque nunca fuimos un país, sino que seremos. Es un país ahogado en la probabilidad. El país del quizás. País del presente devaluado. Nunca un estudiante, es valioso por su propia definición de sí mismo, sino en la definición de la que el sistema le hace dependiente. Tenemos la frustración a flor del suelo.

La construcción del arquetipo sin referente da este clima de insatisfacción que más tarde es insatisfacción social e insatisfacción política.

La educación basada en el tiempo institucional hace que nunca cumplamos metas. Toda visión de futuro pasa por borrar los esfuerzos inmediatos anteriores, de tal modo que siempre comenzamos de cero. Los referentes están nulos y, por tanto, nuestro dibujo es el de un país huérfano, sin referencialidad inmediata.

Recuerdo que cuando murió Ramiro Condarco Morales, que hemos nombrado líneas arriba, se hizo un velatorio por Michael Jackson, que había coincidido su muerte con el pensador orureño y boliviano.

Esto revela la realidad de la que hablo. Estamos tan hambrientos de ese referente y, en esa concepción de postergarnos mentalmente en el imaginario colectivo, que hemos destruido lo mejor de nosotros, anulando nuestra propia referencialidad.

El futuro ha llegado a nosotros, por fuerza de necesidad, con la pandemia, haciéndonos reaccionar frente al mundo tecnológico que nos brinda conocimiento a borbotones y deja relega al maestro a la tarea de poder encaminar la dilucidación de esos contenidos y a forjar la voluntad de aprender que en muchos casos se deja por pereza.

Cuando hablamos de puntualidad, les recuerdo que estamos llegando treinta años tarde a nuestra responsabilidad histórica. La ley 070 ha indefinido el arquetipo. La fuerza tradicional se aferra a sus modos. ¿Qué espacio dejan para aprender y para enseñar? Desde luego, la golosina del conocimiento y el aprendizaje sigue estando en el recreo.

Sé que es difícil entender algunas cosas que he dicho, pero como hemos abierto este escrito con referencia a una película, cerremos con otra, para hacer las cosas más simples. Bastaría con ver “Matilda” con mayor atención. ¿O es que soy yo quien no entiende por qué Tronchatoro sigue presente en mi vida? Adópteme maestra Miel.

 

SERGIO GARECA

Oruro, 2020  

 

domingo, 9 de agosto de 2020

PERFIL PSICOLOGICO DE MASAS

 

PERFIL SICOLÓGICO DE MASAS 1. Con absoluta seguridad, cada día hay una actitud racista contra un negro en Estados Unidos. ¿Qué hizo especial a la muerte de George Floyd? A mi modo de ver, fue el contexto sicológico. La pandemia mundial ha arrinconado al ser humano a la impotencia de acción. Siendo un fenómeno que va más allá de sus acciones, el ser humano se siente vulnerable y necesita asociarse y activarse. Es la manera en que siempre se ha hecho política. La muerte de George Floyd, fue, además de un hecho injusto, un detonante social, que hubiera pasado desapercibido en un tiempo normal, teniendo a la gente en sus actividades cotidianas.

 

PERFIL SICOLÓGICO DE MASAS 2. En el país, la crisis sanitaria crea crisis sicológica, y esta a su vez se alimenta de la crisis política y los detonantes se van marcando. El escándalo de los respiradores y el desastre sanitario son el marcapaso nacional. Poco a poco nos acercamos al paro cardiaco. Lo que vale decir que podemos pasar de una tragedia sanitaria a una tragedia social de un momento a otro. La impotencia frente a la enfermedad hace que focalicemos nuestra frustración hacia un objetivo para descargar la fuerza hacia él. Ese objetivo es y será político, a falta de poder derrocar al virus.

 

PERFIL SICOLOGICO DE MASAS 3. Cuando el punto de frustración e impotencia pase de ser un objetivo político pasará a ser un objetivo indeterminado. Los propios miembros de la sociedad en una confusión donde todos son acusadores y culpables a la vez. Proceso que termina con un chivo expiatorio. La muerte simbólica de la culpa para la conquista de la paz social.

 

SERGIO GARECA

Oruro, junio 2020

EL MOVIMIENTO CULTURAL BOLIVIANO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

 


Entrando en temas de cocina.

El dinosaurio pisa a la lagartija, el choclo sonríe a los marlos, el representante de los representantes sólo hizo representaciones y nunca presentaciones. Nadie se presenta. Nadie dice yo soy. Pero todos sabemos que ese es. Todos cultos cultores, nadie cultiva. Puro hortelanos. Titiriteros que no dejan titiretear, autores que no dejan autorear, autistas, pintores de pinta. Los actores se enojan porque todos estamos actuando. Varios en variedades.  Los etéreos cazando hadas. La ministra pesando verduras. Los famosos, los fumosos, los firmes, los firmantes, los anónimos, tutoriales, putoriales. Los colectivos, los selectivos. Gestores, indigestores.

Todos los artistas somos seres humanos y, como tales, está demostrado, también merecemos extinguirnos. 

Durante años le hemos prestado atención y tomado partido por la organización del movimiento cultural boliviano, insípido hasta el día de hoy, para que haya políticas de atención sectorial y que tengan su incidencia en la sociedad.

Los artistas, gestores culturales y otros inmiscuidos con la actividad cultural, siempre hemos sido bastante difíciles de gobernar y de aglutinar. Precisamente porque el arte se brinda a la reflexión y, en algunos casos, la individualización y personalización del criterio de cada propuesta se convierte en un fenómeno interesante en cuanto sea obra y sea arte.

El arte es político, siempre. Es político en cuanto, cuestiona, y reflexiona, desde la propia naturaleza de la política, hasta la denuncia de la injusticia social y el universo de temáticas infinito que puede abordar. Pero al momento de hacer propuestas a nivel organizativo estatal, carecemos en absoluto de efectividad práctica.

Apenas se han manifestado las opiniones respecto de la pandemia y la cruda situación económica que representa para todos el no poder ejercer actividades que nos den algún rédito económico para sobrevivir; nuestras grandes y complejas cabezas talentosas, se han chocado unas contra otras y de manera miserable, unos y otros hemos reclamado representatividad y liderazgo y no hemos hecho más que revelar que somos una sopa de menudencias, para que el estado también caliente sus propias tripas.

El Ministerio nos ve la cara de idiotas y todas las anteriores autoridades, de igual modo, por esta desunión de sectores y regiones. Se ha vuelto notorio que toda alta capacidad humana está solo enfrascada en nuestro talento, que sublima nuestra pobre y miserable condición humana. Pero más allá de eso, esta crisis nos demuestra que como dijo Lin Yutang “el cerebro de los humanos es igual que el hocico de los cerdos y sólo sirve para buscar comida” (lo digo de memoria, así que no es cita textual).

Nuestra miseria común ha hecho que rompamos nuestros corrales y nos arrojemos como bestias a disputarnos los huesos que ni siquiera nos arrojan. El movimiento cultural boliviano es un conjunto de perros famélicos, flacuchos, anémicos y desahuciados.

Tan aburridos nos encontraríamos en nuestras casas durante la cuarentena, que apenas el tedio nos ha rebasado hemos destapado una gran olla hirviente de deslealtades, miramientos, envidias y cobardías.

¿Cuál la solución? ¿Cuál la propuesta? Penosamente las respuestas aún están muy lejanas. Ha fracasado la ley general de culturas, la propuesta de ley del artista, y la ola de sectorialización nos pondrá en un gran concurso de quien se gana en caerle mejor a diputados que no tienen ni fe ni conocimiento en el área. Este gobierno dará largas, mientras nadie se pone de acuerdo con nadie.

Por lo menos los policías tienen a sus mujeres que piensan por ellos, ya que no los dejan sindicalizarse. A nosotros ningún gobierno nos deja ni dejará controlar ni siquiera los carnets en el mercado. Hasta mientras este será un concurso de arrodillados para que algún funcionario público decida cuál es el payaso que hace quedar mejor a su gobierno.

Cuando el país se calme y bajen las aguas; no cambiará nada más que la respetuosa relación que llevamos todos entre todos, serruchando el piso mutuamente desde la concesión del silencio, que la crisis no nos ha permitido.

Ojalá antes de esta crisis también no hubiésemos tenido la oportunidad de saludarnos de mano por estar sosteniendo algo. Pero ya nos veremos, seguramente, para saludarnos todos, con o sin barbijo, sin dar la cara, con las manos vacías, sabiendo que ya nos tocaba pedirnos el codo.

SERGIO GARECA

ORURO, MAYO 2020.