Después de una larga discusión y largas semanas de reñidas discrepancias, el Kolectivo Perro Petardos deja la elección del ganador del 2º concurso de cartas de desamor a la Internet. En este entendido colgaremos los 3 trabajos finalistas en nuestro blog para que la gente que se de una vuelta por el mismo sea quien mediante voto democrático decida tanto al ganador como al 2º y tercer lugar. La votación se realizara mediante e-mail, el mismo deberá ser envia do a perropetardos@gmail.com, tener como asunto: "2º concurso de desamor" y en el contenido del mail deberá ser el titulo de alguno de los 3 textos finalistas.
- El Otro
- Querida Maria Sophie
- Tu rompiste mi corazón
La votación tendrá la duración de 2 semanas empezando el Lunes 8 de agosto, hasta el 15 de agosto.el resultado será dado mediante el blog y el facebook el día viernes 19 de agosto.
domingo, 7 de agosto de 2011
martes, 5 de julio de 2011
LA CONVOCATORIA LLEGA A SU FIN
La convocatoria al segundo concurso de cartas de desamor llega a su fin con varios participantes, los trabajos premiados se darán a conocer el 22 de julio en las actividades del día nacional de ODIO.
jueves, 30 de junio de 2011
MANIFIESTO POR EL DÍA DEL ODIO
1. El día del odio es una respuesta a todas las fechas del tirano kalendario festivo, planeadas para rebajar los más puros sentimientos humanos a la kondición merkantil.
2. Nace el día de odio kon el fin de impulsar propuestas alternativas al “amor” karroñero de la kanción pop; kon una encendida subversión a la diktadura infausta de los medios ke oredenan, manipulan y kondicionan kuando amar y kuando no.
3. El día del odio es una prueba de libertad. Libertad, en el ejercicio de nuestras konvicciones, ke traspasan la tela gallinera monótona de un falaz mundo de retórikas makinales, kon años perfektamente iguales uno tras otro, kon día del amor, día de las madres, día de a patria, karnavales y otros tantos santos.
4. El día del odio es una katarsis, todos podrán gritar y expresar su odio hacia lo ke kieran y hacia kien kieran, el día del odio es la abolición de la y hipokresía y las engañosas buenas kostumbres en aras de la paz.
5. El día del odio no debe ser de ninguna manera un pretexto para la estupidez, los renkores infundados, o patétikas muestras de racismo, sexismo, homofobia, xenofobia, y demás aberraciones eskatológicas.
6. El día del odio es, por sus konsecuencias, una afirmación dialéktica. Kon nuestro odio reafirmamos el amor.
7. Eskogemos y enarbolamos el día 22 de julio, víspera del día de la tarjeta, y kualquier otro día necesario komo EL DIA UNIVERSAL DEL ODIO.
. PERRO PETARDOS .
KOLEKTIVO DE AGRESÍON KULTURAL
NOTA: el día del odio no deberá ser manipulado para fines faranduleros, marketineros, polítikos y demás
lunes, 6 de junio de 2011
"GUAU, GUAU, ¡¡¡BANG!!!" - kompilación kartonera del komik orureño
Hoy en La ciudad de La paz la presentación del "GUAU GUAU BANG" el komik del KOLEKTIVO DE AGRESIÓN KULTURAL PERRO PETARDOS"
En nuestro primer numero encontramos los trabajos de jóvenes(des empleados) que nos cuentan sus historias a través de dibujos.
Algunos de los trabajos que presentamos son:
"relato" de Alejandro Valdez
"mito" de Alvaro Carvajal
"el raro" de Dante Garcia
"pacto maldito" de Jaime Achocalla
"fin de día" de Jaime Peréz
"el borracho atomiko" de Sergio Gareca
"sin marcha" de Nelly Tapia
"el perro petardos" de Mauricio Castellón
Y para que se queden pikados les dejamos el manifiesto del kolektivo
que también forma parte del primer numero del
"GUAU GUAU BANG"
En nuestro primer numero encontramos los trabajos de jóvenes(des empleados) que nos cuentan sus historias a través de dibujos.
Algunos de los trabajos que presentamos son:
"relato" de Alejandro Valdez
"mito" de Alvaro Carvajal
"el raro" de Dante Garcia
"pacto maldito" de Jaime Achocalla
"fin de día" de Jaime Peréz
"el borracho atomiko" de Sergio Gareca
"sin marcha" de Nelly Tapia
"el perro petardos" de Mauricio Castellón
Y para que se queden pikados les dejamos el manifiesto del kolektivo
que también forma parte del primer numero del
"GUAU GUAU BANG"
esta noche en dinamita cerebral - La poesía y el maestro
en el día que no pasamos clases porque es su día damos una pequeña mirada a los buenos y a los malos maestros.
y para que se queden esperando los dejamos con una muestra de un gran maestro.
“Esencia y misión del maestro” – Julio Cortázar
Escribo para quienes van a ser maestros en un futuro que ya casi es presente. Para quienes van a encontrarse repentinamente aislados de una vida que no tenía otros problemas que los inherentes a la condición de estudiante; y que, por lo tanto, era esencialmente distinta de la vida propia del hombre maduro. Se me ocurre que resulta necesario, en la Argentina, enfrentar al maestro con algunos aspectos de la realidad que sus cuatro años de Escuela Normal no siempre le han permitido conocer, por razones que acaso se desprendan de lo que sigue. Y que la lectura de estas líneas –que no tiene la menor intención de consejo- podrá tal vez mostrarles uno o varios ángulos insospechados de su misión a cumplir y de su conducta a mantener.
Ser maestro significa estar en posesión de los medios conducentes a la transmisión de una civilización y una cultura; significa construir, en el espíritu y la inteligencia del niño, el panorama cultural necesario para capacitar su ser en el nivel social contemporáneo y, a la vez, estimular todo lo que en el alma infantil haya de bello, de bueno, de aspiración a la total realización. Doble tarea, pues: la de instruir, educar, y la de dar alas a los anhelos que existen, embrionarios, en toda conciencia naciente. El maestro tiende hasta la inteligencia, hacia el espíritu y finalmente, hacia la esencia moral que reposa en el ser humano. Enseña aquello que es exterior al niño; pero debe cumplir asimismo el hondo viaje hacia el interior de ese espíritu y regresar de él trayendo, para maravilla de los ojos de su educando, la noción de bondad y la noción de belleza: ética y estética, elementos esenciales de la condición humana.
Nada de esto es fácil. Lo hipócrita debe ser desterrado, y he aquí el primer duro combate; porque los elementos negativos forman también parte de nuestro ser. Enseñar el bien, supone la previa noción del mal, permitir que el niño intuya la belleza no excluye la necesidad de hacerle saber lo no bello. Es entonces que la capacidad del que enseña –yo diría mejor: del que construye descubriendo- se pone a prueba. Es entonces que un número desoladoramente grande de maestros fracasa. Fracasa calladamente, sin que el mecanismo de nuestra enseñanza primaria se entere de su derrota; fracasa sin saberlo él mismo, porque no había tenido jamás el concepto de su misión. Fracasa tornándose rutinario, abandonándose a lo cotidiano, enseñando lo que los programas exigen y nada más, rindiendo rigurosa cuenta de la conducta y disciplina de sus alumnos. Fracasa convirtiéndose en lo que se suele denominar «un maestro correcto». Un mecanismo de relojería, limpio y brillante, pero sometido a la servil condición de toda máquina.
Algún maestro así habremos tenido todos nosotros. Pero ojalá que quienes leen estas líneas hayan encontrado también, alguna vez, un verdadero maestro. Un maestro que sentía su misión; que la vivía. Un maestro como deberían ser todos los maestros en la Argentina.
Lo pasado es pasado. Yo escribo para quienes van a ser educadores. Y la pregunta surge, entonces, imperativa: ¿Por qué fracasa un número tan elevado de maestros? De la respuesta, aquilatada en su justo valor por la nueva generación, puede depender el destino de las infancias futuras, que es como decir el destino del ser humano en cuanto sociedad y en cuanto tendencia al progreso.
¿Puede contestarse la pregunta? ¿Es que acaso tiene respuesta?
Yo poseo mi respuesta, relativa y acaso errada. Que juzgue quien me lee. Yo encuentro que el fracaso de tantos maestros argentinos obedece a la carencia de una verdadera cultura, de una cultura que no se apoye en el mero acopio de elementos intelectuales, sino que afiance sus raíces en el recto conocimiento de la esencia humana, de aquellos valores del espíritu que nos elevan por sobre lo animal. El vocablo «cultura» ha sufrido como tantos otros, un largo malentendido. Culto era quien había cumplido una carrera, el que había leído mucho; culto era el hombre que sabía idiomas y citaba a Tácito; culto era el profesor que desarrollaba el programa con abundante bibliografía auxiliar. Ser culto era –y es, para muchos- llevar en suma un prolijo archivo y recordar muchos nombres…
Pero la cultura es eso y mucho más. El hombre –tendencias filosóficas actuales, novísimas, lo afirman a través del genio de Martín Heidegger- no es solamente un intelecto. El hombre es inteligencia, pero también sentimiento, y anhelo metafísico, y sentido religioso. El hombre es un compuesto; de la armonía de sus posibilidades surge la perfección. Por eso, ser culto significa atender al mismo tiempo a todos los valores y no meramente a los intelectuales. Ser culto es saber el sánscrito, si se quiere, pero también maravillarse ante un crepúsculo; ser culto es llenar fichas acerca de una disciplina que se cultiva con preferencia, pero también emocionarse con una música o un cuadro, o descubrir el íntimo secreto de un verso o de un niño. Y aún no he logrado precisar qué debe entenderse por cultura; los ejemplos resultan inútiles. Quizá se comprendiera mejor mi pensamiento decantado en este concepto de la cultura: la actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visión de la realidad.
Así tiene que ser el maestro.
Y ahora, esta pregunta dirigida a la conciencia moral de los que se hallan comprendidos en ella: ¿Bastaron cuatro años de Escuela Normal para hacer del maestro un hombre culto?
No; ello es evidente. Esos cuatro años han servido para integrar parte de lo que yo denominé más arriba «largo estudio»; han servido para enfrentar la inteligencia con los grandes problemas que la humanidad se ha planteado y ha buscado solucionar con su esfuerzo: el problema histórico, el científico, el literario, el pedagógico. Nada más, a pesar de la buena voluntad que hayan podido demostrar profesores y alumnos; a pesar del doble esfuerzo en procura de un debido nivel cultural.
La Escuela Normal no basta para hacer al maestro. Y quien, luego de plegar con gesto orgulloso su diploma, se disponga a cumplir su tarea sin otro esfuerzo, ése es desde ya un maestro condenado al fracaso. Parecerá cruel y acaso falso; pero un hondo buceo en la conciencia de cada uno probará que es harto cierto. La Escuela Normal da elementos, variados y generosos, crea la noción del deber, de la misión; descubre los horizontes. Pero con los horizontes hay que hacer algo más que mirarlos desde lejos: hay que caminar hacia ellos y conquistarlos.
El maestro debe llegar a la cultura mediante un largo estudio. Estudio de lo exterior, y estudio de sí mismo. Aristóteles y Sócrates: he ahí las dos actitudes. Uno, la visión de la realidad a través de sus múltiples ángulos; el otro, la visión de la realidad a través del cultivo de la propia personalidad. Y, esto hay que creerlo, ambas cosas no se logran por separado. Nadie se conoce a sí mismo sin haber bebido la ciencia ajena en inacabables horas de lecturas y de estudio; y nadie conoce el alma de los semejantes sin asistir primero al deslumbramiento de descubrirse a sí mismo. La cultura resulta así una actitud que nace imperceptiblemente; nadie puede despertarse mañana y decir: «Sé muchas cosas y nada más». La mejor prueba de cultura suele darla aquél que habla muy poco de sí mismo; porque la cultura no es una cosa, sino que es una visión; se es culto cuando el mundo se nos ofrece con la máxima amplitud; cuando los problemas menudos dejan de tener consistencia; cuando se descubre que lo cotidiano es lo falso, y que sólo lo más puro, lo más bello, lo más bueno, reside la esencia que el hombre busca. Cuando se comprende lo que verdaderamente quiere decir Dios.
Al salir de la Escuela Normal, puede afirmarse que el estudio recién comienza. Queda lo más difícil, porque entonces se está solo, librado a la propia conducta. En el debilitamiento de los resortes morales, en el olvido de lo que de sagrado tiene es ser maestro, hay que buscar la razón de tantos fracasos. Pero en la voluntad que no reconoce términos, que no sabe de plazos fijos para el estudio, está la razón de muchos triunfos. En la Argentina ha habido y hay maestros: debería preguntárseles a ellos si les bastaron los cuatro años oficiales para adquirir la cultura que poseen. «El genio –dijo Buffon- es una larga paciencia». Nosotros no requerimos maestros geniales; sería absurdo. Pero todo saber supone una larga paciencia. Alguien afirmó, sencillamente, que nada se conquista sin sacrificio. Y una misión como la del educador exige el mayor sacrificio que puede hacerse por ella. De lo contrario, se permanece en el nivel del «maestro correcto». Aquéllos que hayan estudiado el magisterio y se hayan recibido sin meditar a ciencia cierta qué pretendían o qué esperaban más allá del puesto y la retribución monetaria, ésos son ya fracasados y nada podrá salvarlos sino un gran arrepentimiento . Pero yo he escrito estas líneas para los que han descubierto su tarea y su deber. Para los que abandonan la Escuela Normal con la determinación de cumplir su misión. A ellos he querido mostrarles todo lo que les espera, y se me ocurre que tanto sacrificio ha de alegrarnos. Porque en el fondo de todo verdadero maestro existe un santo, y los santos son aquellos hombres que van dejando todo lo perecedero a lo largo del camino, y mantienen la mirada fija en un horizonte que conquistar con el trabajo, con el sacrificio o con la muerte.
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Artículo publicado el 20 de octubre de 1939, en la Revista Argentina, y firmado por Julio Florencio Cortázar, profesor, graduado en letras en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta de Buenos Aires.
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Texto extraído del libro: “Papeles inesperados”
y para que se queden esperando los dejamos con una muestra de un gran maestro.
“Esencia y misión del maestro” – Julio Cortázar
Escribo para quienes van a ser maestros en un futuro que ya casi es presente. Para quienes van a encontrarse repentinamente aislados de una vida que no tenía otros problemas que los inherentes a la condición de estudiante; y que, por lo tanto, era esencialmente distinta de la vida propia del hombre maduro. Se me ocurre que resulta necesario, en la Argentina, enfrentar al maestro con algunos aspectos de la realidad que sus cuatro años de Escuela Normal no siempre le han permitido conocer, por razones que acaso se desprendan de lo que sigue. Y que la lectura de estas líneas –que no tiene la menor intención de consejo- podrá tal vez mostrarles uno o varios ángulos insospechados de su misión a cumplir y de su conducta a mantener.
Ser maestro significa estar en posesión de los medios conducentes a la transmisión de una civilización y una cultura; significa construir, en el espíritu y la inteligencia del niño, el panorama cultural necesario para capacitar su ser en el nivel social contemporáneo y, a la vez, estimular todo lo que en el alma infantil haya de bello, de bueno, de aspiración a la total realización. Doble tarea, pues: la de instruir, educar, y la de dar alas a los anhelos que existen, embrionarios, en toda conciencia naciente. El maestro tiende hasta la inteligencia, hacia el espíritu y finalmente, hacia la esencia moral que reposa en el ser humano. Enseña aquello que es exterior al niño; pero debe cumplir asimismo el hondo viaje hacia el interior de ese espíritu y regresar de él trayendo, para maravilla de los ojos de su educando, la noción de bondad y la noción de belleza: ética y estética, elementos esenciales de la condición humana.
Nada de esto es fácil. Lo hipócrita debe ser desterrado, y he aquí el primer duro combate; porque los elementos negativos forman también parte de nuestro ser. Enseñar el bien, supone la previa noción del mal, permitir que el niño intuya la belleza no excluye la necesidad de hacerle saber lo no bello. Es entonces que la capacidad del que enseña –yo diría mejor: del que construye descubriendo- se pone a prueba. Es entonces que un número desoladoramente grande de maestros fracasa. Fracasa calladamente, sin que el mecanismo de nuestra enseñanza primaria se entere de su derrota; fracasa sin saberlo él mismo, porque no había tenido jamás el concepto de su misión. Fracasa tornándose rutinario, abandonándose a lo cotidiano, enseñando lo que los programas exigen y nada más, rindiendo rigurosa cuenta de la conducta y disciplina de sus alumnos. Fracasa convirtiéndose en lo que se suele denominar «un maestro correcto». Un mecanismo de relojería, limpio y brillante, pero sometido a la servil condición de toda máquina.
Algún maestro así habremos tenido todos nosotros. Pero ojalá que quienes leen estas líneas hayan encontrado también, alguna vez, un verdadero maestro. Un maestro que sentía su misión; que la vivía. Un maestro como deberían ser todos los maestros en la Argentina.
Lo pasado es pasado. Yo escribo para quienes van a ser educadores. Y la pregunta surge, entonces, imperativa: ¿Por qué fracasa un número tan elevado de maestros? De la respuesta, aquilatada en su justo valor por la nueva generación, puede depender el destino de las infancias futuras, que es como decir el destino del ser humano en cuanto sociedad y en cuanto tendencia al progreso.
¿Puede contestarse la pregunta? ¿Es que acaso tiene respuesta?
Yo poseo mi respuesta, relativa y acaso errada. Que juzgue quien me lee. Yo encuentro que el fracaso de tantos maestros argentinos obedece a la carencia de una verdadera cultura, de una cultura que no se apoye en el mero acopio de elementos intelectuales, sino que afiance sus raíces en el recto conocimiento de la esencia humana, de aquellos valores del espíritu que nos elevan por sobre lo animal. El vocablo «cultura» ha sufrido como tantos otros, un largo malentendido. Culto era quien había cumplido una carrera, el que había leído mucho; culto era el hombre que sabía idiomas y citaba a Tácito; culto era el profesor que desarrollaba el programa con abundante bibliografía auxiliar. Ser culto era –y es, para muchos- llevar en suma un prolijo archivo y recordar muchos nombres…
Pero la cultura es eso y mucho más. El hombre –tendencias filosóficas actuales, novísimas, lo afirman a través del genio de Martín Heidegger- no es solamente un intelecto. El hombre es inteligencia, pero también sentimiento, y anhelo metafísico, y sentido religioso. El hombre es un compuesto; de la armonía de sus posibilidades surge la perfección. Por eso, ser culto significa atender al mismo tiempo a todos los valores y no meramente a los intelectuales. Ser culto es saber el sánscrito, si se quiere, pero también maravillarse ante un crepúsculo; ser culto es llenar fichas acerca de una disciplina que se cultiva con preferencia, pero también emocionarse con una música o un cuadro, o descubrir el íntimo secreto de un verso o de un niño. Y aún no he logrado precisar qué debe entenderse por cultura; los ejemplos resultan inútiles. Quizá se comprendiera mejor mi pensamiento decantado en este concepto de la cultura: la actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visión de la realidad.
Así tiene que ser el maestro.
Y ahora, esta pregunta dirigida a la conciencia moral de los que se hallan comprendidos en ella: ¿Bastaron cuatro años de Escuela Normal para hacer del maestro un hombre culto?
No; ello es evidente. Esos cuatro años han servido para integrar parte de lo que yo denominé más arriba «largo estudio»; han servido para enfrentar la inteligencia con los grandes problemas que la humanidad se ha planteado y ha buscado solucionar con su esfuerzo: el problema histórico, el científico, el literario, el pedagógico. Nada más, a pesar de la buena voluntad que hayan podido demostrar profesores y alumnos; a pesar del doble esfuerzo en procura de un debido nivel cultural.
La Escuela Normal no basta para hacer al maestro. Y quien, luego de plegar con gesto orgulloso su diploma, se disponga a cumplir su tarea sin otro esfuerzo, ése es desde ya un maestro condenado al fracaso. Parecerá cruel y acaso falso; pero un hondo buceo en la conciencia de cada uno probará que es harto cierto. La Escuela Normal da elementos, variados y generosos, crea la noción del deber, de la misión; descubre los horizontes. Pero con los horizontes hay que hacer algo más que mirarlos desde lejos: hay que caminar hacia ellos y conquistarlos.
El maestro debe llegar a la cultura mediante un largo estudio. Estudio de lo exterior, y estudio de sí mismo. Aristóteles y Sócrates: he ahí las dos actitudes. Uno, la visión de la realidad a través de sus múltiples ángulos; el otro, la visión de la realidad a través del cultivo de la propia personalidad. Y, esto hay que creerlo, ambas cosas no se logran por separado. Nadie se conoce a sí mismo sin haber bebido la ciencia ajena en inacabables horas de lecturas y de estudio; y nadie conoce el alma de los semejantes sin asistir primero al deslumbramiento de descubrirse a sí mismo. La cultura resulta así una actitud que nace imperceptiblemente; nadie puede despertarse mañana y decir: «Sé muchas cosas y nada más». La mejor prueba de cultura suele darla aquél que habla muy poco de sí mismo; porque la cultura no es una cosa, sino que es una visión; se es culto cuando el mundo se nos ofrece con la máxima amplitud; cuando los problemas menudos dejan de tener consistencia; cuando se descubre que lo cotidiano es lo falso, y que sólo lo más puro, lo más bello, lo más bueno, reside la esencia que el hombre busca. Cuando se comprende lo que verdaderamente quiere decir Dios.
Al salir de la Escuela Normal, puede afirmarse que el estudio recién comienza. Queda lo más difícil, porque entonces se está solo, librado a la propia conducta. En el debilitamiento de los resortes morales, en el olvido de lo que de sagrado tiene es ser maestro, hay que buscar la razón de tantos fracasos. Pero en la voluntad que no reconoce términos, que no sabe de plazos fijos para el estudio, está la razón de muchos triunfos. En la Argentina ha habido y hay maestros: debería preguntárseles a ellos si les bastaron los cuatro años oficiales para adquirir la cultura que poseen. «El genio –dijo Buffon- es una larga paciencia». Nosotros no requerimos maestros geniales; sería absurdo. Pero todo saber supone una larga paciencia. Alguien afirmó, sencillamente, que nada se conquista sin sacrificio. Y una misión como la del educador exige el mayor sacrificio que puede hacerse por ella. De lo contrario, se permanece en el nivel del «maestro correcto». Aquéllos que hayan estudiado el magisterio y se hayan recibido sin meditar a ciencia cierta qué pretendían o qué esperaban más allá del puesto y la retribución monetaria, ésos son ya fracasados y nada podrá salvarlos sino un gran arrepentimiento . Pero yo he escrito estas líneas para los que han descubierto su tarea y su deber. Para los que abandonan la Escuela Normal con la determinación de cumplir su misión. A ellos he querido mostrarles todo lo que les espera, y se me ocurre que tanto sacrificio ha de alegrarnos. Porque en el fondo de todo verdadero maestro existe un santo, y los santos son aquellos hombres que van dejando todo lo perecedero a lo largo del camino, y mantienen la mirada fija en un horizonte que conquistar con el trabajo, con el sacrificio o con la muerte.
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Artículo publicado el 20 de octubre de 1939, en la Revista Argentina, y firmado por Julio Florencio Cortázar, profesor, graduado en letras en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta de Buenos Aires.
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Texto extraído del libro: “Papeles inesperados”
miércoles, 11 de mayo de 2011
Jaime Achocalla: "El arte es la vida y sólo hay que vivirla" •Por: Patricia Barriga Flores
Jaime Achocalla Quisbert es uno de nuestros artistas plásticos, joven orureño, que nos da a conocer alternativas interesantes de hacer arte, en base a sus conocimientos y lo que entiende de la vida.
Cuéntanos un poco acerca de tu vida
Nací en Oruro en 1984, soy bachiller del colegio Sainz y estudie en bellas artes y también en la normal Ángel Mendoza Justiniano. Actualmente soy miembro del kolektivo de agresión artística "perro petardo", militante del equipo anti arte. En mi familia somos 7 y soy muy feliz.
¿Cómo te das cuenta que tienes aptitud para el arte?
Uy! no sé… ni siquiera sé si tengo aptitud para esto… pero estoy convencido que es más importante la actitud que la aptitud: El cómo te enfrentas al objeto para transformarlo y darle una funcionalidad artística, el arte es hedónico en esencia y siento mucho placer tanto en su ejecución como en su reflexión. Entonces esto para mi es una descarga de energía neuronal y hormonal que teje el camino que quiero recorrer.
¿Qué es el arte para ti?
Haber, cuando una pregunta tan general se reduce a algo tan particular, todo es valedero, porque se habla de la perspectiva personal del mundo y ésta no necesariamente debe coincidir con el concepto global, porque de ser así no sería más que un loro (sin ofender a esa especie tan digna de ave)… saz! Has abierto la ventana entonces puedo salir volando y gritar ¡ARTE ES LO QUE A MÍ SE ME DE LA GANA QUE SEA!, ¡HIJA DEL OCIO Y MADRE DEL VICIO QUE SE ALIMENTA DEL FIRE ETERNO DE LOS DIOSES! Vaya creo que me la pusiste fácil, lo realmente difícil es definirlo, enmarcarlo en una concepción general que abarque el todo y soluciones el problema de la estética, delineando sus principios, determinaciones, sus límites. En conclusión responder a la pregunta qué es bello y qué no lo es… pero quizás cuando se llegue a esas respuestas el arte pierda mucho y se halle encadenado a la dictadura retórica de quienes crean entenderla… En fin, como decía Joseph Beuys «el arte es la vida» y sólo hay que vivirla.
¿Cómo te consideras como persona?
Considero que soy un cúmulo de intenciones y sueños que intentan materializarse, un conjunto de viseras, carne y sangre que busca la trascendencia y la sabia dulce del perenne. En tercera persona: Este tipo es insoportable.
En conclusión: Sencillamente complicado.
¿Qué te inspira para realizar tus obras?
No creo en la inspiración.
Hoy realizas una actividad poco conocida en nuestro medio, cuéntanos de qué se trata.
Bueno estamos proponiendo medios alternativos para la expresión artística como son las instalaciones, arte objeto, performance, happening, video arte, todo este conjunto tiene una carga histórica muy amplia pero lo más importante es que transgrede formas convencionales de hacer arte; porque me aburre pintar, me aburre hacer siempre lo mismo, quiero ser la oscuridad en el día, el grito ante el silencio, la tormenta en la calma, ser la antítesis que genere ese movimiento dialéctico tan saludable, que destruya de una vez esa inercia enferma de no creer que el arte está vivo que se mueve y cambia.
¿Cómo, dónde y cuándo demuestras este tu arte?
Hemos realizado algunas muestras en los salones de arte en nuestra ciudad a sabiendas que podría despertar susceptibilidades en quienes administran dichos espacios, y como que ha pasado, pero me alegra saber que existe el criterio para decir que una obra está mal o bien, quiero creer que esto responde a un profundo conocimiento teórico del arte. Estos altercados son muy sanos porque promueven un repensar sobre ¿qué es una obra de arte? Y reflexionar sobre nuestra concepción de arte. En otro punto en nuestra ciudad tenemos poquitos salones de arte pero eso no debe ser excusa para no hacer actividad, y eso es lo maravilloso del arte contemporáneo que también propone salir de las paredes de los salones de arte y llegar más directamente al espectador como por ejemplo las intervenciones urbanas que son muy constantes en otras ciudades y países así que ya nos verán en la calle uno de estos días.
¿Quiénes te apoyan en tu actividad?
He conocido gente maravillosa que me ha enseñado mucho y alimenta de energía la vena abierta de mi accionar artístico: Mis colegas hermanos del kolektivo, el equipo anti arte, mis recuates compañeros y compañeras de la normal y bellas artes y mis padres, la verdad creo que he tenido suerte.
¿Cuáles son tus perspectivas o proyectos?
Bueno hay muchas cosas…a largo plazo: Escribir libros de arte y estética, crear un salón de arte contemporáneo, gestionar concursos y festivales, a corto plazo tenemos muchas actividades con el kolektivo que ya se irán enterando, pero la actividad más próxima y que me atañe en lo personal es la muestra en el salón de la Casa Municipal de Cultura que será una muestra grande, una instalación más concretamente, que se llevará a cabo a principios de agosto.
(entrevista extraida del periodico "la patria")
V CONCURSO DE POESÍA PARA JÓVENES
CONVOCATORIA
V CONCURSO DE POESÍA PARA JÓVENES
LA CÁMARA DEPARTAMENTAL DEL LIBRO LA PAZ,
EL TALLER DE POESÍA FUNDACIÓN PABLO NERUDA DE CHILE, EL CONSULADO GENERAL DE CHILE EN LA PAZ
Convocan al V Concurso de Poesía para jóvenes poetas bolivianos o residentes en el país, con el fin de promover la producción literaria de los jóvenes.
Carácter del Concurso
El V Concurso de Poesía para Jóvenes tiene el objetivo de dar continuidad a la promoción de la producción poética de los jóvenes en Bolivia.
El concurso busca apoyar a jóvenes con condiciones que auguren la realización de una obra poética significativa en el futuro.
BASES
Participantes
Podrán participar jóvenes bolivianos (as) o residentes en el país (mínimo 2 años) de 18 a 30 años cumplidos hasta el 31 de diciembre de 2011.
Presentación de Obras al Concurso
Podrán participar en el Concurso obras originales e inéditas y que no hayan sido premiadas en certámenes literarios anteriores.
Las obras deben tener una extensión mínima de 30 páginas. Deberán estar escritas en castellano en tipo Times New Roman, tamaño12, con intervalo sencillo y en tamaño carta.
Cada original debe contener el título de la obra y el seudónimo elegido por el autor.
Se deberá presentar un original con cinco copias escritas y una copia adicional en versión digital.
En un sobre cerrado se colocarán los datos del autor: nombre, apellidos, lugar y fecha de nacimiento, teléfono, dirección electrónica y dirección de su domicilio. Deberá adjuntarse fotocopia del carné de identidad.
Todo este material deberá colocarse en un sobre cerrado y rotulado de la siguiente manera:
CONCURSO DE POESÍA PARA JÓVENES
El sobre debe enviarse a la siguiente dirección:
CÁMARA DEPARTAMENTAL DEL LIBRO DE LA PAZ
Casilla No. 682
La Paz, Bolivia
Plazo para la Presentación de Obras
El plazo de admisión de las obras para participar en el concurso concluirá el 29 de mayo de 2011 a las 18:00 hrs. Se aceptarán las obras recibidas con posterioridad a esta fecha, siempre y cuando lleven sello de correo con fecha 29 de mayo.
Preselección de Obras
Se realizará una preselección de las obras presentadas y se convocará a un taller de poseía personalizado.
El Jurado
El jurado estará conformado por personalidades del ámbito literario y cultural, sus nombres serán dados a conocer únicamente después del fallo.
Fallo del Jurado
El fallo del jurado se dará a conocer a través de los medios de comunicación el 15 de julio de 2011 y será inapelable.
La obra ganadora será presentada en el mes de agosto, durante la realización de la 16ª Feria Internacional del Libro 2011, a ser realizada en la ciudad de La Paz.
El concurso podrá ser declarado desierto si, a juicio del jurado, ninguna de las obras presentadas reúne las condiciones mínimas para ser merecedora del premio.
El Premio
Una sola de las obras presentadas será premiada.
La obra ganadora recibirá los siguientes premios:
* Publicación de la obra
* Pasaje de ida y vuelta a Santiago de Chile.
* Pasantía de 15 días en el Taller de Poesía de la Fundación Pablo Neruda y con gastos de hospedaje y alimentación.
Devolución de Obras no Premiadas
Los interesados podrán recoger sus originales de las oficinas de la Cámara Departamental del Libro de La Paz a partir del 29 de julio de 2011.
V CONCURSO DE POESÍA PARA JÓVENES
LA CÁMARA DEPARTAMENTAL DEL LIBRO LA PAZ,
EL TALLER DE POESÍA FUNDACIÓN PABLO NERUDA DE CHILE, EL CONSULADO GENERAL DE CHILE EN LA PAZ
Convocan al V Concurso de Poesía para jóvenes poetas bolivianos o residentes en el país, con el fin de promover la producción literaria de los jóvenes.
Carácter del Concurso
El V Concurso de Poesía para Jóvenes tiene el objetivo de dar continuidad a la promoción de la producción poética de los jóvenes en Bolivia.
El concurso busca apoyar a jóvenes con condiciones que auguren la realización de una obra poética significativa en el futuro.
BASES
Participantes
Podrán participar jóvenes bolivianos (as) o residentes en el país (mínimo 2 años) de 18 a 30 años cumplidos hasta el 31 de diciembre de 2011.
Presentación de Obras al Concurso
Podrán participar en el Concurso obras originales e inéditas y que no hayan sido premiadas en certámenes literarios anteriores.
Las obras deben tener una extensión mínima de 30 páginas. Deberán estar escritas en castellano en tipo Times New Roman, tamaño12, con intervalo sencillo y en tamaño carta.
Cada original debe contener el título de la obra y el seudónimo elegido por el autor.
Se deberá presentar un original con cinco copias escritas y una copia adicional en versión digital.
En un sobre cerrado se colocarán los datos del autor: nombre, apellidos, lugar y fecha de nacimiento, teléfono, dirección electrónica y dirección de su domicilio. Deberá adjuntarse fotocopia del carné de identidad.
Todo este material deberá colocarse en un sobre cerrado y rotulado de la siguiente manera:
CONCURSO DE POESÍA PARA JÓVENES
El sobre debe enviarse a la siguiente dirección:
CÁMARA DEPARTAMENTAL DEL LIBRO DE LA PAZ
Casilla No. 682
La Paz, Bolivia
Plazo para la Presentación de Obras
El plazo de admisión de las obras para participar en el concurso concluirá el 29 de mayo de 2011 a las 18:00 hrs. Se aceptarán las obras recibidas con posterioridad a esta fecha, siempre y cuando lleven sello de correo con fecha 29 de mayo.
Preselección de Obras
Se realizará una preselección de las obras presentadas y se convocará a un taller de poseía personalizado.
El Jurado
El jurado estará conformado por personalidades del ámbito literario y cultural, sus nombres serán dados a conocer únicamente después del fallo.
Fallo del Jurado
El fallo del jurado se dará a conocer a través de los medios de comunicación el 15 de julio de 2011 y será inapelable.
La obra ganadora será presentada en el mes de agosto, durante la realización de la 16ª Feria Internacional del Libro 2011, a ser realizada en la ciudad de La Paz.
El concurso podrá ser declarado desierto si, a juicio del jurado, ninguna de las obras presentadas reúne las condiciones mínimas para ser merecedora del premio.
El Premio
Una sola de las obras presentadas será premiada.
La obra ganadora recibirá los siguientes premios:
* Publicación de la obra
* Pasaje de ida y vuelta a Santiago de Chile.
* Pasantía de 15 días en el Taller de Poesía de la Fundación Pablo Neruda y con gastos de hospedaje y alimentación.
Devolución de Obras no Premiadas
Los interesados podrán recoger sus originales de las oficinas de la Cámara Departamental del Libro de La Paz a partir del 29 de julio de 2011.
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