lunes, 5 de mayo de 2014

DEL MONORRIEL AL TELEFÉRICO


Estuvimos en Montebello, North Haverbrook y Cocula, también en Springfield, ahora en Oruro, porque sabemos de su buen criterio, de su capacidad de gasto, de su inagotable voluntad de progreso.

Hace casi cien años, empezamos a construir una Catedral que jamás terminamos; que será conocida durante muchos años como la iglesia sin torre al lado de la torre sin iglesia.

Derrumbamos el Teatro  Municipal, con una araña (réplica del palacio Versalles), para tener un lote baldío.     

Levantamos un distribuidor vehicular,  bajo los criterios estéticos de la sinfonía inconclusa y el arte efímero, sobre arenales rojizos cuyos granos de arena tardaron en formarse 150 000 años, cada uno.

Loteamos la estación de ferrocarriles sin pensar en un hermoso parque urbano central.

Construimos coliseos deportivos para los músicos. Destinamos para oficinas los teatros.

Construimos pasarelas para el carnaval, con un éxito aplastante.

Y hoy, en un exceso de originalidad, tendremos un teleférico, para lucirlo al lado de la escalera que conduce al vacío y la virgen más grande del mundo, donde los gastos de educación y salud aún son menores a los gastos militares y aun así los militares hacen huelga, donde no existe sentido común ni comunitario, donde ni el cambio climático remueve lo que don Marcos Beltrán Ávila dijera alguna vez: “Será por el frío que los orureños padecemos de algo llamado indiferencia”.

SERGIO GARECA

 

 

miércoles, 30 de abril de 2014

ENEMIGOS DE LA CULTURA


Allí están. Ellos son.

Cuando tomaron los micrófonos, sin saber cantar, y se llenaron la boca de términos que de por sí eran más grandes que su entendimiento, como pluriculturalidad, multiculturalidad, o revolución cultural. Ni ellos mismos sospechaban que su revolución cultural significaba atracar los espacios culturales con tanto esfuerzo ganados, para avasallar todo esfuerzo humano que trascienda más allá de las necesidades primarias del vestido, la comida y el excremento.

Esta semana nos sorprendieron con la noticia de que a falta de documentación, pero por sobre todo sentido común, quieren desalojar a la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos del salón Valerio Calles ubicado en plena plaza principal.

Y que se podía esperar de aquellos que no han vivido siquiera la primera revolución cultural de la humanidad, y apenas son antropoides erguidos, con la suficiente viveza para manejar un celular de última generación, pero incapaces de entender los procesos íntimos de la subjetividad humana.

Ante este atropello, ya se dispuso un libro de firmas en el mismo sitio. Pasemos y apoyemos.

SERGIO GARECA  

jueves, 24 de abril de 2014

EL PÚBLICO LECTOR ESTÁ ENVEJECIENDO


Ayer se celebró el día del libro. Por la mañana CODECLI, el Comité Departamental de Clubes del Libro, puso en pie su tradicional acto de conmemoración con paneles y muestra bibliográfica, en la Plaza Castro y Padilla y por la noche, el colegio Alemán, liceo Antofagasta, William Booth y Colegio Rikie llamaron a una velada poética.

Con mucha solemnidad los clubes del libro pronunciaron discursos y repartieron hojitas de papel con frases de autores consagrados. Los clubes del libro están compuestos en su mayoría por las mismas señoras que mes a mes se reúnen, y constituyen el único público posible de las presentaciones de libros. Ni estudiantes de la normal, ni profesores de literatura, ni libres pensadores independientes.

Esto me recuerda, como anécdota que el año 2011 convocamos a un taller a los profesores de literatura de los establecimientos mediante carta a cada dirección de establecimiento de la ciudad y solo asistieron dos maestros, una de primaria y otro de matemáticas.

Por la noche, en festival de declamación, con una lista kilométrica de participaciones, entonaron viejas loas y poemas, desde el Seminarista de los ojos negros, pasando por el Pájaro revolucionario, un terrible poema al aborto como Carta del niño no nacido, y llegando al colmo con Rojo, amarillo y verde de Juan Enrique Jurado.

Toda esa poesía arrastrada de los pelos por la historia hasta los escenarios llenos de niñas con vestidos de gala, decoración y reconocimiento de flores plásticas.

En el primer caso, los clubes del libro se reservan el derecho de fidelidad a la literatura, pero también han creado el estereotipo de “sociedad”, y el “privilegio” de la lectura, propio de gente culta a diferencia del vulgo. Con ellas culmina la historia lectora de la ciudad y tras de ellas no queda nadie. Esto sin desconocer la amplia vocación de sus organizaciones y su mérito propio y característico.

En el segundo caso, las mentes de los niños y de los jóvenes declamadores ya vienen envejecidas. Sin oportunidad alguna de encontrar un poema que no haya pertenecido a la generación de programas radiales como los de Radio Emisoras Bolivia o Radio El Cóndor y seguramente con amplia nostalgia de sus padres que de seguro tuvieron maravillosas noches de gloria y fama. En esta ciudad sin librerías, sin nexos sin ganas de leer donde cada desnutrido mental sale a pasear el motor de un automóvil que no lleva a ninguna parte y, más del 50 % de la población pertenece a generaciones que crecimos con el televisor, con teléfono celular e internet, con carnaval y Obra Maestra, sin dictadura, sin Guerra del Chaco, con democracia y transcultura, con tradiciones y plurinacionalidad, en fin una ensalada cultural, donde poesía es sinónimo de “hora cívica”, de paletó, de hipocresía, donde la ficción solo es concebible en 3D ¿qué podría importarnos un libro?

El mundo real, nuestro mundo, hecho de marcha, futbol, desfile y carnaval, ha decidido ser la ciudad que prohíba la imaginación y se ha auto condenado a extinguir todo intento de cultura que gire fuera de su ruleta, y se empeña en educar desde temprana edad a que los niños sean dinosaurios, a que se vistan de colorados y se les suban los colores al rostro.

Pero yo sé y tengo fe que invisibles a los ojos de zoognosis, los labradores insomnes, como dijera René Antezana, husmean  en la oscuridad del día, en la incandescencia de la noche, las alas sublimes de aquel artefacto, cuya boca muerde con ternura las miradas, o se ilumina a un clic, que descarga la Gran Comedia Humana, y tras leve respiración se solaza. Pero ¿dónde es aquel lugar en este desierto  donde despiertan los sueños? ¿O no era acaso Juan Mendoza el que se estrelló en arenales y le dibujó una tostadita de cordero al Principito?, ¿No era Van Gogh ese que se paseaba en los pajonales amarillos?, ¿O no es acaso Virgilio aquel que nos trajo hasta aquí?, ¿No es Oruro mejor que Macondo?, ¿o no se acaban de morir, para todos, aquellos que vivirán para siempre?

 

SERGIO GARECA

  

 

 

martes, 8 de abril de 2014

ENTREVISTA CON LA K’ACHA VIUDA Alma Tunante: Estimados amigos, hoy en el colectivo de Perro Petardos tenemos, a manera de primicia, la entrevista a una espectral presencia. Señores y señoras, damas y caballeros, con todos ustedes, “La Viuda”. Señora Viuda, muchas gracias por aceptar la invitación, imaginamos que debe estar muy ocupada. K´acha Viuda: Gracias. Antes que nada quiero aclarar que en Oruro me llaman de diferentes maneras, La Viuda, Viuda Negra, y en últimas representaciones se les ha dado por llamarme K’acha Viuda, por eso de la hermosura, claro, pero nunca me habían llamado “señora” y yo prefiero evitar este último calificativo. No acostumbro el salir de día, pero hoy por ustedes, he hecho una excepción. Alma Tunante: Entonces como prefiere que la llamemos? K´acha Viuda. Me gusta lo de K’acha Viuda, da mas glamour. Alma Tunante: Quisiéramos saber quién es La K’acha Viuda? K´acha Viuda. Uy, difícil pregunta! Yo siempre he querido permanecer en el misterio, pero la verdad cuando tienes cierto carisma es un poco complicado, además cómo culpar a quienes relatan mis historias? Digamos que cada una es bastante pintoresca y realmente debo permanecer impresa en la memoria de muchos (ríe). Para ser simples, te diré que la K’acha Viuda es un espejismo. Mi manera de presentarme es una de las mejores maneras de seducir a un hombre: me visto muy elegante, a mí me gusta enjoyarme mucho, soy muy coqueta. Digamos que soy una dulce tentación que se convierte en un fiasco! Abandono a los hombres en la pampa... a muchos incluso como vinieron al mundo! (ríe de nuevo), o en el muladar, que es donde deben estar algunos. Alma Tunante: Y quiénes serían esos “algunos” ? K´acha Viuda: En realidad en esta categoría hay de todo. No quiero develar aún todos los misterios. Pero mira, en algunos cuentos me pintan como el mismo Tio de la mina que se transforma en mujer para tentar, esta versión es una de mis favoritas, porque se sabe que el Tio es engañoso, te puede dar todo y te puede quitar todo, según su ánimo. Podría decirse que es burlón como yo y esa analogía, me gusta. Es interesante imaginárselo (al Tio) en las vestes de una hermosa mujer, no? Hay un escritor, Montoya creo se apellida, según él es así. Es decir, tiene un cuento muy interesante donde el Tio se transforma en Viuda y le da un escarmiento a un juk’u... Alma Tunante: Qué es un Juk’u? K´acha Viuda:. Juk’u en quechua quiere decir búho o lechuza, en jerga popular se conoce así al ladrón de mineral, de esos que entran a las minas y no realizan ninguna ofrenda al Tio, sólo roban. Se te ve en la cara que algunos juk’us modernos están viniendo a tu cabeza, no? Alma Tunante: Si, realmente la imagen ha sido sugestiva y se nota que es usted muy buena observadora. Pero díganos, los juk’us son sus víctimas? K´acha Viuda: Si, entre otros. Y para que no digas que soy mich’a con lo que les cuento, te diré que a mi me gusta escarmentar también a los tunantes. Es decir a los borrachos, mujeriegos, jaraneros porque son presas fáciles. Generalmente no adivinan mis oscuras intenciones, aunque no ven ni mi cara se dejan llevar por mis curvas. Todo creen, los ilusiono pues, los llevo a mi palacio de oro y mármol, a mi lujosa cama con sábanas de seda, todo muy lindo, al top digamos...pero, no es así! Todo eso es como una “dimensión paralela” (ríe). Lo cierto es que acaban en plena pampa, con la basura. Es divertido verlos despertarse con frío. Lo bueno es que a muchos ya no los vuelvo a ver nunca más en malos pasos. Alma Tunante: (Huy) Qué tiene que decir a quienes asocian la K’acha Viuda con la muerte? K´acha Viuda: A esas personas puedo decirles que no es así, que se nota que no me conocen y eso, obviamente no es obligatorio ni es delito, pero los invito a que alimenten un poco su curiosidad y a que me busquen en libros, sobretodo que pregunten a la gente mayor. Alma Tunante: Sáquenos de esta curiosidad, en los libros y relatos que menciona, la K’acha Viuda es una mujer de vestido o una cholita? K´acha Viuda: Creo que no me he explicado bien. Soy un espejismo, una alucinación. Desde esa perspectiva, puedo ser como yo quiera, soy etérea. Vivo en el imaginario colectivo, así que es imposible definirme o describirme como a la figura de una estampita. Antes me daban más bola, nunca te contaron de mí, tus abuelos? Lo curioso es que extrañamente ahora hay más jarana! Voy a tener que salir más seguido... Alma Tunante: Es una amenaza? K´acha Viuda: No, es sólo una advertencia. Estén atentos y pórtense bien. Ustedes no saben cuándo nos encontraremos. Yo sí. Alma Tunante: Una frase final? K´acha Viuda: Gracias a todos por el interés. Me gusta que las nuevas generaciones rescaten, aprecien y conserven parte del legado de la tradición oral. Como yo, existen muchas otras historias interesantes.

jueves, 27 de marzo de 2014

HACER TEATRO EN ORURO….. LA ODISEA DE UNA ESCARABAJO


Hace una semana, en un taller de teatro en Cochabamba me recuerdo diciendo “ NOSOTRAS NO SOMOS ESPECIALES, SOLO HEMOS TENIDO LA SUERTE DE TENER LOS MAESTROS , QUE HEMOS TENIDO, SOLO TENEMOS EL CORAJE , PARA HACER  LO QUE NOS GUSTA HACER Y LA HUMILDAD PARA NO OLVIDAR, LO QUE NOS ENSEÑARON Y APRENDIMOS CON SANGRE”,  quiero dedicar  este articulo teatrero, en este DIA DEL TEATRO, a todo a mis maestros, divos  efervescentes  de escenario, a quienes nunca agradecí  que existieran en mi vida, al leo Capucci  (gracias por sembrar  mi rebeldía artística) y  al Bernardo Franck que me hiso a mano, día a día a puro putazo, con chocolate y vino, así me enseño   que lo sueños son realizables, una y otra vez, con humildad y con estética, con propuesta y por sobre todo con compromiso a un público hambriento de mas.
A todos mis profes del Hecho a Mano, incontables locos, que explotaron en mi, más que talento, coraje para enfrentar la  vida de teatro,
A mis amigos, compañeros que igual que yo, escondían que estudiaban teatro, por miedo ser expulsados de sus casa, a los que fueron expulsados, porque sus padres no querían, hijos payasos.
A los  novios que me dejaron, porque tenía ensayo,
A los que nos levantábamos 5 de la mañana para ensayar pinocho
A todos los ejercicios  que no me salieron bien, y a todas las clases por avanzada que perdí por irresponsable,  y  que luego resentí cuando necesite.
No olvido a mis s Clowndestinas, al  Hecho a Mano, los hecho cuentos , a los  BOCAs, los Kayukis, Los traficantes de cuentos, los wilani ,  a los SPUAC, CARPEDIEM, etc. Etc. Etc. y claro a mis SKARABAJOS, con los que tuve el honor de compartir escenario  y sé que  ellos al igual que yo  día a día viven de esto trabajando horas dobles, para SEGUIR EN TABLAS.
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Cuando uno se levanta  de la borrachera existencial o de simplemente  se levanta de la cama y descubre que su vida es el escenario;  Es como si de alguna manera  los sujetos  sobrecogidos, se  volverían escarabajos  Kafkanianos, que  se mueven siempre mediante el impulso de un ser, que se halla detrás de las bambalinas, y que enfrenta día con día  diferentes moustros, el mayor de todos el de mil ojos, el publico. 
Hacer teatro es saber que la única forma de escapar consiste en convertirte en un escarabajo para huir por la rendija debajo de la puerta antes de que venga tu padre (lo que sea que signifique esto) a aplastarte.  Así  el teatro  desde el insecto,  es un ente   liberador,  que refleja   la existencia misma y sus contradicciones, donde   las sonrisas siniestras,  las extremidades articuladas, son  expresión de ese otro yo que cada uno lleva dentro.  
Ser guerrillero de escenario en medio de la estepa verde del donde y el entorno, implica  aceptar previamente la condena de ser GENTE DE TEATRO (ni actor, ni artista, ni divo, sino todo eso y mas), así también asumes una FORMA DE VIDA (decía mi Maestro y amigo, El Berni), que te roba horas familiares, amorosas etc etc. Etc todo por puro placer sadomasoquista, de que tu vida sean mil vidas.
Trabajar donde el otro se divierte, siempre implica la responsabilidad de ir contra el mundo, y eso siempre es mal visto o ni siquiera visto, aquí y en todo el mundo.
Hacer teatro es hermoso, pero se paga el precio de la hermosura, de soñar en mundo sin sueños, de hacer soñar a los  zombis, Con esto no quiero decir que ser Gente de teatro, no valga cada minuto, cada latido, sino busco ser realista, de lo que significa, ser GENTE DE TEATRO,  fuera de snobismos y bohemia,
Y esta deconstrucción de la significancia del trabajo del ACTOR , DIRECTOR DE LA GENTE DEL TEATRO, es necesaria, porque, además de toda esta  dificultad existencial que se tiene al  elegir ser payaso, a ser ingeniero, está acompañada de una gestión cultural en  teatro nula, llena de desconocimiento y carente de sensibilidad, artística estética y creativa.
 En Oruro tierra  de la mayor manifestación teatral de Bolivia ( y casi el mundo), hay 10 elencos amateurs de teatro y tres o cuatro mas o menso amateurs ya que muchos de sus directores o actores, han podido tener experiencias formativas más profundas en teatro. No obstante  si uno no tiene la suerte o la muñeca de lograr salir  de la ciudad para formarse, poco hay. Primero porque  instituciones culturales, no apuestan a formaciones reales de  teatro, un taller de 6 meses  sería casi imposible y segundo porque la gente, paga poco. Claro está todo es diferente con elencos de producción masiva y facilista, que pueden auto gestionarse, publicidad y lugar, y aunque  en Oruro somos básicamente Chauvinistas y de San José, en cuestiones de coloniedad, hemos aprendido a apreciar, que todo lo que está afuera es mejor que lo que tenemos ( y lo dijo el Elvis , aquí tb hay)
Por esto mientras  los elencos, buscan mejorarse y mendigan entradas y invierten morlacos,  la gente siempre asistirá mas, a grandes producciones que te hagan orinar de risa, nada más.  Con esto no quiero decir que orinar de risa este mal o bien, o que los teatros populachos ( jajajja  ya hable de eso en mi otro articulo búsquenlo) no deban ser vistos ( cada uno tiene el derecho de hacer el teatro que quiere – dice la Vicky), pero con 14 elencos, las condiciones debían ser diferentes, y la oferta mayor, aprovechando todas las posibilidades que te pueden dar 14 elencos y el que llega de  La Paz.
En Oruro el teatro es  subterráneo   fluye  entre el agua de copajira y aunque bulle, se pelea , se ha golpeado, sigue se sigue moviendo lo que permite y permitirá que el teatro no muera, pero viva,si, en agonía constante, enfermo de hepatitis de indiferencia, en Oruro a nadie ( que no haga teatro) le importa el teatro, y por eso sintomáticamente, HACER TEATRO EN ORURO  es pagar impuestos, HACER TEATRO EN ORURO  es no recuperar lo invertido, HACER TEATRO EN ORURO  mendigar entradas, HACER TEATRO EN ORURO  es pagar el porcentaje como si fueras un empresario de Broway, HACER TEATRO EN ORURO  es dejar garantías, HACER TEATRO EN ORURO es nomas  que el PALE , LA CASA DE LA CULTURA, EL PARANINFO, estén eternamente en refacción, y luego de seis meses, nada se haya refaccionado.
Muchos dirán  ( en el Seduca, en la Universidad, las autoridades ) pero las producciones en Oruro son malas o populachas, y si ,  y no, las falencias técnicas de una puesta en escena, la necesidad de mayores propuestas, implica un proceso serio de formación, que aunque ahora quiere ser asumido por  el gobierno, aun en la actualidad, en Oruro no se asume  por eso aunque  los actores están liberados de impuestos, por ley, nos siguen cobrando. Así en la tierra sin Dios, pero con virgen, “quien desee hacer teatro, lo hará después de un taller, en el mejor de los casos, quien escribe comentarios sobre teatro, lo hará sin indagación alguna, quien se encarga de políticas culturales, sumará a su vocabulario la palabra teatro y difícilmente sabrá diferenciar entre un hecho teatral y una feria de artesanía o un espectáculo de variedades” (Karmen Saavedra;2008).
Pese a esto, HACER TEATRO EN ORURO, también lame sus heridas, y pese a todo lo que se ha dicho  dentro y fuera de la Organización y gestión de los actores en Oruro, y pese a que aun eso ha sido una puñalada mortera, hay un movimiento que desde las peleas y encuentro de egos, se ha encontrado, eso es un respiro, eso es una oportunidad, por tanto un inicio, escarabajo ( el que renace de la tierra ) también.
Discutir sobre ser  comunidad teatral, asociación o comunidades teatrales, es un avance, actores buscando identidad y acabando un poco, con ese mal habito snob de señalar lo que no se entiende de infravalorar lo que es diferente, para tener algun valor.
Al TEATRO en Oruro, le falta memoria, le falta ser registrado, le falta buenos comentarios, no más que eso le falta críticos que hablen a su nombre y se permitan ser brújulas del hecho artístico que implica una puesta en escena. ( me viene a la memoria, el articulo que tan ampliamente critique la otra vez, de la falta de educación en teatro), le falta publicidad, le falta público, le falta espacios, le falta teatros, al teatro de Oruro le falta teatros llenos.  Y todo eso es nuestra responsabilidad como GENTE DE TEATRO, pero no solo nuestra, sino de todos, los que quieren una vida mejor para si y para los que vienen.
Hacer teatro en Oruro, es un Odisea, en la que puedes vivir o dejarte morir, aunque  en escena uno muera de mentiras. Aunque por  ahora los teatreros somos sobrevivientes,  amates del vino….Feliz día del teatro¡¡¡¡

 Claudia Patricia Lazarte

Pdt: Aunque si eres escarabajo, es más fácil (todos los mensajes subliminales son pagados por los amigos del libro)

lunes, 24 de marzo de 2014

COMIENZA LA TEMPORADA 2014 DE ESCARABAJO TEATRO


Asoma el complejo edípico, se rebela el amor como plena relación de poder. Quien lo ostente es quien tiene derecho (privilegio), al ocio. Los dos desafortunados seres que se aman caen fatalmente en el círculo invencible de las repeticiones, el calabozo de la rutina sin oportunidad alguna a la ambición, perseguidos por el fantasma maternal, de la pesada de la historia: la tradición.

Las víctimas del amor feroz, que les roe lentamente los huesos, Esteban (interpretado por Javier Murillo) y María Luisa (por Narel Campero) sienten nostalgia del núcleo, de la seguridad primera y el bienestar fraternal donde, cuando menos ella no tenía miedo de la ilusión, y él era sobreprotegido por el mecanismo práctico de los mimos al machito de la casa. Es ese miedo a la ilusión lo que mantiene vivo al fantasma (la Madre, papel interpretado por Alejandra Rocha). Es así que aparece el segundo fantasma, un infantilismo circundante en ambos casos.

Esa infantilidad rebela la fragilidad del hombre, que sin la seguridad del seno materno no puede asimilar la vida, ni se le puede enfrentar, por ello es el más cobarde de los dos. Pues es quien no se atreve a distinguir otro horizonte. En el caso de ella, se aferra a la ilusión. Eso hace pensar que terminará usando los pantalones. Pero no es más que un retrato dicotómico de la mujer, que en un caso se aferra a continuar el inevitable cauce de la historia de su perdición y en el otro, se aferra a sus fantasías para no ceder a ese mismo cauce.

En esta obra, ESCARABAJO TEATRO, abre camino para nuevos actores del elenco, quienes se enfrentan a estados de ánimo muy cambiantes y contrapuestos por hilo narrativo de la adaptación del Vuelo De Las Grullas de Ana Istaru, lo cual habla muy bien de ellos. Hay que agregar la capacidad de adecuarse al espacio que la nueva administración de Café Sur, dispone para las artes. Y es que la imaginación lo puede todo. La escenografía y el ambiente se dispusieron muy bien para la obra. Y apenas es el principio. La temporada 2014 apenas comienza.

 

SERGIO GARECA 

almaeninvierno@yahoo.es

viernes, 21 de marzo de 2014

WONG KAR WAI O EL ORIGEN DEL UNIVERSO

Texto leído en la inauguración del ciclo dedicado a Wong Kar Wai en el Club de Cine "Kinetoscopio", Oruro.

Mijail Miranda Zapata

Me gusta imaginar las películas de WKW como el Gran Colisionador de Hadrones de la CERN. No dentro los criterios absolutos de la física cuántica, claro. Sino como un mecanismo condensador de la materia, en el que tiempo y espacio experimentan las mutaciones más inverosímiles y en el que, gracias a las fuerzas inconmensurables que se desatan, puede vislumbrarse el pathos esencial del universo. Así los científicos buscan recrear las condiciones que dieron origen a todo lo que conocemos. Para mí, como para otros tantos cinéfilos, la filmografía de WKW también adquiere ese cariz cosmogónico.

Uno de los tratados más hermosos que se han escrito sobre el cine y el arte en general, escrito por el ruso Andrei Tarkovsky, lleva el presuntuoso título de “esculpir en el tiempo”. Esa es una de las frases que mejor define la cinematografía como ejercicio creativo. Y eso, en significado y significante, son las películas de WKW. El tiempo esculpido en imágenes.

Como decía, me gusta pensar el cine de WKW como un portentoso aparato científico en el que el tiempo estalla, se disuelve, reposa, se recompone y se amasa en miles de posibilidades. Pero no siguiendo un predecible curso fisiológico, sino amoldándose a las necesidades, obsesiones y caprichos del autor. O sea, obedeciendo los dictámenes de la absoluta sabiduría del Creador.

Para graficar mejor esa confusa abstracción, me permito tomar una de las escenas recurrentes de In the mood for love: el contoneo de una aristocrática y espigada figura femenina entregada a un ralentí característico en el director. La composición cromática, el contraste de texturas, la intencionalidad del encuadre, la precisión poética en la concatenación de los cuadros, las elipsis que mutilan cualquier noción temporal o narrativa, el espacio diegético minuciosamente obsesivo, la cadencia del ritmo que alcanza lo visual sin limitarse a lo sonoro, la musicalización que se desborda a sí misma y lo abarca todo. Esa es la mejor forma de representar la labor escultora del cineasta, porque transforma un trozo de materia cualquiera –ir a buscar la cena o al trabajo o de compras- en una pieza que desborda épica, nostalgia y deseo.

Esa es la morfología del cine de WKW y esos también son los pilares temáticos sobre los que se asientan sus inquietudes creativas. Respecto a estas últimas, me permito tres apuntes.

1. Tendemos a catalogar lo épico en territorios grandilocuentes y extenuados. En In the mood for love, por el contrario, resalta esa épica por lo cotidiano, que ya se perfila en la filmografía anterior del director, pero es en ésta cinta en la que encuentra su mayor grado de destilación. Porque se insiste en los planos detalles, en la reiteración de acciones apenas modificadas, en la difuminación de los protagonistas bajo las sombras, en un tránsito cansino por espacios desvencijados.

Las creaciones de WKW son poemas épicos, aunque deliberadamente líricos, despojados de las despreciables cualidades morales del “heroísmo”. Espectros urbanos, que sin quebrar su rutina ni el tiempo que viven, alcanzan con recato el más extremo delirio. Y aun así, vencidos, se yerguen para seducirnos. Son héroes parias, como Nat King Cole cantando en español o una cantante tradicional china bajo sones gringos: desarraigo y atemporalidad, batallas perdidas. Todas las voces en WKW son errantes y han sido derrotadas. Por eso mismo son irresistibles, como la de Cristo, o la de los juglares en el medioevo.

2. Para nosotros, a este lado de la pantalla, los sucesos se hacen inalcanzables. Todo está hecho de distancias. La forma en la que WKW nos acerca a sus relatos plantea un mecanismo en el que podemos estar muy cerca, pero siempre ocultos, distantes. Por eso observamos todo a medio perfil, desde planos imposibles. El revelarnos anularía el juego. La sensualidad de esta experiencia reside precisamente en su predisposición voyeur. Nuestro cineasta anula los postulados de rompimiento brechtianos y parece decirnos: Se mira pero no se toca. Es también una forma de protegernos. Entregarnos a esa reconstrucción fractal del amor y el deseo nos aniquilaría. Un Big Bang emocional.

Chéjov decía que la felicidad no existe, que solo existen las ganas de alcanzarla. Bajo ese concepto podemos cobijar la tensión erótica del trabajo de WKW. No es lo que se muestra, sino lo que se oculta, aquello que subyace lo concreto. Entre las paredes de la habitación 2046 todos presentimos un magnético caudal de deseo. Es quizás el truco más atávico del erotismo, pero representa una sublevación al odioso imperativo contemporáneo: el ver para creer, o bien en este caso, ver para sentir. La erótica WKW representa la derrota del porno, el regreso a lo intangible, el triunfo de las pulsiones subterráneas por encima de las construcciones racionales, el tacto subyugando la vista.

3. “No podemos tocar el pasado, sólo podemos recordarlo”. Aunque fatua, esta frase que cierra In the mood for love además invoca esperanza. Desde la memoria, la eternidad del amor es infalible. Aunque lastime, recordar es la única garantía de poseer lo amado. Lo que transcurre más allá de nuestras evocaciones es tangible, pero también efímero e inaprensible.

Por otro lado, ese halo melancólico nos confiere un sentimiento de pertenencia. La nostalgia es el signo de nuestros tiempos. La nostalgia y la incertidumbre. Corremos por el mundo queriendo recuperar todas las memorias, conocer todos los secretos, nos desvinculamos de nosotros mismos, corremos a la montaña, lloramos en la boca de algún árbol e inevitablemente naufragamos. Como toda la estela de anacoretas postmodernos creada por WKW. Personajes que nunca están, que viven para marcharse y huyen siempre, porque necesitan y buscan padecer un pasado. Anhelan con pasión lo que en principio rechazaron.

Esa fue la vida de WKW. Vivió su infancia en un país con un dialecto distinto, en el que no podía comunicarse con el resto y la única forma de vincularse al mundo era escapando de él y refugiándose en el cine. Seguramente dentro la sala oscura se entregaba a historias de otros tiempos y otras latitudes, las hacía suyas, las reinventaba para acercarse más a ellas y, en algún otro simulacro de fuga, extrañarlas. Al salir, lo imaginamos inconexo con su nuevo hábitat, añorando su Shangai natal, la música de su infancia, los amigos de la calle, alguno de sus hermanos.

Y así comenzó a esculpir el tiempo, no me caben dudas. Fotografiando sus propios recuerdos, mezclándolos con los personajes ficticios de la gran pantalla y proyectando esas creaciones, tan íntimas, tan sentidas, tan puras, en un sublime ecrán imaginario.

Así, nace un gran cineasta, un verdadero artista.