Llovía atorrantes y tuve que
recorrer esa distancia entre la Isla del turrón y el salón libertad.
La puesta en escena, seguramente
genial del actor David Mondaca, no se
merecía mi improperio. Es más, sirva este breve artículo para dar una
satisfacción pública.
¿Alguna vez hicieron una locura
por amor? Pues yo amo la poesía y haría cualquier cosa por ella, y el ridículo
es de mis mayores virtudes. Si desean saber las razones de la travesura, pueden
leer el artículo sobre los sistemas culturales literarios bolivianos y Jaime
Sáenz en este mismo blog.
La Secretaría de Cultura y el
Salón Libertad debieran ya estar acostumbrados a la gente libre así que no hay
necesidad de disculpas.
Como apéndice: Más allá del
público snob, varios nos hemos constituido en un público excelente no faltamos
a casi nada, a la semana estamos al pendiente de toda actividad. Por tanto
constituimos la cultura viviente de la ciudad y por eso es que nos importa lo
que a nadie le importa entre esas extravagancias, la poesía y la imposición de
una tradición que no tiene por qué ser nuestra.
SERGIO GARECA
Oruro agosto, 2015
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