lunes, 29 de enero de 2018

Un país con dos derechas


Habría que patearle las bolas al tal Martínez. No puedo entender cómo puede vérsele como héroe, pues ambos, él y Evo son tal para cual.
Evo, en su racismo fase 2, argumenta ridículamente “soy indio, ténganme pena. Soy indio y por eso me odian” y razona al colmo del infantilismo “ódienlo a él, él es del imperio”, “ámenme a mí y sólo a mí”. Ya en el colmo de la lisura y la egolatría, cumple su capricho de jugar a los cochecitos y se tiene que tragar la medicina, bien recetada de los médicos, de entender el despilfarro, cuando desde un principio el gasto militar de este país superaba los de educación y salud. Justificando que el costo de un hospital equivale a cuatro canchas. Lo cierto es que la derecha de evo es la más derecha. Para complacencia del entretenimiento occidental vende a su madre y a su padre. Es completamente inconciente de su patrimonio cultural. Es su propio mesías sin pasado. Su aymarismo es un pretexto. Y por tanto un aprovechamiento de las clases populares.
Se ha dicho que es la clase media la que hace el paro. ¿Pero es que acaso esa calificación es vigente? Si su concepción venía acerca del ingreso económico y posición social. Hoy por hoy hay indios, indígenas para los que les gusta hablar entre dientes, pobres super pobres y ricos super ricos. El conflicto no es de clase, el conflicto es racial. Y ahora las culturas ancestrales están perdiendo el beneficio de la superioridad moral de haber sido la cultura vejada, para demostrarnos que no han sido tan malos como los blancos sólo porque no tuvieron la oportunidad. Su actitud va en desmedro de su historia, nuestra historia, y eso es terrible.
Por el otro lado está el motociclista, con su capricho de niño rico, participando en un deporte de mierda, tan orgulloso como el otro del país que destruye; y va la canalla al circo a mirar como el payaso se ríe del dueño del circo, pero nunca deja de ser payaso. En el reconoce valor, en uno más de los falsos héroes que este país necesita para mantenerse cuerdo, aun ahora apunto de la debacle moral. Lo único que demuestra es que los que perdieron el poder no se resignan, no pierden sus viejos prejuicios, y se pavonean por las injusticias que sufre todo el pueblo, injusticias que nunca han vivido. Es la otra derecha la derecha perdedora.
Mientras la derecha vencedora del MAS, asfixia la industria en todos sus niveles. La gente está corriendo a los bancos a sacar su dinero, los créditos de microempresa empiezan a acumular su deuda. Y asfixia también al ciudadano común restringiendo su libertad de accionar de pensar y proponer. Desde que el cuerpo de su partido no es más que la burocracia dependiente compuesta por lobos que antes se vestían de oveja rosada y ahora se visten de oveja azul, y defienden el ejercicio del poder por el poder mismo. Se acabó la revolución. Hace mucho. Asfixia otros liderazgos indios, los desprecia, los desprestigia. Es el gobierno de narciso. Sigue enamorándote de ti Evo, hasta que te ahogues.
La increpación de Martinez solamente ha revelado lo perdidos que estamos los ínfimos granos de mostaza en este sándwich de chola a un costado del Dakar.

SERGIO GARECA

Oruro, enero 2017

¿CÓMO AMANECISTE PAÍS?



“La ideología es un estado de ánimo”
Walter Clemente Elio

En octubre de 2003, Bolivia amaneció roja, de sangre e ideas. De repente se puso azul, un azul que de pronto se pone rancio y ya no se sabe que cosa nos espera después. Es increíble como la máquina trituradora de la historia se traga consignas cuando ya están suficientemente masticadas y amargas o desabridas; o las escupe simplemente sobre su propia tierra.
Sabemos que está demás decir que desde siempre hemos tenido distintos estados de humor, liberalismos, nacionalismos, indigenismos; y siempre hemos festejado el triunfo y la caída del mismo mesías. Un ídolo sin rostro al que se le otorga el derecho de darnos esperanza y por tanto cuanta decepción pueda nacer del tiempo y el cansancio.
Si algo hay de constante en nuestro estado de humor como país es nuestra inconsecuencia. Desde que a alguien se le hubiese ocurrido remojar a morenitos en quesillo de leche de oveja, hasta el nuevo cerco. Pero es un carácter natural en el ser humano. Muerto el ídolo anterior, como bien dice Nietzsche, podríamos tranquilamente a un burro. Como que lo hemos hecho siempre, como que podríamos hacerlo nuevamente.
Después de todo el despelote ideológico que representa nuestra historia, después de los conflictos con los médicos sólo podemos entender que los discursos raciales, la vendetta política y el simple cansancio están a flor de piel y de manera tan abigarrada que por un lado cabemos ultra izquierdistas radicales con el más rancio cholo ario, el pro y el contra, el resentido y al consentido social, el mengano, el zutano y el vegano. Mientras del otro lado el burócrata, el vivillo y el inocente mirón de la alegría. Sin respuesta ni paradigma. 
Tanto que lo único cierto por el momento es la incertidumbre. Todos están malhumorados por una razón diferente. A unos les sobra soberbia y a otros, cobardía. Nuestras ideas y temperamentos son de tantos colores que lo único predecible es un horrible marrón. La revolución nos salió mal. ¿Cómo amaneciste de ánimo este año país debajo de ese mandil blanco?

SERGIO GARECA    

ORURO, ENERO 2018

JARDINES DE TLACOC DE GARY DAHER



Tlacoc, que etimológicamente significa “el néctar de la tierra” es el dios tolteca de la lluvia y el relámpago, el señor del tercer sol, quien nos da la bendición de la lluvia y también en su caso el castigo de las inundaciones y otros desastres naturales. Analizar la simbología esotérica de Tlacoc, es ya un desafío, tanto por su riqueza, cuanto por el interés que provoca. Señalando solo algunos apuntes, Tlacoc vive en el mundo causal, un mundo escatológico, donde están las primeras causas de las cosas, con un dominio absoluto sobre el elemento agua. A pesar de ser dios del tercer sol vive en una casa lunar. Dentro de un esquema tetralógico del universo, vive en el paraíso en la parte oriental del cosmos. La pregunta que ahora viene es ¿cómo es que Gary Daher llega hasta la puerta de esos jardines?
Dividido el libro en siete partes la primera “situación en dos pasos”, toma como punto de partida el “Sí mismo”, la experiencia de ser en el tiempo y en el lenguaje. Por experiencia misma el error. La aceptación de los errores asume la toma de conciencia sobre sí. Quema el pasado en un intento de abandono y como un sacrificio para empezar de nuevo.
En la segunda parte “la otra edad”, toma un segundo punto de partida un suceso histórico familiar referencial, así como otro del recuerdo propio, también un homenaje a la amistad. Hasta aquí cada poema es un ejercicio de olvido. Circunstancias que da a manera de sacrificio. Sin embargo son un olvido insatisfecho. Son las últimas cosas a las que se ve aferrado, los últimos arraigos, hasta que llega la señal, el ave como una presencia de algo más relacionado con el cielo, y, en esto, halla un anuncio, el indicio de la lluvia.
En la tercera parte “Mínima constancia” reconoce que ha emprendido un camino, esto tiene una total relación con su libro anterior. El poeta es un hombre con y sin destino. Un caminante que anhela ese sitio donde llegar ese último altar, sin embargo aún es un caminante. Y se ve a sí mismo así constantemente. Es el perdido buscador.
En la cuarta parte “Colmena”, se descubre el desierto metafórico de la anterior parte describiendo la pobreza de la vida en las ciudades actuales y la sustitución de la naturaleza tanto por tecnología cuanto más por nuestra fatuidad humana.
En la quinta parte, “Selva virgen”, aparecen los animales y la naturaleza en una primera fase, como seres reales, una prototransición hacia los seres simbólicos. Se nos revela el otro habitad. El mundo natural en una negación temporal, la secuencia de presentes.
La sexta parte “En el camino”, el poeta se personifica se asume a sí mismo en el mundo simbólico, asume la claridad en el despojo de todo menos ese poco de conciencia inicial, con el que ha renunciado. Encuentra por un instante el centro corazón. Tarda en entrar en sí mismo, en deshacerse del otro sí mismo. Es decir que ha explorado en recuerdos, contextos y alrededores, la realidad, se ha reconocido en ello pero muy escuetamente. El conjunto de poemas es un ejercicio de calibración de encontrar entre una y otra cosa ese centro, y el gran esfuerzo que le cuesta mantenerse allí.
La última parte “Desde la puerta del jardín”, que no es otra cosa que ese centro corazón vibrátil y por tanto fácil de perder que escribe la parte final, describe los elementos naturales su combinación, y desde luego su alquimia elemental, su unión constante que no es otra cosa que el universo mismo, en su fase natural, en el transcurrir constante y cotidiano de sus fuerzas. Es permanecer en la mecánica natural de ese universo. Sol y lluvia, tierra y agua, hombre y mujer. Aquí el mundo natural ya es un paisaje simbólico. El poeta está ahí. Está. Pero no termina de lograr su presencia. 
Es a diferencia de libros anteriores un libro más coloquial, quizá autobiográfico en la medida en que rememora, y en la medida en la que aun busca en la brújula interior una ubicación exacta. Es una transición del ser casual y trivial a un paisaje interior más basto. Es la narración de ese viaje, esa evocación y ese llamado natural a la puerta de los dioses. Nos deja con la duda de la permanencia en aquel reino elemental.

Sergio Gareca
Oruro, enero 2018





jueves, 4 de enero de 2018

LAS FIESTAS DE PERRO PETARDOS


Con la muerte de Mayra Mendoza termina una época de nuestras vidas. Lo que más recuerdo es esa su risotada en el centro de la fiesta como que la felicidad siempre estaba presente. Recuerdo algunas entre otras, y aunque no en todas estuvimos todos juntos fueron muy divertidas.
Recuerdo la fiesta punk en Café Sur justamente en diciembre de hace algunos años. Característica de la orureñidad eso de festejar a patadas. Recuerdo otra cuando estaba el tributo a Red Hot Chili Pepers, fui a felicitar a la banda y me caí sobre la batería. Otras cuando fuimos a una promoción y todos estaban tan aburridos pero terminamos por robarnos la fiesta; o esa otra en cuando en el karaoke, Quiño, Ale y yo hacíamos la banda imaginaria del Mau Wistu Vida y las chicas fingían el groupie también. Una de esas tantas noches que había sobaquera y pedíamos jarras mágicas que jamás se terminaban. Desde siempre traficantes de licor.
También recuerdo nuestra fiesta caníbal en Pumiri, con la armónica ecuatoriana de José Luis Macas, la percusión de Manuel Rojas, el junior haciendo despelote con el bombo. Todos en círculo dando vueltas mientras Nelly acuchillaba una Biblia y todos gritaban 666. Un total aquelarre. La fiesta de compadres donde nos dieron corbata de perritos. O mi matrimonio en el cual había una terrible ronda de baile con YMCA, y Michael Jackson, donde alguien se lanzó de mezanine encima del Mauri, el Ale dando vueltas con su muleta. Hasta la memorable inauguración de la Llama Enojada. O las presentaciones de mis libros que en más de una ocasión necesitaron bidón en lugar de botellas.  
Quizá muchas de esas fiestas rondaron en torno a la música de Carlos Villegas y es ese el sound track de todo ese tiempo que no creo que vuelva por las tantas cosas, diferencias, indiferencias y cariños maltratados también. Pero quedan en la memoria como tiempos felices.  
Quedan fotogramas espléndidos en mi memoria. Lulhy sonriendo en un año nuevo, el Jaime ingresando con petardos en la promo del Dante, el Dante siendo levantado en brazos en el 77, el Junior y sus acrobacias chichas, el striptease del Rubens, el tango de Pedro y Angie, las seis despedidas a la Liz Estrella, el juego del abogado en el cumpleaños de Mayra, el mijail sangrando de la nariz después de que quise tomar un kínder por la fuerza, el Chinta siempre cuidando a la jauría, el José tirando sus poemas a los charcos para amenazar una iglesia evangélica, el Renan y sus aterrizajes forzosos, nuestro reciente Salas ayudándonos en la Llama. Son realmente muchas cosas. Y sobre todo, nuevamente, la risa de Mayra en el centro de todo nuestro Apocalipsis. ¿A poco no?
¿Cuáles serán las nuevas aguas bajo este puente?

SERGIO GARECA
DICIEMBRE 2017


lunes, 25 de diciembre de 2017

La poesía, la declamación y la recitación

La poesía, la declamación y la recitación

Hace un par de meses me invitaron a participar como jurado en un concurso de declamación. Seguramente porque cuando alguien te presenta a las personas diciendo “a él le gusta la poesía”, lo primero que se imaginan es que uno ama mucho a su patria, a su madre, al pájaro revolucionario y a la casada infiel. Al principio pensé con pena sobre mí mismo, luego pensé que habían tenido una amable consideración hacia mí y dije: qué mierda, no seré tan prejuicioso e iré.
Habrá que comenzar diciendo que poesía y declamación o recitación son cosas totalmente distintas. No abundaré acerca de conceptualizaciones, alguna tiene que ver con clamores y la segunda con volver a citar versos. No me animo a querer acercarme siquiera al misterio mayor de las tres palabras. Ciertamente, “la interpretación poética”, como la han llamado, es una categorización de algo que realmente no tiene nombre.
Después de enterarme que patria es de aquí a Villamontes, saltamontes, pájaros, quirquinchos, sancudos, víboras, jaguares y todo bicho y alimaña que se arrastre, brinque o vuele por este sagrado suelo; y haberme hecho escupir, a gritos, culpas y estertores, maullidos, alaridos, rechinantes corceles, o molinos agitando sus terribles aspas de molino que a cualquiera lo acercan a la demencia, también una que otra dulce ternura, sin la cual no hubiese sobrevivido a esa larga tarde; he llegado a apuntar algunas cosas.
1.       Imagino, y es una conjetura mía, que la procedencia de estas manifestaciones culturales se remonta a finales del siglo XIX. Evidentemente trovadores y juglares, también otra gente que guardaba en su memoria grandes hazañas, acontecimientos y preocupaciones de época, existieron mucho antes. Pero me refiero, en especial, al fervor cívico que debe guardar una actividad de este tipo. Según entiendo, por ese tiempo, doña Genoveva Jiménez organizaba veladas de recolección de recursos para la guerra del pacífico y todas sus reuniones de gente acomodada en Oruro, terminaban en vivas a la patria y con alto fervor cívico salían satisfechos con los pechos henchidos y no creo los bolsillos muy vacíos. Con seguridad tales sentimientos estuvieron muy de moda.
2.       Otro origen, que sospecho pueda ser también origen de las horas cívicas, y hablando de modas, son las veladas culturales de grupos de damas en los años veinte. El club de damas de La Paz, otros similares en Oruro. Pude constatarme personalmente de sus programas que tenían más de treinta números en una noche. Imagínense. Lo que supongo ocurrió, es que los profesores adoptaron este arquetipo como el ideal de un disfrute y goce estético al cual debieran acceder todos los niños de nuestros países latinoamericanos, que no podían aún terminar de edificar su prototipo cultural y su ideal de patria. De este modo se llevan las actividades a las escuelas.
3.       Pero también estas veladas de clase aspiraban a otra cosa, al prestigio social y acceder desde luego al rango de persona culta. Por tanto ya en esos tiempos debió haber poemas terribles, desde luego, y poetas del mismo merecido adjetivo. Mientras tanto en la puerta de la taberna de los Tres Osos, el buen Luis Mendizábal, y tal vez Simeón Roncal se agarraban a puñetes en pos de la mejor estética de su tiempo.   
4.       Hay, creo yo, un dejo de estas dos actitudes en la declamación escolar. La intención de que todo goce estético se debe asociar a lo bueno, lo decente, y sacralizar así las mismas costumbres que son la institucionalidad de un país tan “Bolivia” como el nuestro. En segundo término, la aspiración de las personas a la cultura, al estatus, a la muestra, al escaparate social. 
5.       Este escaparate está vigente totalmente en todas las trampas sexuales y sociales que tiene nuestro cívico proceder. La interminable competencia de bandas estudiantiles en Oruro es la conquista de un prestigio, de un derecho a presumir. Maravilloso derecho. Y también constituye un muestrario sexual, casi un ritual de apareamiento entre colegiales. En este caso es algo más genealógico, el hecho del orgullo familiar de ver a nuestros niños pisar los escenarios y soñar con un maravilloso futuro, cercano al bienestar y la fantasía legitima de cualquier padre. Todo bajo el sagrado nombre de la patria. De allí la respuesta masiva en asistencia a estos eventos. Y, por consiguiente, nuestra respuesta, si nadie asiste a nuestras lecturas de poesía, es porque nuestros papas no nos quieren.
6.       Por tanto, nos enfrentamos a la falsedad de los discursos manejados dentro de la poesía escogida para ser declamada. Podemos categorizarla de la siguiente manera: patrióticos castizos, patrióticos revolucionarios. Hay que ver que las vigencias de estos discursos son tan oxidados como la actividad misma. No hay poemas que tengan menos de treinta años.
7.       Esto habla de la poca lectura de los profesores de literatura, y la extrañeza total acerca de nuevas intervenciones, lenguajes, y acciones y manifestaciones del arte contemporáneo. La incomprensión total de la poesía, el poema y lo poético.
8.       Pero también de la vigencia de algunos poemas, en el imaginario del pueblo que pueden conmover a las personas aún hoy. Poemas como “Pido la palabra” o “La noche de San Juan”. Sin embargo, en ambos casos, la concepción general de la poesía que nos otorgan es el panfleto y la consigna. Dentro de una antología de diez o quince poemas, tenemos los referentes para las personas que desean escribir, y acometen con el famoso autor anónimo a lanzar versos, que bien podrían crear la escuela de la antiprosodia.
9.       Entonces aparecen los chicos que escriben sus propios poemas. Y mágicamente, aparece también la realidad, el tema más exitoso de la noche: la disolución familiar, las amantes del padre. Las promesas incumplidas, el odio y la frustración. Dios, patria y hogar, maldecidos, desde la adolescencia, por la socavada institucionalidad, sobre la cual se sostiene el Estado. La sagrada familia. Este tópico nos da una idea general de la psicología social, pero no de la poesía.

Desde luego este no es un artículo para menospreciar los esfuerzos de los maestros que le ponen el hombro a este festival anual, reclamado con vigor por los padres de familia. Pero, creo, es una meditación importante, pues, sucede en el mundo real, que se mueve por encima de esas largas noches de poemas sin futuro que nos expulsan a mandarnos correos, links, frases en memes y todo lo que se mueve aún en torno a las palabras y los bares que nos arrojan a la calle con papelitos arrugados y rayados en los bolsillos, o las solitarias bibliotecas, con páginas cerradas. 

SERGIO GARECA

Oruro, diciembre de 2017

UN CUERPO. TRES SECUESTROS


Tras la mampara de un silencio en la crítica, mientras un dilema de huevos se expone en otro rincón de la patria, tres mujeres han encarado a la sociedad desde el arte contemporáneo, tres visiones, tres reflexiones, tres secuestros, quizá de un mismo cuerpo.
En esta retrospectiva a tres de las más importantes instalaciones de los últimos 6 años, rendimos homenaje a nuestra amiga y hermana Mayra Mendoza.

RUPTURAS Y VÍNCULOS (Nelly Tapia 2011)
En el salón de exposiciones de la Casa Municipal de Cultura, se instaló en agosto de aquel año un maniquí blanco de mujer cuyo vello púbico se extendía por tres metros sobre el piso. Acompañaban a esta figura central fotografías de desnudos, también de mujer (la propia artista), y esferas negras flotaban en el techo.
El texto curatorial expresaba lo siguiente:
Negación = Ruptura
Desecho    = Memoria
Cuerpo   = Tensión
Vínculo =   Rito 
¡Aquí está! desde los preparativos hasta la fiesta completa del show del cotidiano femenino. Estudio minucioso de la muerte en el cuerpo vivo. Abierta manifestación del vello púbico(púdico) sale al sol y desquita de su carga moral, estética, no quiere ser ya un campo de batalla. ¡LIBERTAD Y SEPULCRO CON MEMORIA!
Dentro de los tres elementos de la exposición, reconocemos en primera instancia un cuerpo sin cabeza cuya primera revelación es la liberación de la intimidad. El juego de la intimación de la sexualidad femenina como cuerpo en instancia de morbo y por tanto tabú. Esa liberación reacciona contra la responsabilidad estética de la mujer frente a la sociedad significada en la depilación, esta como negación del propio cuerpo y su desenvolvimiento natural sin la obligación de acercarse al prototipo de belleza. El segundo elemento, las fotografías, muestran un cuerpo asfixiado, una desnudez secuestrada. Y el tercer elemento coincide siendo los óvulos negros la obligación de la mujer a la maternidad, el secuestro también de su cuerpo ya desde las entrañas.





ATADURAS (Mayra Mendoza 2013)
En septiembre de ese año en el salón de la Casa Simón I. Patiño de la Universidad técnica de Oruro, se instaló un maniquí blanco bajo un velo intervenido con una lana roja cuyo vello púbico sube hasta la cabeza. A su alrededor, varias esculturas con corsé y sin cabeza con bollos de lana con palillos flotando sobre ellos.
Nótese que el secuestro ocurre primero desde el corsé, que comprende la zona ventral del cuerpo de la mujer. Nuevamente una sujeción al prototipo de feminidad dentro de la hermosura. Se expone entonces el secuestro del cuerpo del vientre, de la feminidad desde la estética. Las lanas y los palillos parecen representar la ocupación mental unísona, cumplir el rol de la feminidad, tejer esperando a los hijos, un secuestro de las ideas y de las aspiraciones. Por último, la mujer velada, la mujer en blanco que construye su pensamiento desde su sexualidad, simbólicamente enorgullecida de lo que religiosamente fuera un castigo, la menstruación. El velo sobre puesto hace de esa mujer otro secuestro, la mujer desde su idealidad sobre sí misma.  




MUJER, TIEMPO Y ESPACIO (Verónica Laura Vargas 2015)
En el salón de exposiciones “Valerio Calles” de la plaza principal, ser instaló un maniquí de mujer sin brazos y sin cabeza, con un vestido blanco manchado de sangre, el interior del mainiquí fue intervenido para mostrar un nido de púas donde nace una rosa blanca. A su alrededor y por todo el salón cuelgan alambres de púas y rosas. Sustituyendo a la cabeza un nido de ave, y llaves colgando en una simulación de jaula. Todo sobre un piso cubierto de botones.
Vemos, comenzando por el derredor, la lucha de la rosa contra el alambre de púas, haciendo un juego de ironía entre debilidad y fortaleza, fragilidad y agresión. En este caso el secuestro ya no tiene la pasividad de víctima, sino que hay una lucha y una relación violenta por ambas partes por la feminidad secuestrada y el entorno represivo. El vestido, la institución marital; el nido de púas en el vientre, dicotomía entre castigo y florecimiento. La mente de un nido, la mentalidad en espera de un nacimiento. Las llaves, como múltiples posibilidades de liberación. Los botones como único suelo donde pueden realizarse la feminidad, el estereotipo, la labor. Simplemente la labor.





UN SÓLO CUERPO 
En los tres casos, hay maniquíes, una mujer estática más que estética. En el primer caso la ausencia de cabeza parece decir que habiendo sido secuestrado el cuerpo, la mente no existe. En el segundo caso, propone el camino de la liberación desde la sexualidad hacia la mente, revelando a su vez la complejidad de la mente femenina. En el último caso, también una mentalidad naciente, una propia prisión, una prisión interna dentro de una prisión externa. La blancura en los tres casos parece asumir una visión de tercera persona, la sociedad que mira ese cuerpo como una nulidad, algo carente de significado, insignificante. Todas denuncian esa insignificancia, esa nulidad. Describen el cuerpo de la mujer como una realidad por escribir.  Y es esa la razón de todos los secuestros corporales, no sólo poseer ni comerciar el cuerpo, sino anularlo.

SERGIO GARECA

Diciembre 2017

miércoles, 21 de junio de 2017

UN CAMINO HACIA LA HIPER REALIDAD Acercamiento a Ave No Chao de Pamela Romano


¿Cuál es la prisión de las palabras? ¿De qué necesitan ser liberados los poemas? ¿No es acaso el lenguaje una representación constante de lo inconstante? AVE NO CHAO (Poemas Liberados), de Pamela Romano, es un poemario publicado en septiembre de 2016, cuyo bisturí abre la piel del texto la razón de la realidad. Ya sea a través de un personaje, una imagen o la palabra misma, la realidad se deshoja hasta llegar a la nada principal que sostiene lo insostenible.

“se avanza tras el proyecto de lo inconcluso (…)”

 La proyección del ser, que no es otra cosa que una conciencia expectante, hace que ésta sea precisamente consciente, descriptiva, analítica, sin caer en la cientificidad dogmática, sino más bien en la pura sospecha, la intuición de una realidad insustancial, o, cuando menos insatisfactoria.

Esta realidad sospechosa, se presenta a través de cualidades sonoras “materialidades que no son”, al referirse a las palabras. Las palabras en su inmaterialidad ayudan a soportar las circunstancias que se despliegan de la cotidianidad. La cotidianidad es a su vez la misma proyección a la inversa. La proyección de no ser.

La realidad de la proyección es puramente un tiempo y lugar real-ficticio, la solidez creada, la paternalidad de la verdad asumida y luego cuestionada. Este carácter de cambios de escenarios, imágenes, y mascaradas constantes, mentiras fieles a la realidad-mentira, construyen el barroquismo del poemario.  

Cada palabra fugitiva, ya sea sol o árbol es efímero por sus propias cualidades lingüísticas. Pero solo en nombrador puede nombrar así lluevan los nombres. Así el nombre de lo creado para el creador (o la creadora en este caso), es su propia asfixia. Tanto la búsqueda de los nombres, como en la contundencia de la realidad creíble en su armatroste sintáctico. Esto, sobre todo, en el poema Jhon and cigarretes.

El ser en la imagen sólo encuentra una ocasión para ser. Pero es el no ser el que triunfa. Es una ceremonia de divorcio permanente con el mundo. Desde el no ser, se vive artificialmente esta realidad, la realidad de ser.

Simbólicamente el sol, asume la personalidad de la realidad. Es el personaje real mediante el cual se miden las otras cosas. Así el sol, no sólo es sol. Es más que su apariencia, su cualidad y su carácter. Una oportunidad de la presencia. El sol es sol desde donde ella está. Su propia situación.

Otro símbolo parece ser el papel-agua. Es el papel dos cosas, la oportunidad de lavaje de la gran mentira, o la necesidad de esa gran mentira. Estar mojado es la necesidad del sol. Así, casi a tientas, la realidad no es en sí misma. El sol es su forma, su potencia y por último su distorsión. Es a todas luces, pura experimentación sobre ella. Una ceguera a la fuerza donde solo existe la percepción y, acaso en algún momento, la intuición. De ahí nace la necesidad de sacar de raíz toda percepción. Para estar en paz con el no ser.

Otra cualidad otorgada a la realidad es su espectacularidad, su devenir curioso sobre sí misma. De allí que el yo del poema participe en casi todos los poemas desde esa personificación, en una irrealidad. Disfruta totalmente de ser ficticia. Es su conciencia, traidora, la que devela todo el juego de telones.

La ficción sobre sí misma, disfruta de ser, de algún modo, un no ser, más interesante que el ser. Sea este un asesino o un puro sentimiento que viaja de la palabra al cuerpo. La autobservación de un teatro esquizofrénico. Catatónico como adelanta el epígrafe de Benjamin, viajando en la inmóvil certeza de la ilusión de la realidad, la realidad y sus representaciones.

La escritura en el libro es un ejercicio gnoseológico de percepción y antipercepción. Todo el juego se resume en la realidad como propia duda de ser. El pálpito de un corazón inconcluso. Asumir encarnar la realidad desde lo invisible habitable.

Por último, Ave no chao, un ave en el piso no es un ave vencida, sino una parte del paisaje. La única parte creíble frente al ave en el cielo, frente al regado y la fuente y el pedazo de pan. Todo acontecimiento en el cual se está casualmente. Contar. Incurrir. Estar con la realidad, ilusoria pero latente. Un lugar, un no lugar, un todo lugar. Un camino hacia la hiper realidad. No hay razón para estar. Pero estamos.


SERGIO GARECA
Desde otros “carnavales”
JUNIO 2017