sábado, 12 de enero de 2019

UNA MOMIA EN LONDRES GEOPOLÍTICA CULTURAL Y REGIONALIDAD



Desde hace un tiempo, en el interior nos tienen por orureños trogloditas, arenosos e intolerantes, por los hechos, desde ya, anecdóticos, respecto a Milena Fernández y Rilda Paco. En esta ocasión llega la designación de la nueva secretaria de cultura de Oruro.  Si bien son aspectos bastante interesantes para la psicología social, son también parte de nuestra idiosincrasia; y así como es cierto que en ello hay algo de exageración, desde luego, también hay algo de razón. Veamos.

¿Qué tiene que ver una momia egipcia en un museo británico? Ocurre que el centro absorbe la periferia y el poder se legitima de manera económica, política y desde luego cultural. El museo británico bajo el concepto de “la universalidad del conocimiento”, por el cual arrebata al mundo y a otras civilizaciones, el conocimiento de sí mismos por el conocimiento universal. Esto les da un toque de exotismo y además, de una manera elegante, confirma la posesión, la superioridad, de intelecto y poder. No es en vano que el término “patrimonio” venga de ese tipo de visión. Tampoco es en vano que ellos inviertan mucho más dinero en la conservación, tanto de ese poder-objeto-museo, que nosotros. Otro tema de estudio para la psicología social.

Mientras tanto, las periferias se legitiman a sí mismas en tanto reconocen ese poder, esa posesión de criterio, razón y estética. De tal forma que Europa sabe más de nosotros que nosotros mismos.
La UNESCO nos reconoce, ergo, recién comenzamos a ser alguien para el mundo; y, lo que ocurre, es que tenemos, más bien, un serio problema de autoestima (y también algo de estupidez), no sólo los bolivianos sino muchos pueblos del mundo. Otro tema de estudio para la psicología social.

El modelo se va recreando a menor escala, entonces aparece un carnaval en Buenos Aires, y observamos que el argentino orgulloso declara en televisión “es nuestra cultura latina”. Yo veo a los reguetoneros diciendo “somos latinos”, y me pregunto qué hice yo o mis antepasados para aquellos homúnculos se atribuyan tanta familiaridad conmigo. Para mí está bastante claro que no tenemos nada en común. Es que esta relación de poder y legitimidad, es un juego de préstamos y arrebatos culturales tanto por los legitimadores como por los legitimados. Para estos centros de poder, es necesario llenar sus propios huecos de identidad, absorbiendo culturas indígenas y otras de su propia periferia. Así lo hace, por ejemplo, Santiago a costa de todo el resto de Chile; y así las capitales grandes se comen a las chicas.

Para nosotros, todo este fenómeno es de especial atención. Porque para el Argentina es el Carnaval Latinoamericano, para el chileno el Carnaval Andino y para la ministra, y el centro-La Paz, el Carnaval Boliviano. Para nosotros desde siempre y para siempre el Carnaval de Oruro. Pero no es el único fenómeno cultural que se ve afectado, por estas relaciones de poder y legitimidad que como se ha visto es un fenómeno replicable en todas partes del mundo. Nuestra literatura se ha visto forzada a seguir el canon o no ser tenida en cuenta, lo mismo ocurre con los grupos de Rock, y otras manifestaciones, que muchas veces fuerzan a los artistas e intelectuales, no sólo de Oruro sino de otras ciudades a ganar terreno en el eje central que concentra el poder económico, por tanto el poder político, y requiere de manera intrínseca y, por demás, natural, su legitimidad y supremacía cultural. Otro tema de estudio para la psicología social.

Aquí aclaramos que, todas las acciones tomadas por el Consejo de Culturas en las últimas semanas no tienen ningún carácter xenófobo y tampoco se trata de saña personal en contra de una persona en particular, pues la designación, tomada de manera tan ligera representa: a) El reconocimiento y la dependencia de un poder político y cultural que se legitima a costa de muchas de nuestras expresiones propias. b) la perdida de una plaza política. Por tanto, un retroceso en conquistas tanto en el ámbito puramente cultural como en el inmediato regional.

De esta manera, se entiende que el fundamentalismo orureño, tiene que ver con un status de cosas; que determinado conjunto de cualidades de nuestro cotidiano y caótico existir, constituyen nuestro centro-poder, irrenunciable, irreductible e inalienable. Tal vez porque esta espiritualidad, tan particular, resulte el último rincón de nuestra soberanía sobre nosotros mismos. Nuestro verdadero sistema social, extraño del todo a la concepción ilustrasionista del estado y la democracia. Un mundo extraño y paralelo que es difícil de entender para nuestros propios vecinos. Nuestro Macondo interior. Nuestro Oruro mental. Otro tema de estudio para la psicología social.

Es una debilidad tan al descubierto que habrá, también, que meditar nuestras reacciones, que en muchos casos no están a la altura nuestros anhelos. Por último, quiero terminar estas líneas, de manera sincera, pidiendo disculpas a todas las personas paceñas y de otras latitudes que viven en Oruro o que sienten un gran cariño por nuestra tierra; si en algún momento se han sentido ofendidas por el movimiento. Sépase mediante esta aclaración que los móviles han sido otros.

Otra aclaración pertinente es que, dentro de esta breve lucha de reivindicación, ya en su última parte, se han acercado a nosotros gente que nada tiene que ver con el ámbito cultural, gente buscando rédito político, seguramente, por la cercanía de las próximas elecciones. Ha habido incluso quien nos ha ofrecido dinero, así como otras personas muy poco comprometidas. Como digo habrá que meditar sobre nuestras acciones que lejos de enorgullecerme como mi propia gente han hecho que me decepcione y me avergüence de ellos. ¿qué más puedo decir? Es otro tema para el estudio de la psicología social.

SERGIO GARECA
ORURO, 2019